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About Varied / Hobbyist Jair GetsemaniMale/Mexico Groups :iconpnf-cronicas: PnF-cronicas
 
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Isabella as Marceline x3 by heeyjayp17

as always an amazing job! is beautiful in many ways, the texture of the pants is amazing, like that of the sweater that has thus shadow...

Phineas and Ferb: My Style :3 by heeyjayp17

is very interesting, the characters can immediately know who they are, very good care of the details that make each character the same ...

Activity


¿Cómo empezar a escribir? Todos los escritores del pasado debieron experimentar esto al tener la hoja en blanco frente a ellos, puedo imaginarlos ahora, un escape más de mi mente a esta realidad, allí sentados en su estudio frente a sus infernales computadoras, con un montón de papeles de los meses o hasta años que estuvieron investigando para darle realismo a sus creaciones de fantasía y ensoñación amenazándolos con aplastarlos en cualquier momento, recordando tragedias que alimentaron sus títulos, averiguando sobre las cientos de enfermedades que aquejaban a la humanidad en aquel entonces, cáncer, SIDA, virus mortales transportados por esos pequeños agentes transmisores que eran los mosquitos, otros teniendo pesadillas sobre enfermedades nuevas que pasaban de persona a persona con el mero acto de tomar sus manos, besarse, hacer el amor, incluso al toparse con accidente con alguien infectado, o también pensando con desastres que acabarían en segundos con ciudades enteras, los más osados imaginaron eventos o fenómenos que destrozaran y rasgaran la tierra cambiándola para siempre.

Me resulta imposible imaginar que dirían ellos de esto, de esta realidad que supero sus más febriles creaciones, ¿de qué hablo? Es estúpido solo pensarlo, ¿Quién que pueda encontrarme no sabe de eso? ¿Algún ser humano no se dio cuenta de aquello? Bueno, paso y muy pocos se dieron cuenta, incluso yo mismo no me di cuenta de cómo ocurrió, solo espero que quien pueda encontrar esto sabrá más que yo de aquella cosa que nos dejó dónde estamos, ¿Encontrarlo? si, no tengo la seguridad de legarle a alguien lo que este viejo lapicero y este puño de papel tendrán escrito, al menos estoy seguro que  la única esperanza es que alguien en algún momento logre encontrar estas páginas que me encargare de ir guardando conforme las termine de escribir en mi caja de supervivencia al fondo de mi mochila, hoy está vacía y comenzaba a considerar el abandonarla por allí, después de todo, una caja capaz de soportar golpes, caídas, el sol y la lluvia no es para nada útil si no tienes que ponerle adentro, ahora solo guardo un estetoscopio y un baumanometro, tienen tanto espacio libre que no les vendría mal algo de compañía.

Recuerdo que antes, cuando el mundo era aquel lugar donde cada cinco segundos te topabas con alguien, había comida en cada esquina, las ciudades eran tan grandes que abarcaban varios de kilómetros que podíamos subir a un vehículo para ir de un lado al otro, el agua potable era una realidad cotidiana para la mayoría de las personas no había lugar en ella para nada, cerillos, vendas, mantas térmicas, luces de emergencia, férulas de todo tipo, pedernal, medicamentos, un equipo modesto de cirugía junto a un manual de emergencias médicas que hacia poner verde de envidia a las guías telefónicas, pastillas potabilizadoras, hasta pastillas anti radiación guardaba en ella, la envidia de cualquier rescatista de alta montaña o de zonas especiales, siempre lista en el bolsillo del fondo de mi mochila por si algún desastre natural me atrapaba, si algo ocurría que me hiciera quedarme a la suerte del cielo, tendría las herramientas necesarias para esperar a que me ayudaran, me convertí en la burla del barrio cuando un niño, extrañas creaturas capaces de despertar tanto encono como ternura en los más rudos de los rudos, en uno de sus juegos la encontró y la comenzó a pasear sintiéndose un soldado de las fuerzas especiales gritando que los mataría a todos zangoloteando un embace de gel con alcohol como si fuera una granada, usando el bastón de montañismo como si fuera un rifle de asalto, aunque un simple bastón de montaña es más que dañino en las manos de quien cree que es un juguete, aún recuerdo la risa de la mayoría de ellos, de aquellas señoras que se reunían todas las mañanas a soltar veneno de quienes no estaban presentes, de aquellos vecinos que me repetían hasta cansarse “tienes que ubicarte en la realidad” era hasta cierto punto ridículo, la realidad que señoreaban y me restregaban en la cara no era más familiar para mí que los valles de marte para ellos, y a pesar de eso la entendía a la perfección, solo una ilusión colgada de un delgado hilo que todos pensaban era de acero, licores traídos desde el otro lado del mundo los emborrachaban cada fin de semana, todos alardeaban de sus “viernes sociales” que comenzaban a ensayar desde el Jueves, “viernes chico, vaso chico, ensayo general” decían burlonamente para los que no podíamos permitirnos gastar nuestro dinero en licores exóticos, aunque no era ajeno a ellos y los disfrutaba, quizás más, en especial los orientales, curiosamente nunca pude imitar de nuevo el sabor del Sake, una bebida alcohólica de un lejano país llamado Japón, dentro de mí, espero que aun exista por allá algún sabio artesano que nos regrese el secreto de su preparación, la nostalgia me está arrastrando, recordar cómo era todo es un hermoso sueño del que es difícil salir cuando te atrapa, ¿Qué no daría yo por volver a ver a ese vecino gordo, pálido y mal encarado que se sentía el rey de la colina solo por tener unas cuantas monedas más que los demás, lo que le ocurrió no fue un misterio, lo encontré, o más bien lo que quedaba de él en los restos de su casa, una pila de huesos aun abrazada a una bolsa de dinero en efectivo, con un rifle al que termine dándole buen uso aun colgando de su hombro, aun puedo recordar el chasquido que hizo su hombro cuando arranque el rifle, su familia, eso sí fue un misterio, no encontré nada de ellos, los closets de la esposa y las hijas estaban llenos de sus cosas, nada útil en realidad, ropa y zapatos caros que no serían cómodos para las largas caminatas que les esperaban, quizás fueron más listas que la cabeza de su familia y escaparon cuando la demencia de aquel hombre fue evidente, esperanza, si, es una bonita palabra, pero es un más bello sentimiento, eso fue lo que me permitió ignorar el cuerpo medio comido por las ratas, hacía mucho que hasta los roedores se habían batido en retirada, después de todo, siempre serán las primeras en abandonar el barco condenado, para mi desgracia la bolsa apestaba a carne putrefacta, y lo que tenía adentro, no existe nadie que le dé un valor a las aleaciones de las monedas, y el material de los billetes, en realidad es muy útil para iniciar un fuego, pero ese olor, nadie querría caminar a campo abierto oliendo a carroña, siempre atrae a esas cosas que parecen gritar a los cuatro vientos “aquí hay algo que comer” antes, tomar un baño era considerado un mero acto de higiene, ahora, si tienes un olor muy penetrante estarás jugando una apuesta muy arriesgada entre ser cazado o cazar.

