Shop Mobile More Submit  Join Login
About Varied / Hobbyist Jair GetsemaniMale/Mexico Groups :iconpnf-cronicas: PnF-cronicas
 
Recent Activity
Deviant for 3 Years
Needs Core Membership
Statistics 303 Deviations 16,804 Comments 36,433 Pageviews

Newest Deviations

Favourites

Critiques

Isabella as Marceline x3 by heeyjayp17

as always an amazing job! is beautiful in many ways, the texture of the pants is amazing, like that of the sweater that has thus shadow...

Phineas and Ferb: My Style :3 by heeyjayp17

is very interesting, the characters can immediately know who they are, very good care of the details that make each character the same ...

Activity


Después de la ceremonia submarina parecería que todo regreso a la normalidad, aunque la mirada en los pocos marinos que veían había cambiado, pero no era el motín tan anhelado por Ferb Land, todo lo contrario, los Nemonautas trataban aun con más respeto a su capitán, parecería como si la ley marcial se hubiera impuesto abordó.

 

-¿Phineas? ¿Estás bien?- desde hacía un rato que a Flynn ya no le molestaba que Isabella lo llamara por su nombre, incluso agradecía que llegara a su rescate de los pensamientos que atormentaban su espíritu.

 

-gracias Isabella-

 

-¿ha?- la respuesta de Flynn la había confundido ya que era ajena a la acalorada discusión que había en su cabeza.

 

-Disculpa, no es nada, ¿me decías?- contesto Flynn tratando de regresar de donde su mente vagaba.

 

-¿qué opinas del capitán Nemo?- dijo la pelinegra sorprendiéndolo -¿realmente será un capitán? Tu sabes, un capitán, como en los demás barcos- el nerviosismo poco habitual en Isabella debió de haberle dado una pista sobre lo que pensaba -¿crees que tenga todos los a tributos y obligaciones de un verdadero capitán?- los ojos de Phineas se perdieron por un momento al quedarse mirando como la chica jugaba nerviosamente con su cabello descubriendo ese lado dulce y tierno que quizás había ignorado durante tanto tiempo -¿Phineas?- el pobre Phineas usaba a Isabella para escapar de sus pensamientos, solo para terminar perdiéndose en otros.

 

-¿qué que opino del capitán? Pues, no es un capitán- dijo el pelirrojo -no solo es el comandante de esta nave, es, es algo más, los marinos lo tratan con demasiado respeto, incluso si fueran militares, es más al estilo de complicidad, o quizás todos tienen una meta en común, una a la que solo el capitán los puede guiar-

 

-eso no fue muy aclarador Phineas-

 

-lo siento, es solo que quizás he estado pensando de más las cosas, pero Nemo cumple con todas las ordenanzas de un capitán, marca el rumbo, supervisa a los marinos, ordena cuando soltar las redes de pesca, cuando recogerlas, y que cosa ira a la despensa y que cosa no, lleva la bitácora...-

 

-¿oficia ceremonias?- Isabella lo dijo sin querer pero en realidad no había a quien ocultárselo.

 

-¿Ceremonias?- pregunto Phineas que no lo entendió muy bien, pero era porque aún estaba fresco en su memoria el ritual de despedida del marino caído y su misterioso deceso -no dudes de ello, no cualquiera puede oficiar una ceremonia en una catedral submarina, y, al final de cuentas, ¿qué importa quien oficie una ceremonia sea de la religión que sea mientras dios sea testigo? así que no importa si fue hecha por un jefe de una tribu perdida del amazonas, mientras exista amor, ¿qué más da? si dios no quisiera que dos personas unan sus vidas, bien podría bajar del cielo y decirlo sin intermediarios- a Isa no le pareció tan mal que a Phineas se le comenzaran a pegar ciertas actitudes de Nemo.

 

-¿lo has visto?- pregunto Isabella.

 

-no, tiene días que no lo he visto- dijo extrañado Phineas mientras caminaba al globo terráqueo -¿cómo es que puede desaparecer dentro del Nautilus?-

 

-Mmmm, si es que permanece en el Nautilus- Isabella había dado en el clavo, algo que parecía imposible, pero nada sugería lo contrario ya que estaban todos confinados al mismo espacio cerrado, y algo que llamo mucho su atención, aunque repudiaba la tierra, se mantenía navegando siempre en aguas cercanas a los continentes, aunque podía irse justo a la mitad del mar, no lo hacía, aunque Phineas pensó que se debía a que las zonas poco profundas eran las que daban más maravillosos espectáculos, pero estos pensamientos no duraron mucho en su mente, le parecía imposible que Nemo saliera de su Nautilus para atender asuntos terrenales, y preguntarle no parecía una buena idea, aunque se presentara la oportunidad, y el destino sí que es extraño, en ese momento apareció Nemo por la puerta, solo camino hasta el globo terráqueo y puso su dedo sobre él.

 

-Continuaremos nuestro viaje a través del estrecho de Torres- dijo solemne y del mismo modo se retiró sin prestarles mucha atención, Ferb Land reviso la ruta de Nemo, eso lo ponía muy cerca de mares europeos, de nuevo sus planes de fuga comenzaban a fraguarse.

 

-No creo que sea buena idea Ferb Land- dijo Phineas -aunque si son mares navegados por mercantes europeos, el estrecho de torres es muy peligroso, casi nadie se anima a tratar de navegarlos, y aunque pudiéramos escapar, estas islas también son famosas por sus tribus antropófagas- Phineas no se equivocaba, la navegación en el estrecho es muy difícil, ya que está salpicada de Islas, rocas, Islotes, y rompientes, ante esta situación el capitán Nemo tomo todas las precauciones posibles, al entrar al estrecho, el Nautilus navegaba a flor de agua a muy poca marcha, las hélices golpeaban el agua con suavidad mientras que los tres aprovechaban la oportunidad de estar sobre el lomo del Nautilus, desde allí Phineas fijaba su atención en la cúpula del timonel, donde Nemo guiaba su nave en aquella trampa mortal para cualquier barco, bueno, exceptuando al Nautilus inmune a cualquier contratiempo, a eso de las tres de la tarde justo en el punto más alto de la marea, navegaban cerca de la Isla de Guedoroar a menos de dos millas cuando un impacto los derribo.

 

-¿qué está pasando Phineas?- Flynn se levantó y se asomó a un costado.

 

-¡golpeamos un escoyo!- dijo mientras veía la roca bajo la nariz del submarino, cuando se enderezo, a su lado estaban Nemo y su segundo discutiendo en su indescifrable idioma, Flynn analizo la situación, la marea había comenzado a descender y habían encallado en uno de los mares con mareas más mediocres haciendo muy difícil ponerlo de nuevo a flote, aunque el casco del Nautilus no había sufrido daños, si no lo podían deslizar ni flotar, había un muy alto riesgo de que Nemo perdiera su submarino, pero fiel a su carácter Nemo se aproximó a Phineas.

 

-¿Un accidente?- pregunto el pelirrojo.

 

-solo un incidente- contesto Nemo con demasiada calma.

 

-un incidente que lo podría obligar a ser un habitante de las tierras de las que huye- dijo Flynn esperando despertar una respuesta a la tranquilidad de Nemo que se limitó a reír mientras negaba con la cabeza, muy claramente le dijo que nada lo obligaría a pisar nuevamente tierra de cualquier continente.

-por otra parte señor Flynn, el Nautilus no está en peligro, nos llevara de nuevo al seno marino y a las maravillas que guarda, además, no deseo privarme tan pronto del placer de su compañía-

 

-pero capitán, este mar tiene mareas raquíticas, solo que lograra soltar lastre podría sacar de nuevo a flote al Nautilus-

 

-confié en mi señor Flynn, en cinco días estaremos de nuevo navegando, es una promesa-

 

-pero, ¿en cinco días? ¿Cómo?-

 

-La luna señor Flynn, la luna nos ayudara a salir de aquí en cinco días, hará que las aguas se eleven lo suficiente y saldremos sin ningún problema- y con una sonrisa de autosatisfacción Nemo se retiró al interior del Nautilus acompañado de su segundo, cuando la mirada de Ferb Land ya lo taladraba con sus interminables preguntas.

 

-Pues bien, dice el capitán que esperemos a la marea de dentro de cinco días y con la luna de nuestra parte, nos sacara a flote, si, así es Ferb, tan simple como eso, ¿qué cosa? No hay comandante con tres gramos de casos que haga eso, forzar las máquinas y soltar anclas en intentos desesperados por desencallar sería un esfuerzo fútil, además de peligroso, lo mejor que podría pasar seria encallar por completo en las rocas, y lo peor, el Nautilus se partiría en dos- Ferb Land se preparaba para contestar cuando Isabella lo interrumpió.

 

-no necesita hacer nada más, puesto que con la marea bastara- ya comenzaba a expresarse el marino dentro de ella, y la confianza que tenía en las palabras de Nemo, dichas por la boca de Phineas, y también de a poco había comenzado a entender un poco del "lenguaje poderoso" de Ferb Land.

 

-aún es muy pronto para que quieras vender al Nautilus por Kilo, y tu idea de fuga, ¿ves las costas de Inglaterra o de Francia? ¿Italia quizás? No, estamos en la Papuasia, un lugar poco grato para los extranjeros, a menos que quieras ser el plato principal en una cena a tu honor, quizás tendríamos que llegar a ese extremo en caso de que el Nautilus no se libere, y eso es el peor escenario posible, y es un riesgo que no tomaremos, por nuestro propio bien- dijo lo último mientras su mirada se clavaba en Isabella, mientras, Ferb Land seguía con sus quejas.

 

-quizás no sea tan mala idea- dijo Isabella -deberíamos de explorar un poco la costa, quizás encontremos los famosos bistecs de los que tanto habla Ferb, ¿y si le preguntamos al capitán si nos puede llevar a la costa? Solo para poder recordar lo que es estar en tierra firme-

 

-Mmmm, puedo preguntarle- contesto Flynn -aunque no me lo permitirá, de eso no hay duda alguna-

 

-sí, ¿porque habría de Negarme?- contesto Nemo para sorpresa de los tres -mañana temprano les prepararan la canoa con remos y los rifles para que pueda cazar algo, señor Ferb Land, ¿acaso soy su padre para exigirles hora de regreso? No debería de hacerme esas preguntas señor Land-

 

-¿Nos acompaña?- pregunto Isabella.

 

-Lo siento señorita García, pero no hay nada que me resulte remotamente interesante del lugar al que se dirigen, ni creo que alguno de mis camaradas se ofrezca de voluntario para acompañarlos en su excursión- y así fue, ni Nemo ni alguno de sus marinos los acompaño, a la mañana siguiente solo estaba la canoa, un par de remos, tres rifles con su dotación de "balas eléctricas" y tres mochilas para que cargaran con lo necesario, a las ocho se alejaron del Nautilus, Phineas llevaba los remos y Ferb Land el timón, a aunque ya a la mitad los tenia artos con su interminable palabrería, "carne, carne y más carne" parecía que no pudiera pensar en otra cosa, de vez en cuando se agregaba la palabra "pan" pero no tanto como "vino"

 

-¿acaso no piensas en otra cosa que no sea tu estomago?- pregunto angustiada Isabella.

 

-Bienvenida a mi mundo- dijo Phineas -ahora solo tenemos que averiguar si hay buena caza en la isla, y si no es tan grande como para cazar al cazador- pero Ferb Land nuevamente contesto mientras que parecía tener los dientes afilados como hachas.

 

-Ferb es inquietante, no sé si preocuparme por el o por el tigre al que quiere hincarle el diente- dijo Isabella.

 

-haaaa- se quejó Phineas -espero que por fin termines con esto, de tanto hablar de carne ya no sé si quiero comerla o que satisfagas tu apetito, en esos 25 minutos que dices, no me sentiría cómodo contigo hambriento en ese bosque al llegar la noche- y así era, Ferb Había prometido que atraparía algún ser para prepararlo de desayuno en menos de 25 minutos de haber tocado tierra, pero pasaron las horas y nada de la famosa carne al estilo Ferb Land, ya habían juntado cocos y otras plantas útiles para la despensa de abordo, pero la caza era otro cuento chino.

 

-debemos estar atentos- dijo Phineas -aunque parezca una isla desierta, podría haber ciertos individuos menos exigentes que nosotros para la naturaleza de la caza- aunque los gestos de Ferb los pusieron más alerta para no caer dentro de su menú, lo dejaron ir por delante y discretamente alistaban sus rifles, por si a Ferb le ganaba el ansia de comer carne, o si lograban encontrar algo para aplacar el frenesí carnívoro de su compañero, dos horas más y recorrieron el bosque buscando caza, el hambre de Ferb Land quizás se había calmado con los frutos del árbol del pan que fueron una delicia para los tres luego de haberlos asado en una fogata, paso del medio día y la carne prometida brillaba por su ausencia, y el sol comenzaba a caer.

 

-heee, chicos, creo que lo mejor sería que comenzáramos a regresar a la canoa- dijo Isabella al contar que se habían tardado seis horas en llegar a ese punto, y tardarían otras seis en regresar, la noche los podría atrapar en el bosque.

 

-lo siento Ferb, pero tiene razón, debemos regresar al Nautilus, como tienes mejor condición física, ve adelante, nosotros te seguimos- dijo Phineas fingiendo sonreír.

 

-¿si saben que solo bromeaba con eso de comérmelos?- finalmente dijo el peliverde.

 

-si, por supuesto Ferb, pero debemos regresar para que nos permitan venir mañana, regresemos... Este, tu primero hermano- y así regresaron con la canoa llena de provisiones que Ferb se encargaría de preparar en conservas para almacenar todo lo recolectado, Flynn e Isabella encontraron su cena de abordo más que satisfactoria, cada uno se retiró a dormir, pero procuraron asegurar bien sus puertas, por si las dudas.

 

A la mañana siguiente la canoa seguía en el lugar donde la habían dejado, las olas se encargaron de llevarlos a la costa, este día buscarían en otra sección del bosque, Phineas e Isabella siguieron a Ferb a través del bosque, encontraban varias curiosas aves, pero cada que trataban de atrapar a alguna, no los dejaba acercarse, eso le dio mala espina a Flynn, si las aves se asustaban con ellos, era muy probable que supieran que esperar de los bípedos como ellos, los arboles estaban llenos de diferentes y coloridas aves, aunque Ferb seguía sin encontrar su "gran trozo de carne" y unas cotorras no serían ni un tapa muelas para el arponero peliverde, al cruzar un pequeño monte, el vuelo de unas aves llamo poderosamente la atención de Phineas.

 

-¡Aves del Paraíso!- grito al reconocerlas.