Que locura, en aquel entonces yo solo pensaba en algún sismo, un huracán, o una inundación, quizás una caída de la economía que nos dejara sin poder comprar alimentos durante una temporada aceptable, mi casa, la que era mi casa, tenía un huerto donde tenía árboles frutales y un pequeño invernadero donde todo el año tenia tomates, lechugas, zanahorias y otras legumbres, si eso pasaba, yo solo tendría que preocuparme por mantenerme oculto y solo salir a re abastecerme, y “hacerme cargo de quien me quisiera robar” para mi fortuna tenia conservas escondidas y suficientes semillas para unos años, o eso pensaba, cuando la gente se dio cuenta de que era lo que pasaba, ni siquiera las raíces de los arboles dejaron, en menos de tres meses acabaron con todo lo que podían, y entre ellos, de nada sirvió que estuviera bien escondido mi invernadero en un pequeño bosque a las afueras de la ciudad, el pánico se apodero de todos, no dejaron piedra sin voltear, tanto que hasta temí descubrieran mi refugio, aunque fue un acierto de mi parte esconder la puerta usando concreto y piedras, aun me siento orgulloso de que quien pasara junto a ella pensaría que no era más que una pared rocosa, use una cueva natural para construir mi refugio, “mi casa del árbol con asteroides” como lo llamo despectivamente la que era mi novia y prometida, claro que después de descubrir mi “pasatiempo” se alejó de mi como si tuviera la peste bubónica, bueno, con eso logre que mis suministros duraran el doble de lo que habrían durado, aunque la soledad no deja de pesarme, quizás sea que por eso aún me siento humano, por ese deseo de sentirme acompañado, aunque, quizás sea más el deseo genético de “perpetuar la especie” el que me quiere controlar, el que me hace añorar cada noche el suave cuerpo y calor de una compañera, aunque en realidad sería bueno un perico con quien poder hablar, si es que aún recuerdo cómo hacerlo bien, aun es confuso y se siente que han pasado muchos años aunque en realidad solo es mi fatiga la que habla por mi, ¿Cómo inicio todo? Si después de mi hay más personas, será su misión averiguarlo.

Aunque siempre alardee de una gran mente científica, me es insuficiente para explicarme lo que paso, solo puedo hacer conjeturas, y nada más, recuerdo que el primer día salí corriendo como era mi costumbre para ir a trabajar, un mal habito que se me arraigo desde que había logrado comprar un auto, las luces de la calle seguían encendidas, el tráfico de los demás que también se dirigían a trabajar era el normal, las mujeres llevaban a los niños a clases como cada mañana, nada parecía estar fuera de lugar, o más bien casi nada, me detuve en un paso de la vía al escuchar un tren que se aproximaba, me tranquilice, por lo obscuro que estaba, no me había quedado dormido de nuevo, puse la palanca de cambios en neutral y jale el freno de mano, oprimí el encendedor y saque un cigarro, abrí mi ventanilla mientras el tren comenzaba a pasar frente a mi con el acostumbrado ruido del metal de los vagones al rozar los rieles, aún recuerdo ese habito, todo el mundo me decía que me estaba matando, que era tantas cosas que me aburre solo tratar de recordarlas, saque el humo y recargue mi cabeza sobre el asiento.

–Que hermosas estrellas- dije al ver el hermoso cielo lleno de estrellas, claro y despejado, sin una sola nube. 

–Madrugaste, empiezas a trabajar a las ocho- dije al ver esas hermosas estrellas, tan claras que parecían ser irreales, un hermoso camino de luz recorría el cielo de norte a sur, y esa enorme y hermosa nebulosa casi sobre mi cabeza tan grande y brillante como la luna llena, el cigarro debió caer de mi boca en quien sabe qué lugar, mire mi reloj 8:30 AM.

-¿Dónde está el sol?- me repetía sin parar en la cabeza, baje de mi auto y comencé a ver como loco a todas partes, buscando entre las estrellas alguna que me fuera remotamente familiar, nada.

-¿Qué demonios está pasando?- buscaba y buscaba alguna señal de que solo me había despertado muy temprano y que mi reloj no tenía ya batería, ¿sería mala o buena suerte que fuera un reloj mecánico? las constelaciones, tan familiares para los que acostumbramos ver el cielo con un telescopio habían desaparecido, no se trataba de un eclipse, simplemente el sol no estaba en su lugar, ni las estrellas, ni yo, “¡muévete inútil!” me gritaban los que estaban atrás de mí, los mire y quizás el pánico en mi rostro los hizo pensar que estaba desquiciado, subí rápidamente a mi auto, di la vuelta en U y corrí al primer centro comercial que encontré, vacié mi cartera y el dinero que tenía escondido debajo del asiento comprando más agua y comida enlatada de la que podría cargar en mi carcacha, cuando intente hacer un cargo a mi tarjeta de crédito, fue cuando mi paranoia se disparó.

–No pasa, creo que no tiene señal el aparato- me dijo la cajera sin mucho encanto, le sonreí y pague lo que pude, al final solo le di prioridad a la comida enlatada, “municiones” brinco en mi cabeza esa palabra, nunca me gustaron ni me gustaran las armas de fuego, pero en ese momento mi instinto me dijo “carga con todo” por fin llegue, no a mi casa, a mi refugio, vacié mis compras de pánico y regrese a casa, solo por costumbre encendí la televisión, mientras metía todo lo que encontraba en un costal comencé a escuchar como la reportera señalaba la extrañeza de que “aún no hubiera amanecido” me maldije.

-Si no consigo cosas ahora, ya no encontrare nada- rodé con los últimos de mis ahorros de tienda en tienda buscando cualquier cosa que me pudiera ser útil, deje para el final la tienda donde siempre compraba mis “juguetes” al entrar, los dependientes Don Goyo y Nicolás se me quedaron viendo, ya me conocían y eran un poco más abiertos de mente, no hizo falta mucho, bajaron las cortinas y mientras Nico cargaba la 4X4 de Don Goyo con todo el stock de la tienda, yo tomaba un arco y varias cajas de flechas, ellos tenían un refugio donde acostumbraban llevar de vez en cuando a algunos amigos a pescar, las truchas de ese lago eran deliciosas, Don Goyo me ofreció un rifle y varias cajas de munición, le señale que no tenía suficiente para pagarlas, apretó el rifle contra mi pecho y señalo un montón de cajas de munición en un rincón.

–Sabes que eso ya no será útil- nos despedimos con un saludo militar que cualquier comandante nos reprocharía por usar, y tomamos caminos separados, no sé qué fue de ellos, quizás estén como yo, viajando al norte, buscando algún lugar que esté libre de “langostas” como llame a los grupos que se organizaron en las primeras semanas de la crisis, grandes nubes de gente que avanzan arrasando con todo a su paso, si, la masa da seguridad, pero quita los rastros de civilización muy rápidamente, se comportan como si estuvieran infectados de la plaga esa enfermedad que, no, las cosas tendré que contarlas como fueron ocurriendo, el mundo se convirtió en un caos que muy pocos podrán entender, aunque, esos pocos que logren sobrevivir habrán visto quizás mas que yo.

durante las primeras horas la gente ni siquiera noto que algo había pasado, solo unos cuantos fueron notándolo conforme avanzaron las horas, para el “medio día” ya todos habían entrado en pánico, los accidentes eran en cada esquina, padres o madres de familia desesperados por ir a rescatar a sus hijos de las escuelas provocaban gritos de terror a su paso mientras arroyaban a los que no tenían un vehículo pesado, yo estaba parado en mi refugio mirando hacia abajo como comenzaban a elevarse las llamas de muchos incendios en la ciudad, una gran explosión ilumino la noche por poco tiempo, y finalmente, el sol comenzó a subir, a las siete de la noche, no tardarían en comenzar a buscar la seguridad fuera de las ciudades, regrese a mi refugio, y cerré la puerta poniendo una gruesa tranca para cerrarla por dentro, si alguien se le ocurría golpearla, sería solo un muro de roca, al principio me senté en la obscuridad, no quería que el ruido de mi generador fuera a ser escuchado, así que revise si aún había suministro eléctrico, prender el televisor fue casi terapéutico, las noticias eran confusas, aunque hacían su mejor esfuerzo por evitar que la gente entrara en pánico, no sirvió de mucho, en las calles nadie tenía nada inteligente siguiera que decir, muchos gritaban sobre biblias y libros sagrados, otros perdían el control por la “psicosis del cambio de horario” pero como siempre no faltaron los que aprovecharon el caos para extraer todo lo que podían, televisiones, DVDs, refrigeradores, autos deportivos, llantas, rines, etc, tirando al suelo y pisoteando los alimentos en su loca carrera por la ultima pantalla de Tv o articulo de “moda” al verlos comencé a reír de manera extraña, como aquel villano de las historias cuando ve su plan salir perfecto y los héroes no tienen la más mínima oportunidad de ganar, sentí miedo de mí mismo, estaba sintiendo todas las emociones juntas, miedo, incertidumbre, lagrimas, risa, y una condenada autosatisfacción que no sentí fuera buena ante los acontecimientos, sentía culpa de estar allí encerrado en mi cuarto de pánico personal, pero no salí de allí.
Prepper
Saludos amigos!