 

-¿aves del paraíso? ¿Esas que tienen su propia sección? ¿"Paradiseiras"?- dijo Isabella asombrada de que la mítica belleza de las aves es bien justificada -¡Ferb Land! ¿cómo que "familia de las Perdices"?- era ya un hecho, Isabella estaba comenzando a entender el lenguaje poderoso de Ferb, durante un rato siguieron tratando de atrapar algo, pero del todo inútil, usaron su tiempo para discutir el "negocio" de la falsificación de aves del paraíso, ya a las once con el hambre como alfileres en sus estómagos les hacía renegar de su excesiva confianza en que lograrían cazar algo, ya habían gastado buena parte de sus municiones en tiros inútiles a aves que parecían escapar dando risotadas de la pésima puntería de los cazadores, cuando Isabella hizo un magnifico tiro doble asegurando el almuerzo con dos palomas blancas, desplumadas, azadas y devoradas hasta los huesos, la nuez moscada que comían las hizo suculentas, ¿o seria por tanto oír a Ferb hablar de las delicias de la carne?

 

-¿estas contento Ferb Land?- pregunto Phineas al verlo disfrutando los huesos de las palomas, aunque la respuesta de él fue inmediata.

 

-si mi traducción es correcta- dijo Isabella -fue algo como "de ninguna manera estaré feliz hasta poder sacar unos bistecs de buen tamaño a algún jabalí, o lo que sea que ande en cuatro patas"-

 

-cielos Isabella, has mejorado bastante- dijo Phineas sorprendido del progreso de Isa en el uso del lenguaje "poderoso" -aunque, deberás de tener cuidado, es un lenguaje en el que no puedes ocultar nada con quien lo hablas, por eso no muchos lo usan- mientras ellos hablaban Ferb Land ya se disponía a seguir avanzando sin intención de rendirse en su cacería, durante una hora caminaron en el bosque acompañando a Ferb en su insaciable búsqueda de chuletas, las nueces moscadas caídas en el suelo hacían que el bosque tuviera un agradable aroma a su paso, las aves al escucharlos salían volando sin darles la oportunidad de atrapar a alguna, Phineas ya se había resignado a no poder contemplar de cerca una de ellas.

 

-Phineas ¡Mira!- o eso era lo que el creía.

 

-¡Asombroso Isabella! ¡¡Eres asombrosa!!- grito al ver en las manos de la pelinegra una de esas aves -lograste atrapar una ¡viva! y ¡¡solo con tus manos!!-

 

-en realidad, no es para tanto- dijo Isabella.

 

-¿que no es para tanto? No seas tan modesta, ¡eso es algo que nunca había visto antes!-

 

-No, en serio Phineas, no es para tanto, mira, está más ebria que un adolescente-

 

-¿ebria?-

 

-sip, ebria, borracha, atolondrada por tantas nueces fermentadas que comía al pie de ese árbol- dijo la pelinegra señalando el lugar donde el ave comía -las consecuencias de beber como si fuera una competencia de velocidad- la mirada de ambos fue a caer sobre Ferb Land.

 

-no soy competitivo- dijo Ferb Land, aunque la mirada acusadora de sus acompañantes demostró la poca confianza que le tenían, la caminata continuó mientras platicaban sobre la belleza del ave atrapada por Isabella, el mercado de falsificaciones que hacen con las plumas de las mismas, y las crueles, destructivas e inhumanas maneras de cazarlas, pero, el deseo de mirar de cerca una de esas magnificas aves estaba satisfecho y con el mínimo daño para el ave, aunque no tanto el deseo de carne de Ferb Land.

 

A eso de las dos un ruido en los matorrales los alerto y por recomendación de Ferb Land se agacharon para que la maleza los cubriera.

 

-¿que fue eso?- pregunto susurrando Isabella, pero Ferb había comenzado a preparar su rifle, listo para cobrar lo que fuera que saliera de los matorrales, una sombra marrón salió a toda velocidad de entre las ramas y al poco caía pesadamente al suelo, los tres se apresuraron a investigar qué era lo que había abatido el peliverde -¿un Jabalí?- pregunto la pelinegra.

 

-más o menos- dijo Phineas mientras lo inspeccionaba -es un "bariutang" una especie de cerdo salvaje que habita en estas islas- a Ferb Land poco le importo si el cerdo tenia apellido o familia, el peliverde movía sus manos como si dirigiera a una orquesta mientras desollaba, desviceraba y descuartizaba al animal, algo desagradable de contar y aun mas de mirar, el único consuelo era que las armas de Nemo eran más que eficaces, un solo rozón de las capsulas de cristal era suficiente para que su víctima cayera en el acto fulminada como por un rayo, así que era quizás una forma de no hacer sufrir al animal, aunque usadas como lo eran por Ferb Land, demostraban sin dejar un solo gramo de duda las reservas de Nemo a que otras personas las conocieran, si no se hubiera detenido a vanagloriarse de su puntería, habría arrasado con una manada de canguros que hacia caer uno tras otro sin pestañear, tres, cinco, ¡siete! Gracias al cielo que la munición dentro del rifle se agotó, doce canguros, ¡doce! ¿Tanta era la ansiedad de Ferb por carne? O seria la euforia del cazador que al tener presa fácil no duda en acabar con una especie indefensa, afortunadamente eran de la especie "canguros-conejo" pequeños en realidad, pero para Ferb Land eran nada más y nada menos que carne fresca, no dudo en menospreciar a los tripulantes del Nautilus ya que ninguno comería nada que el mar no proveyera, aunque, Phineas e Isabella comprendían el punto de vista  de aquellos hombres que considerarían eso como una masacre, terminada su labor, Ferb Land se limpió sangre y sudor por igual de su frente prometiéndose regresar al día siguiente a atrapar todo lo que le quedara por atrapar en esa isla.

 

A las seis de la tarde habían regresado a la playa, la canoa en el mismo lugar, el Nautilus emergía a dos millas como un largo y negro escoyo, el peliverde se puso manos a la obra, las costillas del barituang asadas a las brasas despedían un delicioso aroma, allí se apeno Phineas, no hacía mucho reclamaba la carnicería y ahora está deseoso de comer los frutos de la misma, ahora envidiaba la fuerza de voluntad de los Nemonautas que podían soportar la tentación de la carne, eso era una fuerza de voluntad admirable, aunque quizás haya alguna historia detrás de eso, al final la voluntad de Phineas se rompió ante lo ofrecido por Ferb Land, dos palomos complementaron la cena y un efecto secundario habría pasado desapercibido si no hubiera sido tan evidente, se encontraban "alegres" cualquier cosa bastaba para hacerlos reír, Flynn trato de levantarse pero un extraño mareo lo hizo sentarse de nuevo, sentía un extraño calor recorriendo su cuerpo, sonreía y reía sin saber porque, se recostó para tranquilizarse mientras aun reía.

 

-Hoola Phineas, ¿que est as haciendo?- dijo Isabella al verlo recostado.

 

-siempre me ha gustado que digas eso- dijo Flynn mientras cubría sus ojos con el brazo.

 

-¿en serioo?-

 

-¡Claro que sí!- dijo enderezándose -y no es lo unico que me...- los ojos de Phineas se abrieron lo más que podía, "¿qué estaba haciendo?" por poco y su lengua lo traicionaba, aunque la suerte estaba con él, Isabella ya hablaba con Ferb Land o intentaba hacerlo en lenguaje "poderoso" logrando que Ferb lo mirara a ratos envidioso y a ratos maldiciéndolo por "su buena suerte"

 

-y ¿si no regresamos esta noche al Nautilus?- dijo Isabella mirando coqueta a Phineas.

 

-yo, yoo-

 

-eres than Lindo cuando te mones nervioso, y, ¿shi mejor no regresamos nunca?- dijo Isabella poniendo en alerta a Phineas, tomo una de las costillas y la olio con más cuidado.

 

-¡no puede  ser!- dijo molesto -¡Ferb! ¿Qué hiciste?- el peliverde comenzó a mostrarle todo el proceso de sus "costillas a la Land" y se detuvo en el recipiente donde marino la carne, Phineas lo revisó y lo puso en la nariz de Ferb, entre el agua había un puño de nueces -¡esto no es agua! Es sumo fermentado de nueces ¡es licor!- quizás fue un error, ¿de quién? No lo sé, pero esa era la manera tradicional de prepararlas, marinándolas con un poco en licor, es muy poco como para que los afectara, ¿cómo habían cometido el mismo error que el ave del paraíso atrapada hacia unas horas? -menos mal que fue muy poco, pero ni Isabella ni yo bebemos licor, ¡esto es demasiado para nosotros!- muy acostumbrado a su ruda forma de vivir, no considero que "un poco" para él puede ser "demasiado" para otros -haaaaaag Ferb! Nos hubieras preguntado! menos mal que no hay nafie mas, o habríamos terminado como esa ave del paraíso- dijo sacudiendo las costillas en su mano, pero una piedra que cayó a sus pies lo interrumpió, comenzaron a buscar de un lado a otro.

 

-una piedra no cae del cielo- dijo Isabella -solo que sea un aerolito- otra piedra que le arranco las costillas de la mano a Flynn comprobó lo dicho por la pelinegra, los tres se levantaron preparando sus armas -¿serán Monos?- pregunto.

 

-Casi- Dijo Phineas -son salvajes, ¡a la canoa!- grito mientras jalaba a Isabella del brazo.

 

-espera Phineas! Ferb aún no viene- el peliverde se había puesto a recoger todas las piezas de carne que aun colgaban de una rama.

-¿es en serio? ¿tanto odias la comida del Nautilus?- pregunto Phineas mientras Ferb cargaba como podía con las provisiones, señalando el ave del paraíso que tenía en sus manos Phineas, pero gracias al sumo con el que condimento sus costillas, su carrera parecía la de un pirata alcohólico siendo perseguido por una veintena de salvajes que pegaban de alaridos como bestias cargando contra ellos con arcos, flechas y hondas, quizás después de todo "solo un poco" si es demasiado, antes de lo pensado ya estaban en la canoa alejándose lo más rápido que podían, los salvajes los persiguieron hasta que el agua les llego al pecho, ante el escándalo Phineas esperaba que los marinos subieran a ver que ocurría, pero no, nadie salió a su encuentro, Phineas dejo a Isabella en su habitación y le pidió que cerrara bien la puerta, unos acordes lo hicieron dirigirse al estudio, allí estaba Nemo llevado por un trance musical mientras sus dedos tocaban solo las teclas negras dando un toque nostálgico a la melodía interpretada.

 

-¡Capitán!- dijo el pelirrojo sin lograr sacar a Nemo de su éxtasis musical -¡Capitán!- dijo tomándolo del brazo.

 

-ha, es usted señor Flynn, ¿qué tal les fue con la cacería? ¿qué tal su día?-

 

-de hecho fue muy interesante, entre otras cosas entendí porque sus secretos deben ser resguardados, si no fuera porque a Ferb le gusta mucho hablar, ¡habría acabado con todo lo vivo en la Isla!-

 

-es verdad señor Flynn, un arma siempre será peligrosa para todos en las manos equivocadas, y peor aún si no fue pensada como "un arma" originalmente-

 

-sí, no cabe lugar a du... Espere, capitán, encontramos vecinos no muy gratos-

 

-¿ha dicho vecinos? ¿y de qué tipo?-

 

-bípedos capitán-

 

-aclarare mi pregunta señor Flynn, ¿qué tipo de bípedos?-

 

-salvajes capitán-

 

-creo que el nerviosismo y las bebidas "espirituosas" nos tienen en un bucle eterno, nos ahorrare tiempo, ¿qué tienen en particular estos salvajes que los hace diferentes de los que podemos encontrar en cualquier continente?- Phineas tomo aire para contestar más dueño de sí mismo.

 

-que son los únicos que pueden significar un peligro para el Nautilus-

 

-¿un peligro?-

 

-sí, y si no desea tenerlos a bordo, creo que debería de tomar acciones al respecto-

 

-tranquilícese señor Flynn- dijo Nemo -¿cuantos conto?-

 

-serían unos veinte-

 

-¿solo veinte?- dijo el capitán mientras reanudaba su interpretación.

 

-bueno, quizás sean unos cien, no pude pedirles que se detuvieran un momento para poder contarlos- Nemo sonrió al oír el sarcasmo en Phineas.

 

-no se preocupe señor Flynn, así se juntaran todos los salvajes de la Papuasia, el Nautilus no tiene por qué temer- dijo ya sumido en su música, Phineas no tuvo opción mas que resignarse, salió del estudio y subió de nuevo a verificar la situación, ya estaba obscuro y podía ver en la playa varias fogatas encendidas, regreso a la biblioteca y se encontró con Ferb Land e Isabella.

 

-¿Isabella? ¿qué haces aquí?-

 

-en realidad necesitaba un poco de agua- contesto la morena mientras le mostraba un vaso con el vital líquido -no me siento muy bien, y, ¿qué dijo el capitán?-

 

-que no nos preocupemos-

 

-¿solo eso?-

 

-sí, así es, solo eso-

 

-tiene mucha confianza en la solidez del Nautilus- dijo la pelinegra -mejor me iré a la cama-

 

-sí, te acompaño a la cama- el rojo comenzó a brillar en las mejillas de Isabella al oír esa frase de labios de Flynn -es decir, te llevo a tu cama, perdón, es, es que yo, no es que dormiremos juntos, digo, nosotros, solo me iré a dormir contigo, no, no exactamente contigo yo, yo- los efectos del "licor almendrado" aún estaban presentes, la sonrisa de Ferb Land deformaba su rostro tratando de no reír a carcajadas al ver a aquellos dos rojísimos, y no era por el alcohol, sabiendo que era inútil, ambos decidieron salir por la puerta, mañana podrán fingir que no recuerdan lo ocurrido, y Ferb Land no se lo diría a nadie, pero al ver la expresión de Nemo parado en la puerta divertido por el gag cómico formado por esos dos, los hizo correr a sus camarotes.

 

-es una pena que solo nosotros dos pudiéramos ver eso- dijo dirigiéndose a Ferb Land.

 

-Podría escribir un libro- le dijo el peliverde.

 

-¿un libro? ¿a quién más que a nosotros los románticos empedernidos les interesaría una historia de un dulce amor que va despertando?-

 

-sería la historia de "un dulce amor que va floreciendo en el escenario de los misterios del mar"-

 

-suena bien maestro Ferb Land, pero ya conoce a los editores, solo les interesa la aventura superflua o el romance trágico, y ya he tenido suficientes tragedias en mi vida- dijo Nemo sin borrar esa sincera sonrisa al mirar rumbo a los camarotes.

 

 

A la mañana siguiente, para ser exactos a las seis de la mañana, Phineas estaba parado en la plataforma del Nautilus apoyado en uno de los rifles mirando a través de las brumas matinales con dirección a la isla esperando ver si los salvajes se habían retirado, pero allí estaban, incluso se veían muchos más que el día anterior, quinientos, o quizás seiscientos, el sonido de alguien subiendo la escalera le hizo voltear esperando saludar a Nemo, pero al ver salir a Isabella lo hizo tragar saliva, tratando de disimular, fue a ayudarla a salir como era su costumbre.

 

-Buenos días Isabella- la saludo aun algo nervioso.

 

-Buenos días Phineas, ¿que estás haciendo?- ambos se quedaron sin hablar parados uno frente al otro, hasta que finalmente Flynn pudo hablar.

 

-estaba mirándolos a ellos- dijo señalando a los "salvajes" muchos aprovechado la marea baja habían avanzado por encima de los corales, ahora podían verlos más claramente, eran sin duda indígenas de la Papuasia, cuerpos atléticos, hombros anchos y brazos gruesos, con frentes anchas y prominentes, nariz gruesa pero no chata, el cabello rizado teñido salvajemente de rojo se destacaba sobre la piel obscura pero brillante, la oreja con perforaciones y deformadas según su casta y rango, llenas de aros de hueso, y, completamente desnudos.

 

-parecen buena gente- dijo Isabella ante la estampa de aquellos guerreros papúes, Phineas tapo de inmediato los ojos de bella en lo que la hacía dar la espalda a los "anatómicamente bien proporcionados salvajes"

 

-te recuerdo que son antropófagos Isabella- dijo rápidamente Phineas.

 

-se puede ser antropófago y buena persona Phineas, es como ser goloso y honrado, una cosa no excluye a la otra-

 

-te concedo que sean buenos antropófagos y se coman honradamente a sus prisioneros, pero yo no quiero ser comido por ellos, así sea de buena manera y con honradez, y te debo señalar que ellos ignoraran todas tus cualidades y talentos, y que más que apreciar tu belleza, es costumbre para los salvajes que al ser mujer solo sirvas para dos cosas, tener hijos y para las temporadas en las que no tengan prisioneros para comer, no necesariamente en ese orden, la única ventaja que tendrías con esos salvajes es que los jefes pelearían por ti, si alguno de los jefes lograra apreciar tu belleza seria solo hasta que tenga suficiente hambre-

 

-había olvidado esa costumbre de los salvajes- dijo apenada Isabella al darse cuenta del discurso entre líneas del pelirrojo.

 

-en realidad no sé si sea tan "salvaje" esa costumbre, en las sociedades las personas de mayor status siempre toman para sí mismos lo mejor y más hermoso, adornan sus cuerpos con objetos que los de menor rango no pueden o deben usar, por ejemplo, las coronas de los reyes no son muy diferentes de los collares de colores de los jefes de estas tribus- dijo Phineas para que Isabella olvidara un poco la imagen de los "fornidos" papúes.

 

-¿en serio?- pregunto la pelinegra.

 

-sí, de hecho hay un jefe que está examinando al Nautilus en este momento- para su alegría los jefes que inspeccionaban el Nautilus no solo vestían con esos collares de cuentas de cristal, usaban hojas de plátano cortadas en puntas y pintadas con colores brillantes que cubrían gran parte de su anatomía, los demás, de menor jerarquía, se habían retirado a la playa, mientras duro la marea baja rondaron al Nautilus, repetían mucho la palabra "Asai" y por los ademanes entendía que pretendían fueran a tierra con ellos, claro está que Phineas rechazo la atenta invitación a cenar por parte de aquellos "reyes" de las islas, al no poder dejar el submarino, Ferb Land dedico su día a preparar y salar las carnes obtenidas el día anterior, al subir más la marea, se regresaron todos a tierra, pero ahora eran muchos más, fácilmente el doble que había en la mañana, seguramente llegaron de las islas cercanas, pero por ningún lado se veía alguna piragua de los indígenas, ya que Ferb estaba "haciendo magia en la cocina" desahogando su frustración por no poder bajar a tierra, ya que según la palabra de Nemo, ese sería su ultimo día del varamiento del Nautilus porque supuestamente mañana con la pleamar deberían de ser liberados de su cautiverio había que pensar en cómo ocupar el resto del día.

 

-¿qué tienes allí Isabella?- pregunto al notar que ella traía algo en las manos.

 

-¿esto? Son unas dragas que hice yo misma, unas redes pequeñas para arrastrar en el fondo del mar y sacar conchas y peces pequeños, es, es algo que me gusta hacer, como pasatiempo, es, me parece divertido- dijo Bela mientras le enseñaba las pequeñas redes.

 

-haaa, ¿necesitas ayuda con eso?-

 

-¿quieres ayudarme?- dijo sorprendida Izzy de que se interesara en su pasatiempo.

 

-sí, ¿puedo?-

 

-¡Claro!- Bela sonrió mientras le daba una y le mostraba como usarla, quizás Phineas solo no quería dejarla sola en la plataforma con esos salvajes rondando por allí, pero poder compartir algo que a ella le gustaba con él, termino por ser más grande, y así Phineas e Isabella dedicaron el resto del día en recoger conchas de las cercanías con las pequeñas redes llamadas dragas, Bela le mostraba los nombres de las que lograba sacar, "orejas de midas" "de harpas" "de melanias" ostras perlíferas, que aún no tenían perlas, y pequeños peces martillo que maravillaron a Izzy por su belleza, pero según le había explicado, la mayoría eran bonitas, pero no especiales, parecía una actividad más compleja de lo que pensó en un principio, en eso estaba pensando mientras sacaba la red, cuando la mano de Isabella se zambullo en ella y saco una concha gritando muy emocionada.

 

-¿qué pasa Isabella?- dijo confundido y algo preocupado Phineas -¿algo te mordió?-

 

-¡no! ¡Mira lo que encontramos!- decía mientras le mostraba el objeto de su triunfo.

 

-Mmmm, me dijiste que se llama, una Olivia porfira- dijo sin descubrir porque estaba emocionada la pelinegra.

 

-sí, así es, pero, mírala bien, en lugar de formar la espiral de derecha a izquierda, ¡esta la forma de izquierda a derecha!- dijo mostrándole la forma de la espiral.

 

-¡Genial!- dijo Phineas al confirmar lo que decía Bela, todas las que había visto hasta el momento eran diestras, y esta era la única zurda, en la naturaleza todo tiende a ir de derecha a izquierda, y el caso contrario es rarísimo.

 

-y no solo es rara, los coleccionistas las pagan ¡como si fueran de oro!-

 

-¿quieres venderla?- pregunto Phineas.

 

-no- dijo mientras la acomodaba entre sus dedos -creo que sería un lindo collar- Phineas se perdió por un momento contemplando los brillos de la concha en la mano de Izzy y la sonrisa de ella que era aún más radiante emocionada por su descubrimiento, que fue hecho pedazos en un instante por una piedra arrojada por uno de los indígenas, ver el rostro de ella al perder su tesoro, nublo la vista de Phineas, cargo con el rifle y disparo contra el nativo, aquel desdichado debería dar gracias a la pésima puntería del pelirrojo, solo le arranco el collar del cuello asustándolo un poco -¿Phineas?- se asustó la chica -¿qué has hecho?-

 

-lo siento, yo, no sé qué fue lo que me paso- dijo mirando el rifle en sus manos, algo lo había hecho sacar lo peor de si mismo, por poco le arrancaba la vida a un ser humano, y no por falta de deseo, su mala puntería lo salvo de ser un asesino, pero ver esa expresión en el rostro de Isabella, hacia hervirle la sangre, no tenía tiempo para pensar más, la situación había cambiado, unas veinte piraguas hechas de troncos ahuecados ya rodeaban al Nautilus, eran largas, estrechas, trabajadas para deslizarse con suavidad sobre el agua, se equilibraban con un doble balancín de bamboo, Phineas los miraba avanzando sin preocupación, las maniobraban hábiles remeros semidesnudos, no tenía dudas de que estos ya conocían a los europeos y sus naves, aunque esta era lo suficientemente inquietante para mantener una distancia prudente, una cosa sin chimeneas ni velas tendida en la bahía en la que las personas desaparecían y aparecían sobre su superficie como por arte de magia, aunque, la inmovilidad del mismo les estaba comenzando a dar confianza, y eso es muy malo, el rifle que usaba Flynn es un arma eficaz, pero sin el ruido de la pólvora no era muy efectiva para disuadir a aquellos salvajes envalentonados por el creciente número de sus filas, poco a poco fue llevando a Isabella a la compuerta del Nautilus, una lluvia de flechas cae sobre el Nautilus, lo más probable es que estuvieran envenenadas, los dos entraron rápidamente escapando apenas y a tiempo.

 

-¡Tenemos que avisar al capitán!- dijo Isabella, corrieron al estudio, no estaba, la biblioteca, el comedor, el cuarto de máquinas, no estaba, se dirigieron a su camarote y tocaron.

 

-adelante- se escuchó desde adentro, Phineas paso primero, allí encontró al capitán sumido en complejas ecuaciones.

 

-¿lo molestamos?- pregunto por cortesía.

 

-sí, pero supongo que debe ser importante, tanto como para interrumpir mis cálculos sobre geometría de campos electromagnéticos-

 

-¡muy serias! Los indígenas nos rodean en sus piraguas y en unos minutos podrían abordarnos cientos de ellos-

 

-¡ha¡ ¿entonces vienen en piraguas?-

 

-si capitán-

 

-entonces bastara con solo cerrar la compuerta- dijo tranquilamente mientras apretaba un botón en la pared regresando tranquilamente a sus cálculos.

 

-¡pero capitán!-

 

-no se preocupe señor Flynn, la canoa ya está en su lugar y la puerta cerrada, ¿no temerá que aquellos hombres puedan hacer lo que la  U.S.S Lindana no pudo?-

 

-pero a un queda un peligro- dijo Isabella

 

-¿cual?-

 

-que mañana que se habrá la compuerta para renovar el aire... podrían entrar-

 

-no teman, ni se preocupen, nada malo nos pasara, además, yo no quisiera que mi visita a estas islas cobrara la vida de alguno de esos desdichados- dijo sin salir de sus cálculos, los dos chicos se miraron uno al otro confundidos y algo aliviados por el temple del Capitán que no parecía ser sacudido por nada, salieron y se dirigieron a sus habitaciones, Phineas pensó que lo mejor sería dormir para evitar preocuparse, no pudo, el ruido de los golpes y pasos sobre el Nautilus duro toda la noche, al día siguiente, Ferb Land preparo para sus amigos un "pastel de canguro"  para distraerlos de los alaridos y saltos de los de arriba, pero ¿Cómo había reaccionado la tripulación?, les importaban tanto como a los soldados les importan las hormigas que caminan sobre las murallas de su fuerte, el aire comenzó a enrarecerse a media mañana, los depósitos de aire comenzaron a funcionar agregando unos metros cúbicos de aire fresco, pero no fueron suficiente, ahora entendían porque no usaban ese método regularmente, y aun nada de preparativos para partir, a las dos y media ya estaban ansiosos, solo faltaban diez minutos para que la marea alcanzara el máximo, y según Nemo, sería el momento en que se liberarían, pero aún estaba el temor de que eso no pasara, significaría permanecer varios meses atrapados, y las invitaciones a cenar de sus vecinos no aceptarían un no como respuesta por mucho tiempo, unos minutos después la nave comenzó a cimbrarse, el rechinido del casco contra las formaciones coralinas fue subiendo poco a  poco, Phineas miro el reloj, 2:35 pm, el capitán Nemo apareció en la biblioteca.

 

-¡Vamos a partir!- anuncio -abriremos la escotilla-

 

-¿y los Papúes?- pregunto Isabella.

 

-¿qué pasa con ellos?- dijo como si no le importara la presencia de aquella gritería sobre nuestras cabezas.

 

-¿no teme que se metan al Nautilus?-

 

-¿cómo podrían hacerlo?- hacía tiempo que no regresaba a sus cabezas la idea de que Nemo debía estar desquiciado.

 

-pues, ¿por la puerta que usted les va a abrir?-

 

-calma mis amigos, su condición de pasajeros los hace creer que cualquiera puede entrar a sus anchas a mi Nautilus, pero no es así, nadie entra o sale de el sin mi permiso, lo sepa o no- dándoles la espalda se dirigió a la escalera principal, todos lo siguieron, ya habían unos hombres comenzando a abrir la compuerta, Ferb Land ya preparaba su arpón para entrar en combate con los salvajes, la última cubierta de la compuerta se abrió, veinte rostros se asomaron, Ferb y Phineas se prepararon para saltar sobre el primero que se anime a bajar por la escalera, ya podían verlo, los dientes afilados, la mirada encendida, deseoso del festín de esta noche, su pie bajo veloz a apoyarse en el primer peldaño del escalón, un grito fantasmal salió de su garganta, les pareció que el final había llegado, aquel indígena cayó al suelo retorciéndose de dolor, sujetando su pierna mientras trataba de escapar arrastrándose como un animal herido, otro más intento entrar, con los mismos resultados, diez indígenas trataron valientemente de entrar al Nautilus, pero todos sufrieron el castigo que Nemo da a sus invasores, aparentemente con la fuerza de su mirada, porque nada explicaba que era lo que ocurría, Ferb Land, Fiel a su espíritu violento, se arrojó para combatir a los intrusos que quedaban vacilantes en la entrada del Nautilus, pero en cuanto se apoyó en el pasamanos, igualmente fue fulminado como por un rayo, una chispa eléctrica saltando entre los escalones dio luz al misterio, ¡estaba cargada de electricidad! suficiente para darle una buena sacudida a cualquiera, afortunadamente solo estaba herido el orgullo del peliverde, si Nemo lo hubiera deseado, ninguno de los que tocara la escalera lo hubiera contado, aunque solo eso basto para que los papúes emprendieran la retirada, Phineas e Isabella reían entre dientes mientras frotaban al pobre Ferb aturdido por la descarga eléctrica, las olas terminaron de levantar al Nautilus en el minuto señalado por Nemo, la hélice comenzó a batir las olas con majestuosa lentitud, poco a poco comenzó a ganar velocidad y así se alejó del estrecho de torres, y el secreto del muro eléctrico que se encargaba de cubrir al Nautilus, fue revelado, elevando al Nautilus al nivel de un arca sagrada que no puede ser mancillada por profanos.

Phineas y Ferb y el Misterio del mar Cap 7
Saludos amigos!

una disculpa por la tardanza pero he estado un poco ocupado, espero que les guste esta publicacion y me disculpen que no le puedo dar la regularidad que me quisiera, pero, ahora estare avanzando a un paso mas constante, y anunciare un proximo proyecto totalmente original en proximos dias, espero este dentro de su gusto.

mientras, muchas gracias por tomarse un poco de su tiempo para leer.

gracias

Anterior: fav.me/d91y5d1
Loading...
Isa by jgeg123
Isa
saludos, aca dejo otra cosa, ya que no puedo limpiarlo, les pido disculpas por eso, supongo que nunca dejaran de gustarme estos personajes.
Loading...