como siempre a destiempo, pero este es un proyecto que decidi empezar este año nuevo, espero les guste y pueda seguirlo hasta el final
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los siguientes días fueron hasta cierto punto algo aburridos, para quien no tenga un corazón científico, medir las concentraciones salinas de las diferentes capas del mar estaba matando la paciencia de Ferb Land, mientras que Flynn lograba calmar su corazón, increíble para él, pero tenía algo más que lo hacía suspirar y sentir sobresaltos en el pecho que no era por esta misma aventura en las entrañas del mar, aunque sentía que es en vano tratar de alejarse de sí mismo encerrado en las entrañas del Nautilus haciendo que su mente divagara entre las maravillas del mar y la tempestad que crecía dentro de él, quince días después algo extraño paso, el Nautilus se detuvo de improvisto, no solo paro sus hélices, toda actividad abordo se detuvo, todo, las luces se apagaron, el zumbido eléctrico natural de la nave desapareció, permanecía sumergido entre dos aguas siendo arrastrado por la corriente ante el asombro de sus pasajeros que en ese momento se encontraban en la biblioteca.

 

-¿Qué ocurre Phineas?- pregunto Isabella confundida por el apagón del submarino.

 

-Posiblemente estén haciendo mantenimiento al núcleo del Nautilus- dijo Phineas mientras comenzaba a caminar en las penumbras de la biblioteca, él mismo se maravilló de conocer tan bien el lugar como para poder moverse en la obscuridad total, curiosamente los diafragmas estaban corridos, era curioso por poder ver el mar de ese modo, justo como lo debían de ver sus habitantes, sin la ayuda de luces artificiales en la obscuridad de la noche sin luna, poco a poco comenzaron a acostumbrarse sus ojos a la negrura, las siluetas de los peces moviéndose con suavidad comenzaron a hacerse más nítidas, y en un segundo todo se ilumino de nuevo.

 

-Phineas, eso, no es el faro, ¿verdad?- Isabella estaba en lo correcto, esa luz tan intensa no era causada por los faros del Nautilus, era como si el agua de mar se hubiera transmutado, si se hubiera convertido en leche brillante, no hizo falta pensarlo mucho.

 

-¡Hermoso! ¿no es así mis amigos?- la voz de Nemo trono en la obscuridad -se trata de un hermoso fenómeno causado por millones de microscópicos seres bioluminicentes- dijo parándose atrás de ellos mirando al exterior cruzado de brazos, Flynn se quedó fascinado, ya conocía este fenómeno, lo había logrado ver antes, pero, estar literalmente entre ellos era fantástico, la luminiscencia se intensificaba cuando los minúsculos seres chocaban contra el cristal y el metal del casco, era sorprendente ver como habían relámpagos entre las capas del mismo, aunque estos eran en una hipnótica cámara lenta, parecía como si fuera una colada de plomo fundido, increíble que a pesar de tanta luz, pudieran reconocer sombras y tonos de gris en medio de aquel brillante manchón, como si vieran un cuadro viviente mientras se mantenían a la deriva en ese elemento lechoso y palpitante, así son los días a bordo del Nautilus, cuando crees que lo has visto todo, tienes que pellizcarte para saber que no estas durmiendo, que no vives sumergido en un sueño, que solo estas sumergido en el mar, los motores eléctricos del Nautilus comenzaron a trabajar y las hélices perezosamente comenzaron a batir las aguas, durante más de una hora navegaron aquel mar de leche antes de dejarlo atrás, subieron a la superficie, y los tres se apresuraron a buscar aquel manchón blanquecino en el horizonte, admirados vieron el cielo como pintado por la luz de una blanca aurora boreal.

 

Phineas e Isabella trabajaban fascinados en sus estudios, no había momento para detenerse a aburrirse, Ferb Land siempre buscaba como variar la comida de abordo, los días pasaban rápidos y ya no se molestaban en contarlos, como verdaderos caracoles se habían acostumbrado a vivir en una concha, y el propio Phineas admitía que resultaba muy fácil acostumbrarse a ser un perfecto caracol en esa cómoda concha llamada Nautilus, de esta manera pasaban los días y ya se habían hecho a la idea de esta forma de vida, cómoda, fascinante, llena de espectáculos naturales y misterios desvelados para cada atardecer, y todo ello a pesar de las quejas de Ferb Land, quien no lo admitiría, pero también comenzaba a dejarse llevar por la fascinación de la exploración, y a eso le sumaba que ya contaba con una mesa llena de suculentos y delicados manjares por los que se odiaba así mismo por no haber querido darles una oportunidad antes, comenzaban a sentir que no pudiera haber una vida distinta en la superficie de las aguas, mucho menos, mejor, o al menos eso habían comenzado a creer, hasta que cierto incidente les recordó lo peculiar de su situación.

 

Una noche Flynn fue despertado por las fuertes sacudidas que mecían al Nautilus con violencia inusual, logrando tirarlo de su cama, el pánico inicial era comprensible, ¿qué cosa era capaz de sacudir de esta manera a la nave que ni los cañones ni las tempestades podrían perturbar? Flynn corrió o trato de correr a la biblioteca, evitando azotarse contra los muros que parecían cerrarle el paso, sujetándose del marco de la puerta finalmente llego a la biblioteca, Ferb Land e Isabella no habían salido de sus camarotes, estaba solo, los diafragmas estaban abiertos y lo que vio por ellos lo sorprendió, ¡las olas azotando contra el cristal! ¿¡Cómo era posible eso!? Reviso la profundidad, estaban en la superficie, pero eso no era suficiente para que las olas azotaran contra el cristal, el mar debía estar salvaje, levanto la mirada, todos los instrumentos marcaban irremediablemente la misma respuesta, y las centellas que iluminaban en intervalos irregulares no dejaban duda alguna, había una tormenta, y una muy grande.