Capitulo 6

Phineas no supo cuánto tiempo permaneció dormido, cuando se despertó le pareció que el sol ya bajaba por el horizonte, aunque a 100 metros de profundidad no parecía que fuera la mejor manera de medir el tiempo, movió su cabeza mientras bostezada y vio a Isabella a su lado aun dormida, miro al otro y descubrió al capitán ya despierto y de pie, aunque algo en su postura le llamo su atención, allí fue cuando se dio cuenta de que había una presencia además de la de ellos, primero fue una sombra, luego un movimiento, con eso se levantó antes de darse cuenta, a unos pasos de ellos estaba una enorme araña de mar de un metro de alto mirándolos con curiosidad mientras devoraba una de las langostas, las otras o escaparon o estaban en el estómago de aquel monstruo, aunque si el traje podía protegerlo de las presiones de las profundidades seguro que la mordida de esa araña no le afectaría, pero su impulso natural de repulsión fue lo suficientemente notorio para despertar a Isabella y al marino, los cuatro permanecieron quietos, a la espera del primer movimiento de aquel crustáceo, Ohaio recordó el rifle, pero al levantarse lo había dejado en el suelo, quizás aquel ser se dio cuenta de los pensamientos de Ohaio porque centro su atención en el y se le arrojo encima, Phineas ya veía aquella cosa abriendo sus fauces sobre el cuándo el culatazo de uno de los rifles tumbo a la araña de mar, Ohaio se quedó mirando como las patas de aquel monstruoso ser se retorcían desconcertado por haber sido atacado, pero, ¿Quién? La respuesta lo sorprendió, ¿Cómo logro Nemo moverse tan rápido bajo el agua como un galgo, con una mano hizo girar su rifle y lo apunto directo al crustáceo, jalo el gatillo y la capsula de cristal salió catapultada a gran velocidad gracias al mecanismo diseñado por Nemo, aunque al golpear al crustáceo esta reventó, la araña de mar dejo de moverse instantáneamente, Ferb Land pensó que unos "rifles de aire" serian solo juguetes inútiles, pero vaya que estaba equivocado, aunque este incidente le hizo recordar que no se encontraban en un paseo dominical en Londres, y que era más que el principio de una peligrosa aventura en un medio ambiente completamente hostil para los humanos donde si algún mecanismo fallara, no tendría tiempo de nada, la presión del agua lo aplastaría instantáneamente, allí estaba el, de pie con creaturas desconocidas que se preguntaban si sería una presa fácil o difícil, en un mundo desconocido que amenaza su existencia como aquel que descubrieron los primeros hombres sobre la tierra, allí Phineas sintió por primera vez la inmensidad del mundo, quizás fue la impresión, quizás las dudas sobre el equipo hecho por alguien que no fuera Ferb, pero desafortunadamente el capitán continuo caminando, bajando más y más hasta que la luz del sol dejo de iluminarlos obligándolos a encender las lámparas en sus cinturones, Phineas permanecía alerta gracias a la experiencia de la araña sin poder evitar sobresaltarse cada vez que Nemo se detenía y levantaba el rifle apuntando a las sombras que los rodeaban, afortunadamente nada salto sobre ellos, quizás intimidados por la luz que producían sus cinturones, finalmente dejaron de avanzar, no por falta de deseo, sino porque un muro de roca totalmente vertical se ponía entre ellos y su rumbo, la impresionante muralla estaba salpicada de cuevas y subía hasta perderse de vista, se trataba de la isla de crespo, el final de los dominios de Nemo, una tierra a la que nunca volverán a sentir sus pies, luego de una pausa que quizás Nemo paso reflexionando como quien se detiene ante una tumba continuaron la marcha de regreso al Nautilus, solo que por una ruta diferente a por donde llegaron, la nueva ruta fue más pesada que la anterior, y los acerco rápidamente  a la superficie, aunque con el suficientemente tiempo para no sufrir por el cambio de presión, ¿acaso subirían para ver la isla? Mientras subían la luz fue regresando de a poco, la debilidad de la misma lo hizo pensar en que estaba sumergido en un eterno crepúsculo, enjambres de pececillos los rodearon buscando las algas que se habían pegado a sus trajes, tener la superficie diez metros por sobre sus cabezas era curioso e hipnótico, allí estaba perdido Flynn en sus pensamientos cuando el arma del capitán se activó de nuevo y una gran mancha negra llego lentamente al fondo, era un león marino de metro y medio de largo, el marino lo levanto y se lo llevo al nombró, bueno, Ferb Land no tendrá queja, tendrá los bistecs que tanto deseaba, a lo lejos comenzaron a distinguir la luz del faro del Nautilus, el paseo había terminado, Flynn el marino e Isabella quedaron de espaldas al suelo con Nemo encima de ellos, dos sombras blancas pasaron sobre ellos, el horror se apodero de Flynn al notar las hileras de dientes triangulares en una boca en la que su cabeza entraría sin problemas, dos enormes tiburones "tintoreras" pasaron sobre ellos, conocidos por ser agresivos y excelentes cazadores de los mares, con un olfato infalible que les permitía oler una gota de sangre en miles de litros de agua y amantes de la carne de foca, Flynn busco la que el capitán había abatido, las aletas, bocadillo predilecto de los escualos estaban a centímetros del casco de Isabella, Nemo se levantó y busco las tintoreras, estas se alejaban y no suponían una amenaza para ellos, por fortuna tienen mala vista, o quizás solo no tenían hambre, finalmente regresaron al Nautilus, respirar de nuevo el aire de abordo fue un alivio, aparentemente los tanques tenían reservas para seis horas de caminata submarina, y ya casi se cumplían, a pesar de que esa noche hubo bistecs de foca, Ferb encontró sobre que quejarse, no haberlo atrapado el mismo con su arpón, ni siquiera el encuentro con los tiburones narrado por Isabella basto para calmar sus ánimos, ¡Quería salir del Nautilus y buscarlos de inmediato! Aseguraba que podía atraparlos de un golpe sin mucho esfuerzo Phineas e Isabella se rindieron, quizás para la próxima no refunfuñara tanto a las invitaciones de Nemo.

 

-¿qué le ha parecido señor Flynn?- dijo Nemo mientras limpiaba su boca con una servilleta.

 

-¿en pocas palabras capitán?- dijo Flynn con la mirada aun perdida recordando la excursión en las entrañas del mar.

 

-las que considere oportunas, o inoportunas si así lo desea, no todos los días escucho la opinión de alguien que no sea uno de mis marinos- Flynn guardo silencio mientras trataba de ordenar las palabras en su cabeza mientras Nemo esperaba ansiosamente iniciar una larga conversación sobre las maravillas de sus dominios.

 

-fue muy poco tiempo- finalmente dijo Ohaio -hay tanto que ver, y el tiempo fue quizás muy corto-

 

-Bueno, tiempo es lo que tenemos de sobra- Dijo Nemo como si fuera lo más natural del mundo -podemos tomarlo con calma, y a la siguiente vuelta podrá saciar gran parte de su curiosidad, ¿algo en especial que le interesara?-

 

-las cuevas- dijo Phineas sin dudarlo mucho -Esas cuevas me parecieron inquietantes y emocionantes, quizás si...-

 

-¿acercamos al Nautilus e iluminamos el interior de las cuevas con su luz?- Phineas sonrió y toco su nariz para decir "exactamente" -haaaa la ciencia es en verdad maravillosa, dos hombres en puntos opuestos del mundo pueden llegar a la misma conclusión sin margen de error alguno, esa debería de ser la verdadera religión mundial, no, la única, dos hombres pueden creer en el mismo dios, haber aprendido con los mismos clérigos, vivir uno al lado del otro, y sin embargo, llegar a conclusiones opuestas de lo que significa "ser humano"- nuevamente Nemo se dejaba llevar por ese odio o resentimiento a los hombres que se hacen llamar "civilizados" -es una lástima que nos dirijamos a nuestro siguiente destino, pero encontraría fascinante explorar esas cuevas nuevamente con un verdadero experto, ya que en mi excursión a las cuevas de crespo me encontré algo muy interesante señor Flynn-

 

-¿ha dicho algo interesante?- pregunto Isabella llena de curiosidad.

 

-¿No será que?- dijo Phineas levantándose de la silla y golpeando la mesa con sus manos.

 

-Usted es un brillante científico señor Flynn, con las "herramientas" que le dio la "civilización" logro deducirlo, ¿No es así?- dijo Nemo con una sonrisa.

 

-¡es imposible!- dijo Phineas lleno de admiración.

 

-por supuesto que no, descubrí durante mis expediciones a los polos huellas y señales de avance y retroceso en los hielos eternos, que aparentemente no lo son tanto, apenas hace unos milenios existieron dos mares separados por los muros de hielo, y como consecuencia, estos eran mucho más bajos y pequeños dejando esas cuevas justo por encima del nivel del mar y logrando explicar la llegada de los humanos a América antes de la navegación de altamar- Nemo hizo una pausa para verificar que su público lo siguiera.

 

-¿¡Entonces encontró...!?- dijo Isabella dudosa de lo que insinuaba Nemo.

 

-es natural dudar, pero en mi biblioteca encontraran las pruebas, justo en la vitrina de tesoros del mar, bajo la etiqueta "nómadas de Crespo" están los restos de vasijas y puntas de flecha que encontré al internarme en ellas, sin embargo, el más grande tesoro de las cuevas, permanecerá oculto y a salvo en sus muros, y a nuestro regreso a estas aguas, gustoso les mostrare "la capilla Sixtina de los cavernícolas"- esas fueron las últimas palabras de Nemo antes de levantarse y retirarse, una promesa de regresar y mostrarles las pinturas resguardadas en el mejor de los museos, en la más impenetrable de las bóvedas, una de tantas propiedad del capitán Nemo, el señor de los mares.

 

 

Durante días y semanas Flynn casi no vio al capitán, solo esporádicamente y siempre parecía que el capitán solo continuaba una conversación que tenía largas pausas, de días, el curso del Nautilus no fue recto, vagaba de aquí para allá a capricho quizás de su comandante, pero siempre los llevaba a impresionantes maravillas submarinas, incluso les mostro los volcanes submarinos de donde nacerán las nuevas islas hawaianas y su curiosa y extraordinaria fauna marina, si, había vida allí, en lugares en los que el calor del agua superaba por cientos el agua hirviente, donde incluso el poderoso Nautilus tuvo que permanecer muy poco tiempo en ellas, o se habrían cocinado en unas horas, después de alejarse de las islas hawaianas el Nautilus siguió con ese errático navegar, durante días pasando ya las 4,000 millas de viaje mientras unos calamares comenzaron a acompañarlos durante un rato, eran millones viajando de aguas frías a otras más cálidas mientras se alimentaban los unos de los otros, pobre del pez que caía en medio de aquel banco, a pesar de la velocidad del Nautilus permanecieron varias horas en medio de aquella nube de cefalópodos, al día siguiente se sumergió hasta los 1000 metros sin motivo aparente donde permaneció inmóvil, esa es una zona poco habitada en los mares, solo los grandes peces se animan a esas profundidades Ohaio se había puesto a leer un libro, Isabella miraba al exterior en busca de algún tema para dibujar, y Ferb Land, seguía tratando de encontrar sentido a la manera de navegar de Nemo esperando la anhelada libertad en tierra firme.

 

-Phineas- dijo Isabella nerviosamente -¿Podrías venir un momento?- el tono de voz de la peli negra puso en alerta a Flynn y a Flettcher que se apresuraron a buscar lo que fuera que ella vio.

 

-¿qué ocurre Isabella?- dijo Phineas mientras se apoyaba en el cristal.

 

-Mira, por allá- una negra silueta que bajaba lentamente se veía a lo lejos, al principio borrosa por la poca luz que le llegaba del Nautilus, incluso pensaban que era una ballena cachalote en busca de comida, pero al descender más lo vieron claramente.

 

-Un barco- dijo Ferb Land

 

-si- agrego Flynn -un barco se fue a pique- que mejor hubiera sido engañarse, era un barco que acababa de hundirse hace unas horas, el timonel del Nautilus debió darse cuenta del siniestro y comenzó a avanzar rodeando el barco, la escena sobre cubierta era horrorosa, los palos habían sido aserrados en un intento por salvar el barco, las cuerdas aun colgaban de la borda con los mástiles caídos a babor inclinando la nave seguramente termino haciéndola hundirse más rápidamente, pero el horror estaba en el puente de mando, contaron cuatro, no, más bien cinco cadáveres, dos marinos que se habían amarrado para no caer al mar cuyos cuerpos aun en espasmos trataban de soltarse de las cuerdas con el horror y desesperación tatuadas en sus rostros de sentir la muerte tocando sus hombros, otro más atado al timón con una expresión más serena, cabellos plateados flotando en la corriente  como si aún comandara su nave en el abismó, junto a él, con medio cuerpo saliendo por la claraboya, lo mejor habría sido pensar que era un adorno del barco, una joven mujer que no había logrado liberarse a tiempo y trato de escapar por el techo saliendo cerca de los pies del capitán, sus brazos, extendidos sobre su cabeza en un desesperado intento por salvar a la última de las víctimas, un bebe, un bebe que desesperadamente  se sujetaba del cuello de la mujer, ¿porque el timonel quiso seguir a aquellos infortunados? ¿Acaso trataron de descubrir si había alguien abordo a quien rescatar? Los diafragmas comenzaron a cerrarse cuando un grupo de tiburones apareció, el Nautilus se alejó rápidamente de allí, después se enteraría Phineas que el mismo Nemo cerro la ventana desde el puente del Nautilus sabiendo la horrorosa escena que seguiría, al recordarlo, Flynn no puede más que decir "que descansen en paz los tripulantes del "Florida, Sunderland"

 

 

Luego de aquel incidente, varios más fueron sucediendo, entre más se acercaban a mares "civilizados" fueron encontrando más naufragios flotando entre dos aguas como visiones del mítico holandés errante, pero más escalofriantes que un auténtico fantasma, aquellos barcos seguían navegando en las tinieblas, arrastrados por las corrientes marinas rumbo a los muelles del tártaro, más abajo el lecho marino se perdía a ratos entre cañones, cadenas, campanas, y balas de cañón carcomidas, por el rumbo tomado por el Capitán Nemo, pasaron explorando las islas del archipiélago de pomutu que son coralinas iniciando una interesante discusión sobre el trabajo de los microscópicos seres que las terminara fundiendo en un nuevo continente, allí comenzaron a surgir las diferencias entre aquellos dos hombres, e Isabella no dudo en tomar nota de eso, Flynn por un lado maravillado de las próximas "nuevas tierras" mientras que Nemo se limitó a decir "¿Tierras nuevas? Lo que hace falta al mundo son hombres nuevos" pero aun así el hambre de aprender y enseñar era más fuerte que esa aversión a la humanidad, tantas tragedias e historias de desafortunados aventureros llenaban aquellas aguas que se convirtieron en los temas de estudió, los más famosos naufragios de la zona se convirtieron en exhibiciones privadas para los únicos pasajeros del Nautilus, y muchos de sus tesoros y secretos en parte  de la colección abordo del museo errante que es la sorprendente maquina submarina reina de las profundidades. Durante una temporada los tiburones se convirtieron en centinelas del Nautilus, incluso los envestían a través del ventanal tratando de darles una mordida de prueba, Flynn a veces se sorprendía de Ferb Land al levantar el puño retando a los tiburones, deseando salir a darles pelea, era difícil saber quién ganaría si se presentara la situación. Finalmente los tiburones se quedaron atrás al pasar frente a la india, sin duda un festín los esperaría al llegar al rio sagrado donde los indas arrojan los cuerpos de sus difuntos, un macabro escenario como todos en la que la mano del hombre llega a verse en las profundidades de los mares, si alguien naciera en el mar, nunca dudaría que hablar con los hombres de arriba sería una locura con un fatal desenlace.

 

Uno de esos días en los que el segundo salía a tomar la altura Phineas e Isabella paseaban en la plataforma como ya se había hecho su costumbre, ya ni se preocupaban por entender lo que aquel hombre decía en aquel raro idioma.

 

-Phineas- dijo algo nerviosa Isabella.

 

-¿qué ocurre Isabella?-

 

-¿sabes qué día es hoy?- debe de ser parte de la naturaleza del hombre ponerse nervioso cada vez que esas palabras salen de labios de una mujer, Flynn comenzó a revisar una y otra vez en su mente alguna fecha importante para Isabella que se le escapara en estos instantes, ¿cumpleaños? No, ella cumplía años en, ¿agosto? ¿El suyo? No, era antes del de ella, ¿el día que se conocieron en aquel centro de trueque? No, había sido en Junio, ¿qué fecha es Flynn? Se repetía en su cabeza una  y otra vez, mientras el nerviosismo se apoderaba de él, lo suficiente para que cualquiera lo notara, la pelinegra dejo escapar una pequeña risa y comenzó a buscar en su bolsillo del que saco una tela doblada y extendiéndole los brazos se lo entregó -!Feliz Año Nuevo!- ¿año nuevo? Era verdad, es primero de Enero ¿cómo lo había olvidado? Tomo la tela de manos de la pelinegra y lo desdoblo, ¿cómo había logrado conseguirle un obsequio en mitad del mar aislados de todo? La misma tela era el regalo, con materiales conseguidos abordo ella había logrado tejer un pañuelo adornado con la curia y delicadeza de una maestra artesana, las orillas rematadas con un fino bordado para que no se deshilachará, con hilo teñido de purpura su nombre bordado con bellas letras cursivas, un nudo se hizo en la garganta de Flynn que buscaba el modo de dar las gracias y disculparse por no tenerle un presente para ella, aunque sabe que los mejores regalos son con el corazón, y es eso lo que lo tiene así, los sentimientos puestos por ella en ese "trozo de tela" lo habían alcanzado, más que eso, lo habían inundado por completo, aun con las emociones a flor de piel comenzó a balbucear haciéndola sonreír, -no tienes que disculparte- dijo ella adivinando que él no le tenía ningún presente -han pasado muchas cosas, así que no...- la presión de los labios de Flynn sobre su mejilla la ruborizaron hasta el cuello, podía sentir como el temblaba, quizás temiendo que ella lo alejara, pero no lo hizo, podía sentir esa intencionalidad de permanecer más tiempo, ese placer culposo de desear moverse más a la derecha, ¿o seria ella quien lo deseaba? Los labios de Flynn se separaron lentamente, aun podía verlo temblando con su rostro a unos milímetros de su piel, el rostro de Flynn se movía a la derecha, lento, inseguro, temeroso de lo que estaba haciendo, pero Izzy también movió su cabeza a la derecha para acortar más rápidamente la distancia que separaba a sus labios, deseando que el Nemonauta dijera su habitual frase y los dejara solos lo mas rápido posible, pero algo fue diferente, el segundo había guardado silencio y se concentró en un punto en el horizonte, algo extraño le pasaba, su porte normalmente tranquilo, era diferente, se le veía muy emocionado, no sería exagerar decir que estaba feliz por lo que fuera que veía, cambio su habitual frase y en poco tiempo el Capitán Nemo subió a la plataforma haciéndolos que se separarán como si sus padres los hubieran descubierto, pero Nemo puso su mano como visera y entre cerro los ojos, luego en ese indescifrable idioma intercambio palabras con su segundo, a Phineas le pareció que por los tonos y gesticulaciones de ambos estaban en una acalorada discusión llena de negativas por parte de Nemo mientras que su segundo lo animaba a tomar la decisión que se negaba a tomar, intrigado por la acalorada discusión, Phineas corrió a la biblioteca y tomo un catalejos que usaba regularmente, subió a la plataforma y se arrodillo para buscar en dirección a donde apuntaba el segundo, pero este prácticamente fue arrancado de sus manos, al levantar la mirada apenas pudo reconocer a Nemo detrás de aquella horrorosa mueca de ira, ¿Solo ira? No, la verdad es que el odio en el rostro de Nemo era inconcebible para un ser humano, aquel rostro debería de pertenecer a los habitantes del infierno, Flynn trago saliva de sentirse responsable de la furia de Nemo mientras el catalejos crujía bajo la poderosa mano del capitán, pero no, ni él ni Isabella eran responsables de la furia de aquel hombre que seguía con la vista clavada en el horizonte, uso el catalejos y una macabra sonrisa apareció en su rostro, Flynn se levantó e Isabella se refugió en su espalda también asustada por la transfiguración de Nemo, pero cuando les regreso el catalejos regreso a la normalidad tranquilizándolos de no ser ellos la fuente de su ira, incluso con un ademan agradeció que le llevara el catalejos para confirmar sin dudas sus sospechas, ¿habrá existido alguien capaz de ser como Nemo? Incapaz de sospechar malicia de quienes viajan con él y comparten su mesa, ¿pero de externar tanto odió y desprecio al resto del mundo? Con su mano les indico que bajaran, los guio hasta la que anteriormente había sido su celda y los encerró allí junto con Ferb Land.

 

-¿qué está pasando Phineas?- dijo preocupada Isabella.

 

-el convenio- dijo sin más el pelirrojo- el convenio que hicimos con Nemo, dijo que habría ocasiones en las que deberíamos de aguardar en nuestros camarotes- la puerta se abrió nuevamente y se repitió la rutina del primer día, Ferb Land con su buen apetito no dudo en comer lo ofrecido, aunque no dejo de quejarse por la ausencia de alimentos de tierra firme, Isabella y Phineas se limitaron a comer en silenció, apenas terminaron cuando un extraño e inusual sueño los venció uno a uno, aunque quisieron combatirlo, no lo lograron, ¿acaso la comida estaba? esa ya no era una duda, era una certeza, ¿que estaba ocurriendo? El encierro no era suficiente, sino que también debían permanecer narcotizados para mantenerse ignorantes de aquel incidente, no supieron cuánto tiempo estuvieron dormidos, solo saben que despertaron en sus camarotes, o más o menos, Isabella despertó abrazada a Ohaio, ambos estaban en el camarote de Flynn, de los tres el más cercano, cuando trato de levantarse se dio cuenta que estaban amarrados con cinturones de cuero al camastro, logro sacar su mano para tratar de liberarse, los seguros de la puerta comenzaron a abrirse, rápidamente simulo estar aún dormida mientras tenía el ojo un poco abierto para averiguar lo ocurrido, dos marinos entraron y comenzaron a soltarlos, se quedaron mirándolos un rato, uno de ellos trato de jalar algo de abajo de ella, le hizo una señal negativa a su compañero y se fueron llevándose consigo los cinturones, al oír la puerta cerrada de nuevo se quiso levantar, pero no pudo, aún estaba sujeta por algo, reviso y sonríe al darse cuenta que Flynn aun la sostenía a pesar de estar en los brazos de Morfeo, así que solo se acostó de nuevo y se dejó llevar por el cansancio, a pesar de que el misterio alrededor de Nemo crecía más y más, nada sería mejor para ella que ese despertar, se comenzó a dormir de nuevo disfrutando del cálido abrazó de Phineas.

 

Unas horas después Phineas estaba parado frente a la ventana mirando a la nada algo confundido, por varias cosas diferentes, miro sobre sus hombros y verifico que se encontraba solo, levanto la mano donde tenía el regalo de Isabella y lo puso a centímetros de su nariz, con suavidad inhalo dejando que su nariz se inundara con el perfume que usaba la chica y que había impregnado en el pañuelo por cargarlo con ella tanto tiempo, sintió una mescla de sentimientos al recordar que había estado durmiendo con ella sin saberlo, aquel salto en su corazón se repitió con aun más fuerza, ya no sabía que pensar o esperar de sus sentimientos, tanto tiempo de encierro finalmente lo habían hecho mirar de frente a su corazón? El ruido de la puerta lo saco de sus pensamientos, era Nemo quien entro a la biblioteca, pero algo en él era muy diferente, demasiado, se le notaba preocupado.

 

-Buenos días capitán- dijo Phineas para sacarse de sus confusos pensamientos, pero toda respuesta de Nemo habría sido mejor que ese simple ademan con la mano, raro en el capitán no querer iniciar un debate o una disertación sobre el mar y los corales y reírse de quienes creían que el mundo era inmutable y eterno, solo esos corales frente  a ellos databan su edad en más de milenios, quizás millones de años, mientras que los "sabios" databan la edad de la tierra en seis mil años, claro está, basándose en un libro de apenas doscientos, pero eso ya era una anécdota del pasado, Phineas solo quería evitar seguir pensando en sus sentimientos y lo mucho que lo perturbaban.

 

-Señor Flynn- dijo Nemo salvándolo de sus pensamientos -¿es usted medico? Muchos de sus colegas tienen amplios conocimientos de medicina, y quisiera saber si usted...-

 

-Por supuesto que lo soy- dijo sonriendo Phineas -fue parte de mi educación, preste servicios en el hospital general de Danville antes de dedicarme a la arqueología donde más de una vez me han salvado la vida- el rostro de Nemo se llenó de esperanza al oírlo.

 

-¿podrá usted prestarle sus servicios a uno de mis compañeros señor Flynn?-

 

-Si esta en mis manos ayudarlo, hare mi mejor esfuerzo- dijo Phineas mientras ponía su mano en el hombro del capitán, ambos salieron de la biblioteca y se dirigieron a los camarotes de la tripulación, allí sobre un camastro, estaba un hombre recostado con vendajes de lienzo sobre su cabeza manchados en sangre, la coloración de la piel, la rigidez y espasmos de las extremidades era mala señal, pero aquel hombre parecía muy dueño de si para la situación en la que estaba, Phineas se arrodillo junto a él y retiro los lienzos para analizar la herida, hizo acopio de todo su coraje para permanecer dueño de si al contemplar la herida, se trataba de un golpe con objeto contundente que había quebrado el cráneo dejando al descubierto la masa encefálica de la que se habían soltado gajos de la misma, la inflamación era evidente, los vasos sanguíneos estaban congestionados y parecían a punto de reventar, el daño era muy extenso, ni el mejor medico en el mejor hospital de tierra firme habría logrado hacer algo, su suerte estaba echada, Phineas levanto la mirada con tristeza sin saber cómo dar la noticia.

 

-Puede hablar en paz señor Flynn, este hombre no entiende el inglés- dijo Nemo

 

-Aunque lo entendiera capitán, no hay mucho que hacer, el daño es muy extenso, demasiado, tanto que no debe poder ni escuchar ¿qué fue lo que ocurrió?-

 

-Un incidente- dijo Nemo tratando de tragarse su furia.

 

-¿Un incidente? ¿Qué clase de incidente?-

 

-¿¡Que importa cual clase de incidente!?- dijo Nemo con una profunda tristeza en su voz -solamente nos topamos con algo mientras navegábamos, una válvula se reventó y este hombre salvo a sus compañeros al empujarlos fuera de su paso, ¿acaso hay algo más noble que un camarada, un compañero, un hermano del mar arriesgue su vida para salvar a su hermano? ¿No sería lo más lógico que yo hiciera lo mismo por cualquiera de ellos? Incluso por usted señor Flynn- Phineas ya no pudo hablar, enmudeció de asombro al descubrir como las lágrimas salían de los ojos de Nemo, la mano de aquel hombre herido tomo la de su capitán, ¿Qué clase de vida tuvieron aquellos hombres? ¿Qué destino los habría unido con tal fuerza que aun en su lecho de muerte aquel marino se tomaba el tiempo de consolar a su capitán? Incluso de dedicarle una sonrisa a sus camaradas como despedida, quizás en aquel extraño idioma les dijo a sus compañeros que no se entristecieran, que solo se les adelantaría en ese viaje y que los esperaría con los brazos abiertos, pero, el sentimiento transmitido en sus últimas palabras fue confuso, por un lado, alimento las llamas del deseo de venganza de todos, incluso de Phineas que deseo vengar su memoria, y algo similar a un "ya voy a verlos" y así se despidió aquel hombre, así exhalo su último aliento, el pelirrojo cerro los ojos de aquel hombre que aún tenía esa sonrisa para sus amigos y su comandante, una magnifica sonrisa de dientes blancos como perlas, ¿dientes blancos? ¿Blancos como perlas? Phineas comenzó a recapacitar, ¿acaso no era ya canoso? ¿No son sus manos y piel de quien trabajó décadas bajo el inclemente sol? ¿No eran sus cálculos los de un hombre de 50 o más años? ¿Porque sus dientes eran de uno mucho más joven? No era el momento de indagar, había que guardar luto por el camarada caído, el pelirrojo salió del cuarto mientras comenzaban un cantico funerario en aquel desconocido idioma, Phineas regreso a la biblioteca, allí estaban Isabella y Ferb Land esperándolo intrigados por descubrir por el ventanal que estaban detenidos, ambos notaron lo turbado del pelirrojo y lo interrogaron con las miradas, Phineas se preparó para contarles lo sucedido cuando la loca carrera de un marino dirigiéndose a la proa los interrumpió.

 

-Phineas ¿qué está sucediendo?- pregunto por fin Isabella, Phineas suspiro y nuevamente se dispuso a contarles todo, pero el suelo comenzó a vibrar como si se tratara de un fuerte sismo haciendo que las vitrinas se cimbraran, atravesó de la ventana comenzaron a ver que se movían de nuevo.