 

-¡CAPITAN!- Grito Flynn mientras se dirigía al camarote de Nemo.

 

-¿Que ocurre Phineas?- pregunto Isabella sujetándose como podía desde su puerta.

 

-No lo sé, pero voy a averiguarlo, ¡espérame allí!- quizás aún no la conoce bien, ella no se quedaría esperando, comenzó a seguirlo, los dos llegaron al mismo tiempo al camarote de Nemo y sin preguntar abrieron la puerta luchando para mantenerla abierta, estaba vacío.

 

-¿Qué hacemos?- pregunto Iza.

 

-¡Iremos al puente!- dijo el pelirrojo con voz firmé, aunque sus pasos no lo fueran, desde hacía mucho sabían cómo llegar al puente de mando, pero no habían entrado en él por las interminables recomendaciones de Ferb Land, siguiéndose subieron por la escalinata que daba al puente, estaba en total penumbra, vagas formas difíciles de definir, aparatos extraños, pero apagados, parecía que nada funcionaba, las centellas los deslumbraban y no podían acostumbrarse a la obscuridad -¡toma mi mano!- grito el pelirrojo mientras se sujetaba de lo que sintió era una tubería firmemente atornillada, Isabella lo obedeció, ambos se ayudaron a mantenerse en pie frente a las violentas sacudidas causadas por la tormenta, no había nadie, el puente estaba abandonado, ¿acaso algo había causado esto? ¿El Nautilus corría peligro? ¿Dónde estaban todos? ¿La tripulación sabiendo la nave condenada los había abandonado a su suerte? Tantas preguntas corrían por la mente de Flynn tratando de encontrar el modo de echar a andar el motor y regresar a las profundidades en las cuales se sentía irónicamente a salvo.

 

-¡Phineas! ¡Mira!- la morena había llegado al domo donde el timonel debía estar, Phineas se paró a su lado, ambos quedaron algo apretados por las constantes sacudidas, pero al ver al exterior olvidaron lo apretado de su situación, si sus ojos no los engañaban, había alguien allá afuera.

 

-¡Nemo!- dijo Flynn perdiendo el aliento, allá afuera estaba la negra figura de Nemo parado sobre el casco del Nautilus.

 

-¿¡Acaso está loco!?- grito Isabella tratando que su voz sobresaliera de la furia del mar, ¿quién en su sano juicio se pararía en la plataforma en medio de una tormenta? Y en una en la que no hay ningún lugar de donde sujetarse, los dos lo veían sin saber si asustarse o admirarse, las olas lo golpeaban sin moverlo, el viento y la lluvia azotaba sobre su cuerpo como si se tratara de una estatua de hierro atornillada al casco, ambos lo veían esperando, temiendo por la ola que arrancara a Nemo del Nautilus y el mar lo tragara, los relámpagos iluminaron una gigantesca ola que se aproximaba desde atrás, Isabella y Phineas se abrazaron al darse cuenta de la muralla de agua que los golpearía, el Nautilus fue tragado en un instante regresando a las profundidades dando tumbos y vuelcos, ambos soportaron las sacudidas abrazados muy fuertemente sujetándose de unos pasamanos y del Timón, regresar a la superficie paso sin que se dieran cuenta, solo las centellas los hicieron darse cuenta de que la tormenta estaba pasando, ambos comenzaron a buscar a Nemo, más preocupados de como avisar a los Nemonautas de la pérdida de su comandante, que en la infructuosa labor de una misión de rescate, cuando el mar desea algo, nada ni nadie puede negárselo, aun el hombre más fuerte seria devorado sin misericordia, aunque estuviera atado a los mástiles más gruesos, el aliento escapo de sus bocas, un relámpago ilumino la negra silueta de Nemo agachado con una rodilla clavada al suelo y los brazos cruzados sobre el pecho, como si hubiera estado listo para ser reclamado por el mar, se levantó lentamente como un espectro que sale de su tumba al sonar las campanas de la media noche, miro al cielo con furia como si este le hubiera fallado en llevárselo con la tormenta al más allá, un grito expulsado de su cuerpo con violencia y salvajismo desfiguro su rostro mientras su cuerpo se arqueaba hacia atrás como si su columna vertebral fuera de goma, para finalmente dejarse caer sobre sus rodillas con los brazos sueltos carentes de la fuerza que lo caracterizaba, los ojos los engañaban, sí, eso debía de ser, la lluvia debía escurrirle por el rostro a Nemo haciendo parecer que lloraba amargamente, con la desesperación y soledad que solo el mar abierto puede comprender o compararse en tamaño, que se inclinaba a golpear con sus puños cerrados el casco del Nautilus, los obligaba a pensar en aquel dolor que taladraba su alma, pero no querían pensar en qué pena sería tan grande que solo el mar enfurecido podía enmudecer, pero no borrarla, ni menguarla.

 

Al día siguiente ver a Nemo fue una extraña mezcla de sensaciones, aunque parecía haber vuelto a la "normalidad"

 

-Buenos días mis amigos- saludo como cualquier día, Flynn e Isabella lo miraron algo confundidos, con una pregunta que sabían aunque hicieran no tendrían respuesta, así era aquel personaje, cada vez que estaban seguros que lo comprendían o creían hacerlo, los sorprendía con alguna faceta de su personalidad que lo hacía diferente a cualquier persona que hubieran conocido, pero todo se resumía en una sola frase, el pasado el pasado de aquel sujeto era lo que más los intrigaba, las maravillas submarinas que los rodeaban los hacían olvidar por temporadas el enigma detrás de Nemo, ¿Qué cosa podía hacer que su curiosidad por aquel enigmático ser desapareciera? Ustedes dirán cual les parece más adecuada, el túnel arábigo, una caverna submarina que une al mediterráneo con el mar negro descubierto por Nemo con un metodo bastante simple, arillos marcados en la cola de unos pequeños peces capturados en el mar negro por el, tan grande que el Nautilus pudo atravesarlo sin muchos problemas, claro está, ayudado por el sonar diseñado por Nemo para poder atravesar las zonas más obscuras y estrechas del mar sin correr peligro alguno, un maravilloso invento que le permitía ver a través de las aguas más turbias sin temer a una colision, las caminatas nocturnas sobre los ríos de lava derretida que aun circulan por los antiguamente bellos valles de la Atlántida, si, la verdadera Atlántida de la que hablo Platón, Phineas puso sus plantas sobre las empedradas calles de la capital atlante, sus manos se apoyaron sobre los muros ciclópeos del templo de Poseidón, el más grande que Flynn ha visto en sus viajes alrededor del mundo, perdió el aliento al contemplar en monte Atlante que aun derramaba lava fundida por el borde de su cráter, los muelles que en alguna época debieron estar atiborrados de barcos aun mostraban restos de los antiguos almacenes, los saltos sobre los desfiladeros que dejaron el continente partido en pedazos de algún gigantesco rompecabezas, los tenebrosos bosques petrificados bajo las aguas desaparecieron antes que aquel fulgor rojizo de la lava volcánica bajo el agua, aquel brillo que quedo como una llama eterna en memoria de todos aquellos que perdieron la vida en aquel mítico desastre, los secretos de las bóvedas de Nemo que cada vez que lo deseaba podía hacer retiros de cientos de kilos en monedas de oro y plata, que luego fueron testigos del uso que le daba a esas monedas, todo gracias a un griego buceador que parecía pasar tanto tiempo como Nemo en el mar, solo que a fuerza de sus piernas y brazos, sin la ayuda de ningún barco cruzaba de una isla a otra entre tantas que hay en Grecia, quien al parecer se hacía cargo de llevar los correos de Nemo a sus destinatarios, misteriosos destinos que sospecharon se trataba de grupos revolucionarios que buscaban la independencia del yugo de las naciones explotadoras de Europa, dos de ellas son las que más frescas están en la memoria de quien esto escribe, aquella en el banco de perlas donde Phineas y compañía fueron testigos de cómo Nemo se puso a combatir con cuchillo en mano a un fiero tiburón solo para salvar a un pobre pescador de perlas que se había adelantado a la época de la pesquería para lograr sacar unas cuantas monedas más para alimentar a su familia, aquel día conocieron el lado humanitario de Nemo, y aquellas palabras que pronuncio cuando se le cuestionó por qué salvar a un habitante de los continentes que el tanto detesta, aquel infeliz es un ciudadano del país de los desposeídos, aquella nación a la que aun pertenezco, y como tal no podía dejarlo a su suerte aunque quizás la que los llevo a todos mas cerca de la muerte sea la que mas merece ser contada.

 

 

En búsqueda del mar Antartico.

 

El Nautilus luego de abandonar el atlántico con rumbo al sur nos había internado en el océano de hielo, aunque nadie padecia del frio que suelen sufrir los que se aventuran a esas latitudes, se comenzaba a extrañar el delicioso sabor de un chocolate caliente, ya Nemo les había expuesto su certeza de la existencia de tierra firme del otro lado de las barreras de hielo, después de todo, los Iceberg no se forman si no es sobre tierra firme, aunque al lograr observarlos desde abajo Flynn tenia fuertes dudas sobre ello, es verdad que los cálculos de Nemo decían que la barrera de hielo no podía estar mas debajo de unos 300 metros de profundidad, las inquietantes marcas como heridas causadas por el rose de gigantescos tempanos de hielo sobre el fondo marino parecían sugerir que estos eran mas grandes de lo que los optimistas cálculos de Nemo marcaban, no le importo que lo tranquilizaran diciendo que esas marcas son demasiado antiguas, de cuando los mares eran pequeños, pero para dejar marcas en el fondo mas grandes que el propio gran cañon donde Ferb Land había tenido la oportunidad de explorar, ponían a cualquiera a cuestionarse la valides de esa teoría.

 

-Hemos llegado- les anuncio Nemo.

 

-¿finalmente topamos con la gran barrera de hielo?- pregunto Flynn.

 

-Asi es, podrán verla dentro de poco cuando comencemos a descender, pero primero, podrán verlas justo como las han visto todos los exploradores antes de nosotros, reabasteceremos el aire antes de sumergirnos- vestidos con ropa polar los tres subieron a la plataforma, desde allí la vista era expectacular, aunque el frio no les molestaba tanto por las ropas, aun tenían la inquietud de si lograrían llegar al mar polar un teorico mar que debía abrirse detrás de los muros de hielo que hasta la fecha nadie había logrado siquiera observar.