 

-¡Ho no!- Dijo Phineas -¡Sujétense de lo que puedan!- como si hubieran sido arrojados por una fuerte explosión los tres cayeron pesadamente al suelo siendo arrastrados hacia popa por alguna fuerza desconocida, Ferb Land llego a detenerse en la valva usada como fuente, Isabella se había detenido antes en  el sofá, Phineas fue arrastrado hasta llegar al respaldo del mismo, desde allí pudo ver como el Nautilus hacia una maniobra de viraje muy pronunciada, tanto que vio la zanja dejada por el Nautilus en el lecho marino al usar todo el poder de sus motores para salir a toda velocidad de allí sin vaciar los tanques de lastre, busco los instrumentos en la pared y se asustó al ver que la velocidad llegaba a las 60 millas por hora y continuaba subiendo, ¿a dónde se dirigía con tanta desesperación Nemo?

 

La salvaje velocidad del Nautilus continuo sin cambios durante todo el día sin cambiar ni un milímetro el indicador de velocidad que ahora solo parecía un adorno en la pared incapaz de dar la velocidad exacta a la que se estaban moviendo, tan grande fue que el globo donde aparecía su ubicación dejo de funcionar correctamente, al llegar la tarde ya se habían detenido pero la luz indicadora aun seguía su marcha, solo sabían que estarían quizás en algún punto del mar de coral donde el marino que vieron corriendo había dejado que tocaran fondo de nuevo, una nueva serie de pasos se escuchó en el pasillo, unos se alejaban y solo un par se dirigió a la biblioteca, era Nemo quien los saludo como acostumbraba.

 

-¿están de humor para una expedición submarina?- les dijo sin rodeos.

 

-¡Por supuesto que sí!- dijo emocionada Isabella de saber que saldría a estirar las piernas a otro de los Jardines de Nemo, Ferb Land no se hizo de rogar y los siguió sin dejar atrás su arpón, Isabella se sintió feliz de estar de nuevo en aquel traje que la dejaba poner sus pies en donde nadie antes lo había hecho, pero al descender logro descubrir una serie de huellas en el suelo, unas nuevas, y otras más antiguas, ¿solo huellas? Mentira, un sendero, un camino hecho a base de numerosos caminantes, miro hacia el Nautilus y vio bajar a mas Marinos, todos seguían la misma senda, esta expedición submarina sería diferente de la otra, busco a Phineas y camino a su lado, sea cual sea el motivo, no auguraba nada bueno tener a tantos Nemonautas al rededor, los tres siguieron al último grupo de marinos por una de tantas veredas que descendía por una colina, allá abajo los esperaba un bosque de coral, tan hermoso que quiso sentarse para tratar de pintarlo, pero en esta ocasión no esperaban a nadie, ni tenia los materiales, conforme fueron descendiendo descubrió que el bosque crecía sobre los restos de uno más antiguo que había creado una especie de cueva de coral donde todos habían entrado, conforme fueron entrando su imaginación le fue jugando varias bromas, habría jurado que ese lugar parecía una catedral más grande y hermosa que la de nuestra señora de París, incluso había un altar al fondo iluminado por la luz que entraba por huecos en el techo, una boda allí seria hermosa pensaba mientras tomaba la mano de Phineas.

 

-sería tan lindo poder casarnos aquí, ¿No lo crees Phineas?- dijo sin pensarlo mucho confiada de que el pelirrojo no la escucharía, pero cuando lo vio a través de los cristales de su casco sonrojado no estuvo tan segura de eso, incluso unos marinos se habían quedado mirándolos de manera sospechosa, cuando notaron que los vio, pusieron sus pulgares arriba en señal de aprobación, pero le indicaron que debían continuar su camino, más allá del altar que marcaba la mitad de aquella catedral se habría un enorme espacio en el techó que iluminaba un "jardín" con varios montículos de forma regular, al centro de este, una cruz de coral rojo carmín sobre un cubo hecho de rocas, por si aún quedaban dudas, un marino saco un pico de su cinturón y comenzó a cavar mientras que cuatro hombres cargaban un bulto  de forma alargada de manera solemne, los tres presenciaban el ultimo adiós a un camarada caído, los tres bajaron la cabeza en señal de respeto, habían en total 30 tumbas más la nueva, terminado el entierro, cada marino se arrodillo frente a la tumba de su camarada y se marchó, Nemo se quedó un poco más, con los brazos cruzados sobre el pecho, si hubieran querido, lo podrían haber abandonado, pero todos esperaron a que regresara para marcharse.

Phineas y Ferb y el misterio del mar cap 6
Saludos a todos!

bueno aca otra entrega, espero que les guste amigos.


anterior: fav.me/d902lfp
Loading...
Anillos by jgeg123
Anillos
Saludos amigos, esto no es de lo normal que subo, pero ya extrañaba dibujar algo al estilo manga, una disculpa por la pesima calidad, pero de momento me salio poder dibujar algo y la libreta fue lo primero que encontre, espero les guste.
Loading...

Durante unos segundos no supieron cómo reaccionar, frente a la ventana un magnifico espectáculo de gigantescas medusas marinas de más de tres metros parecía un reto imposible de lograr para el mas hábil y talentoso de los artistas, y sumado a la presentación de aquel sujeto que se hacía llamar "Nemo" o "nadie" traduciéndolo del Latín, que por cierto parecía más interesado en continuar con su observación de aquellas maravillas marinas que en prestarles atención, aunque tanto Isabella como Ohaio tenían fuertes motivos para pasar las presentaciones a segundo plano, ya que estaban embelesados tomando notas y tratando de hacer borradores de los monstruosos animales que no habían sido descubiertos aun por nadie más que ellos cuatro, o en realidad para ellos dos ya que no era lo mismo para Ferb Land que uso su extraño modo de decir las cosas.

 

-¿habla en serio señor Ferb Land?- dijo el capitán Nemo -no tengo ningún inconveniente de dejarlo justo en el lugar donde lo encontré, así el bien hecho al salvarle la vida ya no será una limitante para usted, mi único problema será que mis hélices destrozarían a estas bellezas por cientos si las encendiera en este momento, una masacre sin sentido, así que le suplico no me interrumpa con sandeces como "la libertad americana"- Isabella estaba impresionada, aparentemente el capitán también dominaba el lenguaje poderoso, aunque era para ella claro que le guardaba cortesía al mantenerse hablando y estuviera al corriente de lo que hablaban -sin embargo, yo estoy consciente de que sus compañeros no comparten su posición, creo que mi propuesta les ha resultado interesante- Tanto Phineas como Isabella ya tenían en sus manos libretas donde habían comenzado sus anotaciones, las hojas no parecían de papel, y la tinta de sus plumas era igual de peculiar -antes de ser interrumpido con cañonazos y arponazos- dijo el capitán "Nemo" -navegaba a merced de las corrientes siguiendo a estas creaturas en lo que descubrí se trata de una migración anual...- Phineas estaba fascinado, estas gigantescas creaturas quizás nativas de las aguas niponas estaban aquí abajo, justo bajo la quilla de la lindana y nunca las habría notado al "cazar" un narval, mientras que Nemo estaba ocupado con su estudio de las medusas, y la comandante Candace tratando de hundirlo, no pudo evitar comparar el ataque de la Lindana contra el Nautilus a cuando espantaba algún mosquito mientras estaba absorto estudiando alguna reliquia  milenaria, no dejaba escapar ni un detalle de la explicación de Nemo mientras Isabella dibujaba lo que veía,

 

-pero, ¿cómo es posible que su Nautilus navegue bajo las aguas, los conceptos de estanqueidad y demás deben de ser los mismos que para un barco normal, imagino que para poder sumergirse llenara algunos enormes tanques de agua para hacer que se hunda, pero cualquiera puede hacer que un barco se hunda, ¿Cómo puede hacerlo regresar a la superficie? ¿Cómo puede controlarlo? ¿Cómo es que logra impulsarse bajo el agua? ¿Qué energía es la que le da vida a su Nautilus? ¿Qué es lo que lo nutre y da esa fuerza desconocida? Está claro que no es ningún tipo de combustión conocida- Dijo Flynn alejando su mirada de la enorme ventana

 

-la respuesta es muy simple señor Flynn, y lo apropiado  es comenzar por el principio- dijo Nemo -lo que alimenta mi núcleo no es más que uno de los componentes básicos del agua, ¡Hidrogeno! pero el secreto exacto de mi núcleo debe de ser resguardado en el más profundo de los misterios por algún tiempo más, ¡No maestro Ferb Land! El que acapare tan maravilloso secreto no es un acto de crimen contra la humanidad, más bien todo lo contrario, es un acto de misericordiosa piedad, si, el corazón del Nautilus bien podría ser usado por la aun inmadura humanidad para destruir ciudades completas, la misma Londres o nueva york desaparecerían más rápidamente que Pompeya, incluso aquella gran tragedia quedaría reducida como un simple raspón en el codo de un niño, demasiado escándalo por tan poca cosa, ese poder bien vale la pena mantenerlo oculto del resto del mundo, solo vea lo que han hecho con el carbón y los diamantes, destruyen y explotan naciones enteras por su control, ¡y solo es una piedra! ¿Que no harían por controlar el hidrogeno? Secarían los mares solo para que otro no lo tenga y obtener beneficios económicos de ello, no, el Nautilus los maravillara más que por su núcleo que me da el poder de un diminuto sol... No, no he perdido la cabeza señor Ferb Land, en toda época a quien mira al futuro y trae al presente un poco de él es llamado loco, y la historia los convierte en visionarios, para una explicación más fácil de digerir, diremos que se trata de la electricidad, una muy potente que empuja mis hélices, da potencia a mis máquinas para controlar el Timón y los planos que uso para la navegación en los tres ejes para sumergirme y emerger rápidamente, da a mis bombas un poder superior a cualquier otra para desalojar el agua de mis depósitos a una gran profundidad, y me brinda luz y calor aun a las profundidades y latitudes más inesperadas, todo lo que ha dicho el señor Flynn es correcto, y sobre navegar, es un sistema complejo que poco a poco conocerán, solo adelantare que ocupo el sonido del mismo modo que los delfines y cachalotes además de un potente reflector que me permite ver entre las aguas frente a mí para evitar obstáculos imprevistos como ballenas y otros habitantes de las profundidades, así como contemplar sus maravillas, si lo que desean es saber nuestra posición en este globo terráqueo podrán ver la posición y rumbo- dijo señalando una flecha de luz en las proximidades de las islas de Japón

 

-y estos medidores en la pared nuestra hora, profundidad, temperatura exterior y velocidad, ¿No es así?- dijo Flynn señalando unos instrumentos desconocidos pegados a la pared ya bastante animado por la maravilla mecánica que tripulaba, Isabela veía la charla sentada en el suelo apoyando un block de dibujo que descubrió en sus piernas, ya en este punto no pudo evitar comparar a Nemo con Phineas, ni siquiera dudo que el mismo construyera al Nautilus, aunque esta igualmente convencida que Phineas lo haría en un día, o mucho menos tiempo, verlos a los dos absortos debatiendo sobre las observaciones, características, ecuaciones estructurales que hacían soportar al Nautilus las grandes profundidades, en fin, los secretos de Nemo la hizo mirarlos como si fueran dos gotas de agua, aunque su intuición femenina le advertía que en el fondo de sus ojos eran como el Ying y el Yang, algo en Nemo lo hacía un ser diferente, habría seguido hasta encontrar la diferencia cuando los ojos de Nemo se posaron sobre ella, y el rojo invadió el rostro del capitán hasta las orejas.

 

-¿hace tanto que no hay una dama abordo? Le pido disculpe mi descortesía, en un minuto arreglare su inconveniente- Ferb Land, Ohaio e Isabella se quedaron intrigados sobre lo que pasaría por la mente de Nemo en ese momento que salió presuroso dejándolos solos en la biblioteca, quizás el único que se dio cuenta a tiempo fue Ferb Land que tenía rato con los ojos cubiertos.

 

-¿Hace tanto?- recapacito Phineas, ¿acaso el Nautilus contaba o conto alguna vez con mujeres entre su tripulación? De ser cierto ¿que función tendrían entre aquellos Nemonautas? El capitán Nemo regreso con una caja bajo su brazo y unos de los trajes de sus marinos que arrojo a Ferb y a Phineas mientras que la caja se la entrego con cuidado a Isabella.

 

-espero sea de su talla- dijo aquel sujeto mientras Isabella sacaba el contenido, Phineas finalmente recordó lo que había hecho para salvarla y rápidamente le dio la espalda a la pelinegra, tendrá mucho que explicarle a su amiga por sus actos, dejar que su mejor amiga anduviera por allí en ropa interior que apenas cubría sus hombros y rodillas, imperdonable su falta de tacto, aunque, ¿qué le pasaba a Nemo al dejarla vestirse con ellos aquí? O mejor aún ¿qué le daba el derecho de mirar a Izy mientras se cambiaba? quizás el pudor no se encontraba en el diccionario de aquellos hombres.

 

-si me permite decírselo señorita García, le queda bastante bien- hasta el momento la "hospitalidad" de Nemo no lo había molestado, pero esas palabras lo alteraron bastante, volteo a reclamar algo que ni el entendía porque le molestaba.

 

-gracias, supongo- dijo la pelinegra, en cuanto a la furia de Flynn, cuando vio que la ropa dada por Nemo era una camisa marinera y un overol de una sola pieza desapareció tan rápido como llego, quizás la mujer que fue miembro de los nemonautas era una mecánico -Aunque, las caderas están muy flojas, y el pecho me aprieta- si Isabella hubiera sabido las consecuencias de lo que dijo, Nemo comenzó a reír como si hubiera redescubierto la risa.

 

-Ja ja ja ja, me pregunto que diría ella si escuchara eso- la risa fue breve, el rostro de aquel sujeto regreso a su expresión anterior al llegar a su mente vagos recuerdos de una vida que dejo atrás y de la cual no quería recordar nada, sin decir más, tomo la visera de su gorra en un ademan de despedida y desapareció por la puerta por la que entraron, así paso el primer día de este increíble viaje que si alguien me lo relatara aun con una mayor fidelidad a los hechos que la mía seria incapaz de creerla, durante el resto del día solo flotaron acompañando a las medusas gigantes como si de un globo aerostático se tratara sobre una increíble y hasta entonces desconocida cordillera submarina, a pesar de que las medusas podían impulsarse por sí mismas, usaban la corriente formada por la cordillera para recorrer cientos de millas sin agotarse, la capacidad de los reflectores del Nautilus era impresionante, ya que se podía ver a muchísimos mas metros de lo que se creía posible, pero la excursión termino cuando comenzamos a ver el final de la cordillera, allí en donde comenzaba a surgir el país del sol naciente, unos cientos de litros de agua de mar para descender un poco y dejaron la corriente de las medusas para dirigirse al sureste a unos extraordinarios 40 nudos, tres veces la velocidad más alta de cualquier barco, civil o militar, y aparentemente su velocidad media, más que suficiente para alejarlos de tierra firme en menos de una hora, Ferb Land no se molestaba en ocultar su mal humor llenando los oídos de Phineas con reclamos y planes de escape poco menos que imposibles cuando la profundidad media a la que se navegaba era de unos 100 metros, y cada 24 horas era la salida a la superficie para renovar la enrarecida atmosfera del Nautilus, pero cada vez que Ferb Land saltaba hacia afuera de la escotilla dispuesto a saltar al mar si veía alguna vela de un barco en el horizonte, no encontraba más que mar y cielo, está de más decir que  era seguido siempre por Ohaio e Isabella ansiosos por estirar las piernas y sentir el viento en sus rostros.