 

-¿crees que lograremos hacerlo Phineas?- pregunto Isabella mientras frotaba sus manos.

 

-bueno, si existe algún modo de lograr pasar la barrera de hielo, es por abajo-  dijo Phineas repitiendo las palabras de Nemo, solo que sin lograr el mismo efecto tranquilizador que había logrado en él despues de todo, si algo sale mal, podremos dar la vuelta, y contamos con suficientes reservas de aire dentro de los depósitos para tres días- aunque el rostro de sorpresa de Ferb Land señalando a sus espaldas un viejo barco dentro de un gigantesco Iceberg fue de menos ayuda, el sonido de las bombas llegando al tope de los depósitos los hizo regresar al interior del submarino, cada uno en sus acostumbrados puestos en la biblioteca comenzaron a tomar notas de esta nueva aventura, al llegar a la profundidad indicada por Nemo, la barrera de hielo no desaparecio, continuaron el descenso hasta llegar a los 400 metros de profundidad, y alli encontraron el final de los hielos, la tranquilidad los inundo al ver el paso tan amplio que existía bajo los hielos, e Isabella se dedico a bosquejar el paisaje, tan extraño y ajeno a todo lo que conocían, parecía desierto, pero no lo estaba, grupos de ballenas los pasaban a intervalos regulares, quizás Nemo los estaba siguiendo en su búsqueda del mar artico pero entre mas se adentraban bajo el grueso hielo, el fondo marino comenzaba a verse mas cerca, las ballenas seguidas por Nemo habían entrado en una serie de cuevas de hielo que les permitían subir a la superficie a tomar aire, tuneles que el Nautilus por su tamaño no lograría seguir, quizás el mar antartico solo sean lagunas de agua salada, aunque eso no parecio desanimar al comandante que continuo su marcha, al comenzar a tener el fondo marino mas cerca, pudieron observarlo con mas detalle, estrellas marinas blancas como la nieve, pequeños peces, hasta lo que jurarían era una nueva especie de tiburon artico, una nueva rama de la biología se estaba abriendo ante sus ojos, ¡animales que logran sobrevivir a temperaturas bajo cero en el mar! Los Icebergs poco a poco se fueron convirtiendo en estalagmitas gigantes que incluso llegaban a tocar el suelo haciéndolos pensar que no se encontraban ya en mar abierto, sino que se encontraban dentro de una gigantesca caverna de hielo, la marcha del Nautilus se comenzó a hacer mas lenta, quizás habían llegado al ansiado final del viaje, la pausa les hizo mirar con mas detalle a su alrededor, los animales parecían vivir muy pegados al fondo del mar

 

-¿¡Phineas!? ¡Mira eso!- grito Isabella mientras con su dedo señalaba lo que parecía ser un tornado bajo el agua, un tornado de hielo estaba descendiendo desde la superficie hasta tocar el fondo congelando a todo a su paso, estrellas de mar y peces por igual.

 

-si una de esas cosas nos toca estamos perdidos- pensó Phineas mientras veía como arrazaba con todo a su paso, el timonel se debio dar cuenta de la amenaza porque comenzaron a avanzar alejándose de aquel tornado de hielo lo justo para ver como se combertia en una nueva estalagmita de hielo.

 

-parece ser que asi es como se forman los icebergs mar adentro- Dijo Ferb Land, esa respuesta fue suficiente para ellos, a nadie debían de quedarle ganas de seguir en un lugar donde una cosa asi los podría dejar atrapados sin remedio, ese dia no se subio a la superficie para renovar la provicion de aire, en la noche el aire comenzó a sentirse viciado, los depósitos entraron en acción renovando la atmosfera de abordo, a la mañana siguiente el aire nuevamente se estaba viciando, Phineas despertó respirando dificultosamente, se vistió y fue a la biblioteca, Isabella y Ferb Land ya lo esperaban, aunque no tenían un buenos días para èl, veian por el ventanal como el hielo pasaba a unos metros de ellos.

 

-¿estamos en una caverna de hielo?- Dijo el pelirrojo mientras se aproximaba a la ventana, pero al ver el suelo marino bajo ellos sintió como se hacia un nudo en su garganta, el hielo se había cerrado tanto alrededor de ellos en la noche, la angustia se reflejo en sus rostros, no tenían ojos para nada y solo esperaban el fatídico golpe que los dejaría para siempre enterrados en una tumba de hielo, los motores del Nautilus se escuchaban diferente, como si fueran a marcha máxima, pero el paso del hielo era mas bien lento, no había nada que demostrara que corrian a toda velocidad no, no es una caverna de hielo- dijo Flynn.

 

-entonces, ¿Qué esta pasando?- pregunto la pelinegra.

 

-¡miren los muros! ¡también el suelo! Presentan desgaste por erocion, ¡Estamos en un rio subterraneo!-

 

-¿un rio? Phineas, no crees que es posible que-

 

-no hay otra opción, el Nautilus esta forzando sus maquinas contra una poderosa corriente de agua, y ya que nunca lo hemos escuchado trabajar asi antes, debe ser porque las aguas en las que navegamos, ¡no son saladas!-

 

-¿¡un rio de agua dulce bajo el hielo!?- dijo incrédula Isabella.