 

-Mmmmmm que curioso- Dijo Ohaio

 

-¿Que pasa Phin... Quiero decir, Ohaio-

 

-Últimamente salimos cada 24 horas a renovar el aire aunque según mis cálculos hay abordo reservas suficientes para más de tres días-

 

-pues, ahora que lo dices es raro, también por lo que dijo el capitán Nemo de su núcleo de poder, también puede producir bastante oxigeno- dijo Isabella -también el otro día vi la despensa, está llena, no hay nada que le falte- aunque era evidente que para Ferb si estaba bastante incompleta.

 

-no creo que puedas encontrar una vaca o unos champiñones en medio del mar Ferb- dijo Ohaio mientras improvisaba una visera con su mano para buscar en el horizonte mientras escuchaba subir al segundo a tomar la posición del Nautilus como ya se había hecho rutinario, aunque, siempre que tomaba la posición gritaba algo en ese extraño idioma usado en el Nautilus.

 

-¿qué creen que signifique?- pregunto curiosa Isabella de la rutina del segundo de abordo.

 

-quizás sea algo como "el mar está tranquilo"- contesto Flynn -vamos Ferb, "no hay velas en el horizonte que atracar" es muy largo para decirlo en esas pocas palabras- aunque a Izy le molesto que Ferb lo había dicho sin pronunciar una sola -aunque no deja de ser misterioso el objetivo de todos abordo, es imposible que alguien renuncie a la tierra firme- dijo sin esperar respuesta Ohaio -aunque, es innegable que su propósito es la investigación submarina, es necesario que todo su conocimiento salga a la luz, un verdadero crimen contra la humanidad seria que estos sujetos queden en el olvido-

 

-¿y si ese es su propósito Phineas?- dijo Isabella -ser olvidados por el mundo-

 

-es poco probable, el mismo capitán Nemo dijo que "resguardaría su secreto el tiempo suficiente"-

 

-¿crees que nos vaya a liberar algún día Phineas?-

 

-no lo sé Isabella, no lo sé...- las preguntas sobre su "anfitrión" crecían más y más, ya que aunque eran sus prisioneros, no regresaron a la celda, por el contrario, podían andar por cualquier lado sin la compañía de algún guardia de seguridad, sus camarotes eran bastante cómodos, el camarote de Isabella era confortable y con una cama espaciosa acompañada de dos buros de caoba adornados con un par de lámparas de lectura, un pequeño escritorio plegable y ya hasta le habían proporcionado blocks de dibujo y lápices de "grafito marino" para ella de una calidad que nunca había conocido, y lo más curioso o extraño, una puerta conectaba directamente con el camarote de Phineas a donde podía entrar prácticamente a voluntad, y viceversa, ambos camarotes eran parecidos, y los mamparos tan delgados que podían hablar mientras trabajaban en sus respectivos escritorios con la puerta cerrada, el de Ferb estaba al otro lado delos de ellos, más sencillo y con literas para otros diez marinos, pero él estaba solo, nadie más estaba con él, los baños eran usados por los tres por turnos, agua corriente caliente y fría, mejor que muchos lugares donde se han hospedado en el pasado, la biblioteca era su lugar de trabajo desde donde podían ver los grandes abismos, cordilleras, valles y cardúmenes, en ocasiones eran acompañados por traviesos delfines curiosos de ver a un grupo de humanos en tan raro aparato, pero incluso parecían tratar de retar en velocidad al Nautilus, reto aceptado por el comandante del Nautilus que siguió a los mamíferos marinos imitando sus movimientos, incluso cuando estos salieron a la superficie para saltar, el Nautilus se dirigió al fondo para ganar velocidad y luego subió rápidamente para convertirse unos instantes en un "pez volador gigante" así el día llego a su fin, Phineas e Isabella hablaron sobre lo vivido y se desearon buenas noches.

 

Al día siguiente todo fue normal, aunque el despertar de Isabella fue en solitario al no escuchar a su vecino, se levantó y fue a buscar a Phineas en la biblioteca, aun un poco adormilada el interior del Nautilus la confundió y se equivocó de puerta entrando a una más al fondo del pasillo, si al principio no podrían haber distinguido si estaban en un lujoso hotel o un exquisito museo si no supieran que estaban en el Nautilus con decenas de metros de agua sobre ellos, ahora se encontraba en el desordenado taller de algún magnifico artista, reducciones espectaculares en mármol y madera de famosas esculturas, fieles al mínimo detalle, por allá un David de Miguel Ángel con su mítico martillazo en el talón, pinturas de una increíble calidad hechas en las más variadas técnicas, allá había una en claro\obscuro del Nautilus siendo armado en alguna isla desconocida, por allá unas partituras con los nombres de los grandes acomodadas sobre un banco de madera frente a un gran órgano empotrado a la pared, Izy creyó entender el verdadero propósito del Nautilus, un magnifico estudio que todo artista o científico anhelaría, libre del ruido y las interrupciones, libre de fronteras y limites, un paraíso para el recogimiento y la inspiración, aunque algo la incomodaba, puso su mano sobre un banco y recogió el polvo acumulado, al fondo, cubierto por una sabana un cuadro donde creyó reconocer la silueta de Nemo, sus pasos fueron arrastrados por la curiosidad hasta aquel cuadro oculto, podía comenzar a notar que no estaba solo mientras se estiraba para descubrir la pintura, pero el ruido de la puerta la interrumpió, los apagados ojos de Nemo parecieron iluminarse solo un segundo que fue lo que tardo en reconocerla.

 

-saludos señorita Isabella- dijo Nemo mientras ocultaba sus ojos con la visera de la gorra.

 

-dis... Disculpe capitán, lamento haber entrado sin permiso- dijo apenada la pelinegra, aunque lo que parecía una sonrisa se asomó en el rostro de Nemo tranquilizándola.

 

-¿acaso lo ha olvidado?- dijo Nemo mientras caminaba a las partituras -todos ustedes tienen la libertad de ir y venir a placer por el Nautilus y hacer uso de sus instalaciones si así lo desean- Isabella se quedó mirándolo en silencio un rato, ¿realmente no tenían límites? Aunque habían zonas a las que no se podía entrar, era porque no había modo de entrar físicamente en ellas como los tanques de lastre y el corazón del Nautilus que estaba herméticamente sellado hasta para los ingenieros de la nave, muchas otras les permanecían desconocidas por sugerencia de Ferb Land más que por falta de interés, porque según el entre menos supieran Nemo no tendría objeciones para liberarlos cuando vieran tierra, pero Phineas ya había sido invitado a la sala de máquinas por el propio Nemo y continuaba estudiando lo aprendido sobre "cajas de cambios" que multiplican la potencia del Nautilus varios cientos de veces, pero ella aun no lograba adivinar las intenciones de aquel intrigante sujeto que los tenia cautivos en libertad.

 

-"Móviles en el elemento móvil"- dijo Isabella mientras con sus dedos retiraba el polvo de la inscripción en el cuadro del Nautilus en su dique seco donde fue ensamblado -es una frase curiosa-

 

-si lo es, y a la vez hermosa-

 

-¿Hermosa?-

 

-Así es señorita Isabella, porque es la verdad más grande del universo, una que las personas están lejos de entender- si había algo que Nemo pareciera disfrutar, era la curiosidad y el hambre de conocimiento -solo mire a su al rededor, aquí es innegable que aunque quiera estar inmóvil las corrientes de los mares me harán moverme sin quererlo-

 

-todo lo contrario a lo que pasa al detenernos en tierra firme- dijo Isabella.

 

-Al contrario, la quietud que se ve en tierra firme es una ilusión, una fantasía, la prueba es el día y la noche, prueba de que estamos moviéndonos junto a la tierra alrededor de su eje, y esta al rededor del sol...-

 

-y el sol alrededor de la galaxia!- grito emocionada al captar la idea del lema del Nautilus -todo está en continuo cambio y movimiento, incluso el presente que mantiene a todos recluidos en el "aquí y ahora" está en perpetuo movimiento convirtiéndose enseguida en pasado, mutando a cada pensamiento, volviendo al pasado un tirano que no regresa nada, y al futuro en una mera incertidumbre de la que nada se espera más que el cambio- en resumen, una filosofía, una forma diferente de percibir la realidad.

 

-Así es señorita García, esa es la poesía del movimiento- remato su discurso Nemo, los ojos de Isabella recorrieron el salón admirando todo como un solo objeto, que a pesar de creer que son inmóviles, aun las estatuas de mármol rosa en su eterna pose, en realidad se movían por la naturaleza misma de la existencia, dotándolas de una vida que nadie había notado, ni siquiera la propia Isabella que quedó fascinada con el concepto de no importa si crees que esta inmóvil, en realidad se mueve y viaja siempre a un desconocido destino.

 

-capitán, ¿me permitirá reconocer en usted a un artista?- dijo Isabella.

 

-lo lamento señorita, solo soy un mero aficionado- dijo Nemo mientras se paraba en el centro de la habitación -un mero coleccionista que cuando sus ojos veían algo hermoso no podía evitar desear tenerlo-

 

-¿usted reunió toda la colección del Nautilus?-

 

-sí, absolutamente toda, de colecciones privadas al rededor del mundo, y algunas de manos del propio artista, aunque mi orgullo es mi colección de maravillas naturales, ya que cada pieza fue arrancada de las profundidades marinas por estas manos, y de ser necesario, puedo obtener sin problemas material para este taller del mar- el orgullo en la voz de Nemo era inconfundible al hablar de sus colecciones naturales, quizás mas que por las artísticas.

 

-entonces, ¿es admirador del arte moderno?- dijo Isabella mientras comprobaba que las pinturas de esa habitación y del pasillo eran de reciente manufactura.

 

-¿Moderno dice usted señorita Isabella? Para mí en realidad todos estos grandes artistas son contemporáneos los unos de los otros, aunque tengan más de 500 años entre cada uno de ellos o aún más, como podrá comprobar en mi colección tengo artículos de naves griegas, romanas, fenicias y hasta francesas, para mí todo eso es igual, recuerdos dejados atrás de una civilización que desapareció en las llamas del tiempo, el día que el Nautilus se sumergió por primera vez, se escribió el último libro, se compuso la última hermosa melodía, y se escribió el ultimo poema, incluso fue publicado el ultimo diario con las ultimas noticias de aquella mítica leyenda llamada humanidad- nuevamente Nemo la confundía, hablaba de la humanidad como si la odiara pero añorando algo que solo tuvo cuando sus plantas pisaban la tierra firme en medio de aquella "civilización perdida" llamada humanidad.

 

-pero nosotros estamos aquí- dijo Isabella para traerlo de regreso.

 

-es verdad, mensajeros de un mundo perdido, ¿valdrá la pena escuchar lo que tienen que decir?- quizás no la escucho, o quizás el hablo para sí mismo, quiso preguntarle más pero Nemo salió por la misma puerta por la que entro, pero una idea germino en la cabeza de la pelinegra.

 

-es un ingeniero, un explorador, y un aventurero- repaso las cualidades que identifica en el capitán Nemo -pero, ¿para que querría un ingeniero un taller artístico?- dijo mientras sus dedos acariciaban unos abandonados pinceles con restos de la pintura de su último trabajo artístico, su vista se perdió en aquel cuadro del Nautilus buscando la firma del autor, solo encontró una rara o más bien cursi firma, un corazón con unas iniciales, "A" y "N" perdida en una esquina.

 

Durante un par de días no hubo noticias de Nemo, ni Phineas ni Isabella, ni siquiera Ferb Land lo había visto, tampoco nada sobre la tripulación del Nautilus que a pesar de su tamaño parecía necesitar un mínimo de personal, los únicos a los que veían con regularidad eran al camarero y al segundo de abordo, y con ninguno podían hacer platica, el camarero, que también era el chef, sospechaban que era mudo y sordo, y el segundo, solo hablaba en aquel raro idioma que no lograban identificar, los demás, brillaban por su ausencia, tanto que Ferb Land sospechaba que serían también obra eléctrica del capitán, mientras seguían navegando al sureste, una mañana al entrar a la biblioteca los paneles estaban cerrados, Phineas fue a tratar de abrirlos pero encontró sobre el globo terráqueo una carta con la "N" marcada y dirigida a él.

 

"Señor Phineas Flynn.

 

   Abordo del Nautilus.

 

Mediante la presente se le hace la atenta invitación a acompañar al capitán a una expedición de caza en los bosques de su propiedad en la isla de Crespo, siéntase el la libertad de llevar a sus acompañantes si estos así lo desean"

 

-¿Una expedición de caza?- pregunto Isabella.

 

-eso parece- dijo Phineas mientras trataba de entender el significado de aquella carta

 

 -¿en sus bosques en la isla de crespo? Pensé que al capitán no le gustaba bajar a tierra firme-

 

-pero no te preocupes Isabella, por lo regular en tierra firme una expedición de caza solo significa ir a perder el tiempo en el bosque, es raro capturar algo que no sea un resfriado- pero la tranquilidad relativa que le daba el saber que su mala puntería no le dejaría dar en un elefante en un circo se fue al ver como Ferb Land ya estaba jugando con su arpón como si fuera un rifle haciendo ademanes de preparar los más exquisitos cortes de carne de venado, o quizás jabalí, unos conejos no le caerían mal, unos buenos trozos de carne para variar la comida de abordo son bienvenidos para él, y no se esforzó en disimular que ya fraguaba un plan de escape en aquella isla para librarse de una vez por todas de su cautiverio, Phineas se dejó llevar por su curiosidad y salió en búsqueda de Nemo en su camarote, paso la escalera y se dirigió a la proa, casi en la punta estaba el camarote del capitán, llego y toco la puerta.

 

-adelante- se escuchó desde el interior, Phineas abrió la puerta y entro al camarote, a diferencia del suyo y el de Isabella que eran contiguos y bien equipados, el de Nemo estaba aislado y era bastante espartano, solo una mesa de trabajo, un banco y un camastro, solo un cuadro era el único adorno de la habitación colocado al pie del camastro que quedaba oculto al abrir la puerta -¿ocurre algo señor Flynn?- dijo Nemo sin dejar de escribir en su bitácora.