 

-Si, no debe de ser otra cosa que el deshielo de los icebergs que están sobre nosotros, mira, toca el cristal, no esta tan frio como ayer- dijo mientras llevaba las manos de sus amigos al hielo, que al principio estuvieron incrédulos ante lo que sentían, si, estaba frio, pero el dia anterior bien podían haber quedado pegados contra el cristal, justo en ese momento, la cueva en la que navegaban se hizo gigantesta, acabavan de salir de una de muchas cuevas que daban a esa cueva principal, el Nautilus lucho para no ser tragado por alguna de aquellas cuevas y busco subir buscando aguas mas tranquilas, y las encontró, ¡en la superficie! La escotilla se abrió dejando entrar un aire raro pero menos viciado que el del interior, Phineas fue el primero en salir para respirar aquel aire con ciertos toques de azufre, cuando recupero la compostura, se puso a examinar los alrededores, no se encontraban exactamente en el esperado mar artico sino que estaban dentro de lo que parecía ser una gigantesca cueva de hielo, en el centro se alzaba lo que parecía ser una isla alrededor de la cual giraban las aguas, lo que esperaban fuera el mar interno en realidad se trata de una inmensa laguna subterránea, solo que a primera vista tan grande como la mitad o un tercio de Italia, ¡un continente bajo el hielo! el techo de la misma parecía ser liso, y la temperatura no era tan baja como lo esperaba, tanto que apenas se daba cuenta que no se había puesto su ropa polar, sus amigos mas prudentes que el ahora pagaban caro su precausion, el calor los obligaba a despojarse de sus ropas.

 

-¿Dónde estamos?- dijo la pelinegra al percatarse que no estaban en la superficie que esperaba.

 

-¡en el mas grande descubrimiento geológico de toda la historia!- grito Nemo.

 

-¿ha?- dijo Isabella sin entender la emoción de Nemo, ¿Por qué le emocionaba el descubrimiento de un nuevo continente enano como ella lo llamo, incluso dijo que deberían de considerarlo solo como una isla en mitad de un lago, solo que más grande

 

-Vengan mis amigos, busquemos un lugar donde el Nautilus este asalvo de las corrientes, y acompáñenme ¡a explorar este nuevo mundo!- gritaba Nemo con entusiasmo, tanto que no lograban reconocerlo.

 

-¿acaso usted no buscaba un nuevo mar que dominar Capitan?- Dijo Ferb Land.

 

-¿dominar? Quizás explorar sea lo mas adecuado- dijo Nemo -¿que sentido tiene la vida si no tenemos una meta que perseguir?-

Phineas y Ferb y el misterio del mar cap 8
una disculpa por la tardansa, pero espero que les guste esta parte, espero saludarlos a todos de nuevo pronto.

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Isabella Gotica by jgeg123
Isabella Gotica
bien, desafortunadamente queria que esto saliera en otra epoca del año, pero, tengo que aprovechar que tengo conexion en este momento, un gusto saludarlos,y quienes quieran, pueden poner el color al que gusten.
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amigos, ultimamente he estado teniendo problemas con mi cuenta de Facebook, y solo queria decirles a todos que si llegaron a recivir archivos de mi parte sin que yo les dijera o comentara algo sobre lo que se les mando, les pido una disculpa, pero ya tome las medidas para corregirlo.

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jgeg123
Jair Getsemani
Artist | Hobbyist | Varied
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:iconartie-stico17:
Artie-stico17 Featured By Owner Aug 25, 2015  Hobbyist Traditional Artist
Hola
Vengo a darte un avance de mi sig. historia "The Rebels-Los Rebeldes", para que me puedas dar tu opinion acerca de esto. Aqui esta:
artie-stico17.deviantart.com/a…

Y tambien este, porque sera una comedia tambien.
fav.me/d94fntf

Pero quiero que seas honesto con esto.
Ciao! ;)
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:icondraoptimusstar2:
draoptimusstar2 Featured By Owner Apr 28, 2015
hola amigo como estas bueno te he tag gracias por tu atencion
Reply
:icondarkstarelsolito:
Darkstarelsolito Featured By Owner Feb 9, 2015
bro que has sabido de :iconevaaaaaaaa:
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:iconjgeg123:
jgeg123 Featured By Owner Feb 16, 2015  Hobbyist General Artist
no he sabido nada, lo ultimo que supe fue que no tenia compu
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:icondarkstarelsolito:
Darkstarelsolito Featured By Owner Feb 16, 2015
on :c
Reply
:icondarkstarelsolito:
Darkstarelsolito Featured By Owner Jan 24, 2015
esta e smi cuenta de resspaldo
Reply
:iconhijadedios8d:
HijadeDios8D Featured By Owner Jan 1, 2015  Hobbyist General Artist
Hola Hermanito!:hug:
Pasaba por aqui para ponerme al dia con tus ultimos capitulos de contactoo y no los encontre en tu galeria!Lamentablemente por alguna razon tambien la hoja en donde tenia escrito por cual capitulo iba ahora tiene un numero ilegible sabra Dios por que o que le habra pasado.Pudieras ser tan amable de pasarme el link de la alguna parte de tu galeria en donde se encuentra la historia?
Gracias:3
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:iconjgeg123:
jgeg123 Featured By Owner Jan 16, 2015  Hobbyist General Artist
hola! creo que aca te saldra la lista de los caps, creo que DA los oculto, no se porque, o solo necesitas buscar en mi galeria contacto en la barra de busqueda y ya salen todos.

jgeg123.deviantart.com/gallery…
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