 

-¿una expedición de caza?- pregunto preocupado Ohaio.

 

-Sí, así es señor Flynn- contesto Nemo sin molestarse en levantar la vista.

 

-¿porque capitán? ¿Porque ahora?-

 

-La isla de crespo esta en nuestra ruta, y según recuerdo, la cacería era una actividad común para los habitantes de la superficie, les sirve como una actividad des-estresante y recreativa según recuerdo- dijo Nemo.

 

-¿No teme que Ferb Land trate de fugarse? Pensé que usted no pisaba tierra firme-

 

-no se preocupe señor Flynn, que si lograra "escaparse" bien valdría la pena ver como lo hace- al notar el rostro confundido de Flynn Nemo mojo la punta de su pluma en el tintero -mañana tendrá todas las respuestas a sus preguntas y se llevara una sorpresa- ese fue el final de la conversación, Flynn regreso a la biblioteca intrigado por la respuesta de Nemo, y emocionado, ¿otra sorpresa por parte del capitán? Ya ardía en deseos de que fuera mañana, fue y busco la isla de Crespo en el mapamundi, al ver el pequeño punto se dio cuenta de porque Nemo iría allá, lejos de las rutas marítimas habituales y prácticamente desierta, aunque contagiado por el entusiasmó de Ferb Land la idea de la fuga entro en su mente, vio de reojo el reloj, y ya eran  las 10:00 pm, bueno, hora de descansar, mañana será un gran día.

 

A la mañana siguiente el Nautilus permanecía inmóvil a solo diez metros de la superficie del mar descansando sobre el fondo marino, Ferb Land esperaba en la biblioteca mirando por la ventana esperando a que empezarán a subir a la superficie para dirigirse a la isla y comenzar a ver sus opciones de escapatoria, aunque en este momento este más concentrado en lograr cazar algo a que hincarle el diente, Isabella y Phineas lo veían algo preocupados, incluso pudieron distinguir con claridad como él estaba "preparando" un bistec con una guarnición de quien sabe que desconocidas plantas que cosecharía en la isla, pero plátanos, leche de coco y pulpa de coco eran bastante reconocibles, era eso o quizás un postre de "sesos de mono" al ver la ansiedad que le daba al peliverde la próxima cacería y el disfrutar de la carne de sus presas un velo de preocupación cubrió sus rostros, si de alguien habría que temer que cayera en la antropofagia a estas alturas era de Ferb Land, en ese momento Nemo entro en la biblioteca.

 

-Buenos días caballeros, señorita Isabella ¿están listos?- dijo Nemo a sus invitados.

 

-Por supuesto capitán- dijo Phineas emocionado -¿llegaremos a algún puerto que le sea familiar?-

 

-Algún puerto ha dicho señor Flynn?-

 

-sí, un puerto, para desembarcar ¿o el Nautilus también puede salir y andar en la superficie como si fuera un anfibio? no debe de ser muy difícil crear algo con ruedas que pueda cargar al Nautilus y llevarlo fuera del agua como si fueran una sola pieza- decía el pelirrojo mientras el rostro de Nemo no supo expresar la emoción que tenía, ni siquiera a él supo si era admiración lo que sentía ya que nunca imagino hacer que su Nautilus se adentrara a tierra firme.

 

-lamento decirle que no habrá puerto alguno señor Flynn ni el Nautilus entrara a tierra firme-

 

-¿no habrá puerto? Entonces, ¿el Nautilus tiene algún bote para estos casos?-

 

-bueno, es verdad que el Nautilus tiene una canoa que yo diseñe...-

 

-¡Fabuloso!- dijo entusiasmado Phineas -entonces ¿solo esperaremos a subir a la superficie para ir a sus bosques capitán?-

 

-si fuéramos a usar mi canoa, no haría falta señor Flynn subir a la superficie, solo subir por una escalerilla y entrar en ella...-

 

-¿es un mini-Nautilus?- pregunto Isabella al imaginar la canoa del capitán.

 

-¿Un mini Nautilus? En verdad los vengo a conocer muy tarde, ustedes habrían sido de mucha ayuda al diseñar y construir el Nautilus, pero solo es una humilde canoa con una puerta doble pegada al casco con unos pernos y nada más, solo entro, la cierro, me desacoplo del casco y floto hasta la superficie- dijo Nemo mientras en su mente comenzaba a fraguarse la idea de un mini Nautilus, pero fue interrumpido por Ferb que ya ansiaba subir a la canoa -de hecho maestro Ferb Land, iremos a pie-

 

-¿A pie?- repitieron en coro Phinbella.

 

-si a pie, y debo de señalar que no se preocupen, no nos mojaremos, ni nos ahogaremos, será ¡Una expedición de caza submarina!- el ánimo de Ferb Land decayó al oír a Nemo, ese sujeto debía estar loco, ¿caminar bajo el agua sin mojarse ni ahogarse? ya sabía el que ese sujeto era un maniático, Olvidando sus ansias de ir de cacería regreso a su camarote bastante molesto, afortunadamente Isabella nunca se enterara de las maldiciones soltadas por el peliverde en su salida de la biblioteca.

 

-Por supuesto que hablo en serio, incluso usaremos rifles y municiones de... ¿No ira maestro Ferb Land? Es una pena, pensaba que usted de todos disfrutaría mas de esta experiencia, ¿Y ustedes?-

 

-Listos para marcharnos Capitán- dijo Isabella adelantándose a Phineas, el Capitán Nemo los guio por el pasillo hasta el cuarto de máquinas en la popa del Nautilus, justo atrás del misterioso corazón del Nautilus, era extraño pero apenas había recapacitado en ello, la cubierta de "en medio" conectaba a todo el Nautilus, era necesario salir a ese pasillo para ir de la proa a la popa, incluso de cubiertas superiores bajaban a esta, al pasar por el "corazón" Flynn lo observo con detenimiento, era una enorme esfera de la que entraban o salían cables y mangueras por todas partes y ocupaba las tres cubiertas del submarino, al observar la forma, se le ocurrió que en su interior debía existir una tremenda presión ya que la esfera es la mejor para soportar una increíble fuerza que haría explotar...

 

 ¡ESO ES-!- Grito Phineas- -el casco interior del Nautilus son esferas!- Nemo fingió no escucharlo, pero estaba feliz que lo dedujera, por fin llegaron hasta la cámara anterior a las flechas de las hélices del Nautilus, justo entre las dos, se encontraba una habitación especial, colgados de las paredes habían unos trajes hechos de un material similar al caucho que cubrían el cuerpo de quien lo usara desde los pies hasta los hombros donde unos anillos de bronce lo cerraban herméticamente con unos raros cascos esféricos que debían ser colocados con la ayuda de dos marinos, un cinturón con pesas y otras más colocadas en los pies, una lámpara en el lugar de la hebilla y a cada quien su respectivo rifle, para los ojos de Phineas era bastante claro que el capitán los había modificado para funcionar bajo el agua, en lugar de pólvora, usaban aire comprimido para impulsar las municiones que parecían unos pequeños balines de cristal, se habría quitado el casco para preguntar exactamente cómo funcionaban pero el agua había comenzado a subir, mientras había estaba concentrado en el arma los habían llevado a otra habitación cilíndrica contigua y cerrado la puerta, cuando esta se llenó por completo, el capitán abrió una escotilla que daba al exterior y arrojo una escalera de cuerdas por donde comenzaron a bajar.

 

Al llegar al fondo Nemo les hizo indicaciones de que lo siguieran, a Flynn le agrado ver que el traje era a falta de otra expresión, perfecto para la expedición, era cómodo y daba una amplia facilidad de movimiento, el peso que sería excesivo en tierra, bajo el agua les permitía dar saltos aún más largos que el promedio humano, en uno de los acostumbrados adelantos de Isabella en sus excursiones noto que también les habían colocado unos tanques conectados al casco con mangueras que les daban el aire necesario para respirar, antes de alejarse más, dio media vuelta y contemplo por primer aves al Nautilus en su totalidad, nadie lo culpara por creer que era una ballena, tiene una forma muy parecida a la de un pez, quizás un pez espada por la forma de la punta del mismo, el e Isabella disfrutaban del espectáculo que era el mar desde ese Angulo, aunque el fondo era arenoso y podían marcar sus huellas, estaba libre de vida, era más cercano al desierto que a los bosques prometidos, ya sabían gracias al Nautilus que la vida bajo el mar no es tan abundante como creen las personas, pueden pasar días completos navegando por zonas libres de peces, ¿sería este el caso? En eso estaba cuando noto que habían comenzado a bajar más y más hasta que inicio a subir por una pendiente, quizás se acercaban a la isla, aunque, si salían a tierra, ¿cómo se quitarían y pondrían los trajes ellos solos? Frente a ellos Nemo caminaba junto del único Nemonauta que nos acompañaba, ¿Bastaría solo con ellos dos? Antes de comenzar a pensar de más las cosas el suelo comenzó a cambiar, dejo de ser arenoso y cambio a ser arcilloso, Nemo y su acompañante comenzaron a desaparecer frente a sus ojos, sin duda habían llegado a la cima de una colina submarina, Izy se detuvo en la cima y podía ver como trataba de gritarle algo, pero no la podía escuchar, se apresuró a llegar donde ella, y el valle frente a él era como si fuera un mundo alienígena, efectivamente había un bosque, un bosque de algas enrolladas entre si tan grandes como un abeto anciano, sin perder de vista a Nemo y su acompañante comenzaron a internarse en lo profundo del bosque, uno tan denso como una selva tropical que hizo necesario encender las lámparas mas de una vez para ver por donde se caminaba, la luz del sol por entre las algas llenaba los espacios de espectáculos multicolor, los peces tornasol, rojos, amarillos, azules y plateados nadaban de un lado a otro como si fueran parvadas de pájaros saltando de un lado al otro, grandes mantarrallas volaban sobre el bosque como águilas gigantes, ojala ellos se pudieran comunicar como lo hacía Nemo a base de señales con su compañero, tenía tanto que quería contarle de lo que veía a Isabella, tantos detalles, tanto que decir, pero solo veía su sonrisa tan amplia y brillante por las ventanillas del casco que sentía la felicidad de ella aun atravesó del silencio abismal, algo se movió entre las sombras, algo se movió y puso en alerta a Nemo que les ordeno que se agacharan, Phinbella se agacharon juntos y apretaron sus rifles en sus manos preparándose para defenderse de los habitantes de aquel bosque submarino que como este eran probablemente igual de grandes, Nemo bajo su rifle y les indico que todo estaba bien, apenas se levantaban cuando un grupo de seis langostas salió de las sombras y atravesó el sendero que seguían, Nemo las observo y tomo unas de ellas, las más grandes, apartando las hembras, cuando la más grande pareció querer dar pelea, se las mostró preguntándoles si la querían,  esta noche cenaran langosta al estilo Nautilus, la caminata continuo con unas confundidas langostas que desconocían su futuro, quizás habrían pasado tres horas cuando la expedición se detuvo  en un claro, y ya era el momento de un descanso, desafortunadamente no podrían hacer un picnic ni platicar, a cambio recargo su casco en el de Isabella esperando poder platicar, pero estaban muy cansados, Ohaio busco al capitán, pero él y su compañero  ya estaban recostados en el suelo dejándose llevar por el  sueño, al final fue bueno que Ferb Land no los acompañara, a estas alturas ya estaría tratando de llegar a la superficie, aunque si habría sido divertido ver como lo intentaba, el e Isabella imitaron a sus guías y disfrutaron dormir en este paraíso secreto, un magnifico rincón del mar que solo ellos dos conocerán.

 

Phineas y Ferb y el misterio del mar cap 5
Saludos amigos, lamento la demora, pero cosas que pasan atras del teclado que me han tenido bastante ocupado por un buen rato, pero, creo que les dejare algo interesante para leer, ojala les guste.

anterior: fav.me/d8vrc68

siguiente: fav.me/d91y5d1
Loading...
amigos, ultimamente he estado teniendo problemas con mi cuenta de Facebook, y solo queria decirles a todos que si llegaron a recivir archivos de mi parte sin que yo les dijera o comentara algo sobre lo que se les mando, les pido una disculpa, pero ya tome las medidas para corregirlo.

deviantID

jgeg123's Profile Picture
jgeg123
Jair Getsemani
Artist | Hobbyist | Varied
Mexico

AdCast - Ads from the Community

Comments


Add a Comment:
 
:iconartie-stico17:
Artie-stico17 Featured By Owner Aug 25, 2015  Hobbyist Traditional Artist
Hola
Vengo a darte un avance de mi sig. historia "The Rebels-Los Rebeldes", para que me puedas dar tu opinion acerca de esto. Aqui esta:
artie-stico17.deviantart.com/a…

Y tambien este, porque sera una comedia tambien.
fav.me/d94fntf

Pero quiero que seas honesto con esto.
Ciao! ;)
Reply
:icondraoptimusstar2:
draoptimusstar2 Featured By Owner Apr 28, 2015
hola amigo como estas bueno te he tag gracias por tu atencion
Reply
:icondarkstarelsolito:
Darkstarelsolito Featured By Owner Feb 9, 2015
bro que has sabido de :iconevaaaaaaaa:
Reply
:iconjgeg123:
jgeg123 Featured By Owner Feb 16, 2015  Hobbyist General Artist
no he sabido nada, lo ultimo que supe fue que no tenia compu
Reply
:icondarkstarelsolito:
Darkstarelsolito Featured By Owner Feb 16, 2015
on :c
Reply
:icondarkstarelsolito:
Darkstarelsolito Featured By Owner Jan 24, 2015
esta e smi cuenta de resspaldo
Reply
:iconhijadedios8d:
HijadeDios8D Featured By Owner Jan 1, 2015  Hobbyist General Artist
Hola Hermanito!:hug:
Pasaba por aqui para ponerme al dia con tus ultimos capitulos de contactoo y no los encontre en tu galeria!Lamentablemente por alguna razon tambien la hoja en donde tenia escrito por cual capitulo iba ahora tiene un numero ilegible sabra Dios por que o que le habra pasado.Pudieras ser tan amable de pasarme el link de la alguna parte de tu galeria en donde se encuentra la historia?
Gracias:3
Reply
:iconjgeg123:
jgeg123 Featured By Owner Jan 16, 2015  Hobbyist General Artist
hola! creo que aca te saldra la lista de los caps, creo que DA los oculto, no se porque, o solo necesitas buscar en mi galeria contacto en la barra de busqueda y ya salen todos.

jgeg123.deviantart.com/gallery…
Reply
Add a Comment: