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About Varied / Hobbyist Jair GetsemaniMale/Mexico Groups :iconpnf-cronicas: PnF-cronicas
 
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Isabella as Marceline x3 by heeyjayp17

as always an amazing job! is beautiful in many ways, the texture of the pants is amazing, like that of the sweater that has thus shadow...

Phineas and Ferb: My Style :3 by heeyjayp17

is very interesting, the characters can immediately know who they are, very good care of the details that make each character the same ...

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¿Dónde estoy? Me siento mareado, agotado, ¿Dónde estoy?

 

-El reo ha sido declarado culpable-

¿El reo? ¿Culpable? Creo que se refieren a mí, no puedo levantar la cabeza, estoy sentado en el fondo de un pozo o algo así, no puedo ver al rededor, quiero levantar la cabeza, no puedo, mi cuerpo se siente vacío, ¿me habrán drogado? Los muros están hechos de placas de un material negro que me recuerda al plástico, delgadas y muy largas, ¿culpable? ¿De que soy culpable?

 

-El reo será trasladado a…-

¿Qué fue lo que hice? ¿Trasladado? ¿Dónde queda ese lugar? Bueno, no puede ser tan malo, una pequeña puerta se habré a mi espalda y descubre un pequeño túnel a mi espalda, está hecho del mismo modo que el pozo, solo que con líneas blancas, al fondo se ve mucha luz, y es completamente blanco, o casi, tiene manchones crema en algunos lados, comienzo a moverme pesadamente, aunque, me hace sentir nostalgia a cuando era un niño y me gustaba meterme a lugares estrechos, se sentía tan cómodo, me hacía sentir, seguro, me siento con dificultad al fondo del túnel, no puedo levantarme, es una posición bastante incomoda, veo al exterior y aunque no distingo nada, sé que me están observando muchas personas, pongo mi brazo izquierdo sobre mi pierna y veo que tengo un reloj, a mi espalda creo que hay una ventana pero me importa poco, después de todo, solo es un lugar de paso, frente a mi desaparece el túnel por el que entre, creo que estoy dentro de un ascensor, el recorrido fue poco, hay otro túnel frente a mí, aún más pequeño que el primero, tendré que pasar arrastrándome por él, bueno, el paseo termino, me inclino para pasar por ese otro túnel

 

-¡Achi!-

Un estornudo me hizo no entrar, cuando abrí los ojos la entrada al túnel había desaparecido, ¿Qué paso?, nuevamente veo pasar la pared frente a mí, y el túnel aparece de nuevo, supongo que ocurrió un error en alguna parte, bueno, aquí vamos otra vez, inclino la cabeza y dejo escapar un suspiro, nuevamente la entrada desaparece de un golpe.

 

-No se preocupe, ya arreglamos el desperfecto-

Escuche una voz de quien sabe dónde, ¿un desperfecto? Algo no me agrada, reúno algo de saliva y escupo al interior del túnel, nuevamente la entrada desapareció de manera brusca, ¡esto no es un error! Definitivamente esta cosa esta hecha para que en el momento que meta la cabeza, esta cosa me la arranque.

 

-descuide, esta vez ya arreglamos el problema-

Tendrán que perdonarme por dudar de su palabra, me quito un tenis y lo arrojo de nuevo al túnel, el ascensor se cerró tan rápido que me dejo con la mitad de mi tenis dentro de esa capsula, no me queda duda, esta cosa esta hecha para ejecutar al reo.

 

-¿¡que pasa aquí!?- grite con las pocas fuerzas que me quedaban -¿no se supone que me van a trasladar?-

Hubo silencio durante un buen rato, no me querían responder o solo me ignoraban, pensé en usar la mitad de mi tenis para recuperar el resto, pero otra vez el ascensor cayo con violencia y corto otro pedazo de mi tenis.

 

-Descuide, todo estará bien, entre al túnel-

 

Si verdad, ¿en serio creen que me tragare eso? ¿Qué crimen cometí que pretenden ejecutarme en secreto?

 

-Apresúrese por favor, el transporte de reos lo está esperando, no podemos retrasarlo por mucho tiempo-

 

Solo arroje el pedazo de cadete que me quedaba, y nuevamente vi pasar los muros en la entrada del ascensor, ni loco entrare allí, otra vez aparece el túnel, pero no entrare, algo está mal, quieren ejecutarme, y sin que nadie se dé cuenta, podían haberme ejecutado frente a todos pero lo están haciendo aquí donde nadie se podrá dar cuenta, me recuesto a lo largo de la capsula, aunque es un decir, frente a mis ojos quedan mis rodillas, veo por la ventana, el transporte para reos está partiendo, se me ocurrió usar mi reloj para hacer señales, uso la luz del sol para hacer señales, aunque afuera todo es obscuridad, alguien en los puentes que unen las estaciones debe de poder verme que estoy atrapado, ¿Cómo era el mensaje para pedir ayuda? S ( … ) O ( --- ) S ( … ) tres puntos, tres líneas, tres puntos, cualquiera debería de conocer esa señal, así pase tres días, pidiendo ayuda con desesperación.

 

-ya lleva tres días, allí-

Decía esa voz que me trataba de convencer de meter la cabeza en ese túnel, pero la única respuesta de mi parte era una señal obscena con mi mano, en algún lado deben de tener una cámara con la que me observan, el sistema debe de estar automatizado, o quizás sea manual a estas alturas, pero definitivamente no voy a arriesgarme a morir de una forma tan horrible, pero ya llevo tres días aquí, tengo sed, podría sobrevivir un par de semanas sin comer nada, pero, no he bebido nada de agua, la deshidratación es terrible, siento mi garganta y mi boca seca, no tengo ni saliva para escupir a ese endemoniado túnel, ¿Cuánto tardaran en ofrecerme agua y comida? Aunque en realidad no tengo esperanzas de que les preocupe mi salud, después de todo, se supone que solo me llevarían a algún lugar, pero estoy aquí atrapado y la única escapatoria es dejar que me corten la cabeza, ¿así que esas son mis opciones? Morir de hambre y sed o dejar que este infernal ascensor me arranque la cabeza, ponerme a pensar en esa opción me da mucho miedo, sentir como esta cosa me arranca de cuajo la cabeza es escalofriante, y no creo que sea una experiencia agradable, pero, se trata de morir, a nadie le gusta eso, a menos que se esté muy enfermo y moribundo, y de todos modos es mi caso, me duelen los riñones, y ya apesto por cumplir mis necesidades fisiológicas, pensé en usar mi orina para sobrevivir unos días más, pero, es una muy mala opción, terminaría envenenándome sin lugar a dudas, veo por la ventana y no puedo ver nada, solo obscuridad, los puentes se pierden en la obscuridad y aun así puedo notar el paso de un lado a otro de siluetas que por más que me esfuerce nunca notan mi desesperación ni mis señales de auxilio, mi boca está seca, la sed me está comenzando a desesperar, no puedo aguantar más tiempo, ¿y si termino con todo de una vez por todas? Sí, es lo único que puedo hacer en este punto, de todos modos no poder aguantar una semana competa esperando a que necesiten usar la capsula de nuevo, ¿pero qué hare? No tengo nada que me ayude a matarme rápidamente, y que no aumente mi desesperación al grado de caer en su trampa, quizás esté a punto de morir, pero no les daré el gusto de morir en sus términos, será en los míos, y si puedo, les daré tantos problemas como pueda, si me quedo aquí, alguien tendrá que sacar mi cuerpo, tendrían que meterse aquí, y sentir lo que yo sentí, si tengo suerte, quedara traumado de por vida, ¿Cómo me podre matar? Veo mi reloj y ya no puedo ni distinguir las manecillas, quizás si rompo la caratula pueda usarla para cortarme las venas y morir así, pero no tengo ni fuerzas para levantar la mano con el reloj, bueno, tendré que hacerlo de un modo u otro, levanto mi mano derecha y comienzo a morder mi muñeca, duele bastante, y mis dientes están desgastados, los siento como si incluso estuvieran porosos, pero cuando mi legua siente el sabor de mi propia carne y sangre, nuevas fuerzas me hacen ignorar el dolor, finalmente termine de cortarme la muñeca, y la sangre mana de ella, pero no la he soltado, estoy bebiendo mi propia sangre, haaaaaa, que delicia, no haber comido en tanto tiempo, no, es mi victoria, no solo voy a morir con algo en el estómago, también tendrán que entrar a limpiar y sacar mi cuerpo, poco a poco comienzo a dormirme, todo se hace obscuro y comienzo a sentir que caigo en un profundo sueño, pero aun entre sueños puedo escucharlos

 

-Ahora alguien va a tener que entrar a limpiar-

-¿Estás loco? ¿Entrar a esa cosa? El ultimo que fue reventó y su sangre salpico todo con un ¡Plaf!-

 

Je, Je, Je, Les gane.

Ascensor
Saludos amigos!!

aqui les traigo una pequeña historia que tiene poco que se me ocurrio, (tecnicamente fue un sueño que tuve) 
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Capítulo 2

 

“¿Dónde está la ayuda? ¿¡Dónde está la ayuda!?”

Era la pregunta que rebotaba en mi hueca cabeza en esos primeros días de encierro voluntario, pero nadie tendría las respuestas, quizás tenía que ver que los vivales pensaron que extraer el metal de los cables de todos los postes que pudieran durante la confusión de los primeros días sería un buen negocio, dejando las ciudades incomunicadas y sin energía eléctrica. En todas partes hay gente inútil que antes de mirar alrededor se arrojan sobre las brasas solo por su beneficio personal, las consecuencias, nadie debería de sorprenderse de ellas.

 En solo ocho días la desesperación era masiva, ya no había comida ni agua en la ciudad, gracias al “corte” en la energía eléctrica, la falta de costumbre de las personas a la carestía las había hecho desperdiciar sus recursos rápidamente, llegaron al punto de tratar de acumular todo lo que habían podido recuperar del suelo de los centros comerciales, pero olvidaron que necesitarían mucha más agua para preparar los alimentos de la que podían almacenar, debieron haber desperdiciaron sus reservas preparando comidas deshidratadas, practicas si tienes un buen suministro de agua fresca, inútiles si vives en la última planta de un edificio alto, las personas comenzaron a pelear primero por las reservas de agua puerca que aún conservaban, otras con las que tenían comida que no necesitara agua para prepararse, y esta era muy poca, si durante la lluvia alguien hacia algún esfuerzo para captarla como poner una lona para juntarla en cubetas, era rápidamente rodeado por la muchedumbre que peleaban por ser los primeros en tomar agua, lógicamente terminaban destruyendo y pisoteando la única fuente de agua que tenían, increíblemente algo tan simple también necesita algo de cultura.

 Muchos comenzaron a echarle la culpa al gobierno y sus representantes de la situación tan desesperada, aunque no se pusieron a pensar en quienes habían sido los que se habían bebido toda el agua y acabado con toda la comida fresca, en uno meses la mitad de la población murió de sed, un cuarto murió de enfermedades infecciosas por tomar agua estancada, de los que quedaron, la mitad de los sobrevivientes eran niños, los adultos que quedaron finalmente se pusieron de acuerdo para poder protegerlos, aun así las discusiones continuaron, unos decían que la mejor opción era la de quedarse y aguantar hasta que llegara la ayuda, los otros, más sensatos, pensaban que ya era muy tarde y que la ayuda ya debía de haber llegado desde hace mucho, que no podrían soportar mucho más tiempo allí, que debían marcharse antes de que la comida se les agotara, ¿o quizás los amigos gordos? así que se dividieron una vez más, un grupo se quedó esperando la ayuda, y el otro se marchó, por la dirección que tomaron, debieron de dirigirse a una ciudad al este con un pequeño puerto, era sensato, debían de haber barcos llenos de grano y otros recursos que serían de utilidad, ¿Cómo sé tantas cosas? Es fácil, me mantenía atento desde adentro de mi refugio gracias a un simple “periscopio” con el que podía notar muchas cosas a pesar de la distancia, aunque otras las descubrí cuando Salí por primera vez de mi refugio.

 

La primera salida.

 

 Aquel día decidí que las cosas se veían bastante tranquilas en el exterior, había dejado de ver las fogatas que hacían los rezagados desde hacía varios días, no me sorprendí mucho, cada noche eran menos y no dudaba en que dentro de poco ya no habría nadie para hacer las fogatas, aunque estaba la posibilidad de que no quedaran cosas que pudieran quemar para calentarse en las noches, aunque era evidente que era el momento adecuado para salir, en realidad no sabía que tanto debería de llevar o si tendría la oportunidad de regresar a mi refugio, además de que no tenía idea de que era lo que me podía encontrar, o si realmente seria seguro salir a explorar un poco, la lista no fue muy grande, una mochila por si encontraba alguna cosa útil y poder tener las manos libres, una botella de agua, un telescopio de bolsillo, un machete, no me gustan las armas de fuego, pero, cargue con el rifle de Don Goyo, un calibre .22 bastante confiable, los cartuchos son o eran bastante económicos, al disparar casi no hacen ruido y no dan “patadas” así que son muy precisos, por eso eran muy usados para tiro deportivo, aunque en las manos correctas, más que suficiente para defenderse, solo necesita un poco de aceite y limpieza para funcionar perfectamente, pero si alguien me emboscara era seguro que no tendría tiempo ni espacio para usarlo, así que algo pequeño y confiable era lo que necesitaba para completar el equipo para esta excursión, tome mi viejo cuchillo y lo colgué al cinto, bien, estaba decidido, aunque en realidad me la pase caminando de un lado a otro lleno de ansiedad o más bien miedo, aunque tarde o temprano tendría que salir de mi encierro, y lo mejor es reconocer el terreno mientras aún tengo los medios para poder subsistir sin arriesgarme a largos recorridos.

 Un último vistazo al “perímetro” con él “periscopio” para confirmar que no hay nadie afuera, un largo suspiro y ni modo, la escalera al fondo del refugio que llevaba a una salida cubierta se me hizo kilométrica, quizás no debí ser tan dejado con el ejercicio, ¿o seria esa voz que gritaba en mi cabeza “no salgas”? en la cima de la escalera tome la tapa de la entrada con las dos manos y la hice girar, el peso encima de ella me pareció mucho, debí de haber hecho más ejercicio al estar encerrado, para mi fortuna la piedra que puse sobre la tapa se cayó y me alivio el trabajo que era tratar de abrirla así, una tremenda oleada de calor me hizo comenzar a sudar rápidamente, estaba haciendo mucho calor afuera, más que adentro de mi refugio, saque la cabeza con la tapa aun sobre ella para mirar alrededor en caso de que hubiera llamado la atención de alguien no grato, a veces agradezco tener buena suerte, y sí que tuve suerte, el pequeño bosque sobre la cueva era irreconocible, los árboles y las plantas tenían un feo color café, pero tenía que estar atento a otra cosa, busque por cada rincón que había para esconderse para asegurarme de que nadie estaba observándome, antes con el bosque verde podía ver apenas a unos 5 metros, ya lo tenía estudiado para saber desde que lugares podrían emboscarme, pero los 10 metros extra de campo visual por la hierba medio muerta no estaban dentro de mis planes, tarde casi 20 minutos observando a mi alrededor y a arriba esperando algún movimiento en falso de cualquier posible agresor, moviendo la mirada de izquierda a derecha y de arriba abajo cambiando la dirección del movimiento, esperando a que el más mínimo ruido delatara a cualquier intruso, finalmente salí y pude poner mis plantas sobre el suelo, las piernas me dolían por permanecer parado sobre la escalera tanto tiempo, frote mis piernas hasta que el dolor ceso y trate de caminar un poco mientras sentía de nuevo los pies, las hojas secas crujían bajo mi peso al caminar, de nuevo mi paranoia me hizo buscar cualquier cosa inusual, busque lugares desde donde un francotirador podría sorprenderme, y nada, después de 30 minutos me pude relajar un poco, lo primero que hice fue verificar la temperatura exterior, ¿29 grados? Para mí era en aquel entonces estar en el infierno ya que no estaba acostumbrado que la temperatura promedio fuera de más de 20, ahora podía entender el porqué de la desesperación de la gente por agua, si durante las últimas semanas el promedio diario había sido superior o igual a este, se habrían deshidratado muy rápidamente, me puse a ver los últimos vestigios de verde en una rama que colgaba a unos cinco metros sobre la vereda, con la mano trate de cubrir el sol para poder darme una idea de lo que ocurría, era extraño buscar aquel sol con su eterno brillo amarillo y encontrar a este desconocido en su lugar, su color rojizo crepúsculo me molestaba mucho, supuse se trataba de humo de algún incendio forestal o algo similar, no es el momento para distraerse, menos para deslumbrarse por el nuevo sol, cerré la tapa de mi refugio, la cubrí con maleza (más ligera y practica que una roca) y comencé a caminar, las plantas parecieron ser más afectadas, desde los arboles más grandes hasta las plantas más pequeñas, el nuevo “sol” no les agradaba, o quizás solo fue el brutal cambio al reloj circadiano, tener sol en el horario que se supone es de sueño trastorno a muchos, pero, era evidente que hasta la maleza se había comenzado a marchitar, esto será un problema si pretendo cultivar algo, pero primero lo primero, tenía que asegurarme de que no hubiera nadie alrededor, camine en círculos  cada vez más grandes a partir de la salida superior hasta llegar a la entrada principal, de allí al frente había una caída casi vertical, solo un gato podría subir y bajar por allí en paz, los arboles marchitos me dejaban dominar a la perfección el camino que llegaba a mi refugio, mi camioneta estaba a salvo detrás de la puerta de “piedra” pero no pensé en utilizarla en este momento, el ruido del motor me traería visitantes indeseados, me tire sobre el suelo al borde de la caída y con el telescopio comencé a recorrer el camino a la ciudad, autos volteados en la orilla de la carretera, negros fierros retorcidos, bien, nada que me sorprenda o que no esperara ver, me sentí algo decepcionado, ¿Qué pretendía al buscar algo allá abajo? No lo sé, ya había visto más que suficiente, es hora de regresar, me levante y di media vuelta, me quede congelado, la puerta que era una obra de arte en mis propias palabras, tenía una serie de profundos rasguños, creo que cualquier animal se habría dado cuenta que era una puerta falsa, pero no esperaba esto, puse mis manos sobre las marcas, y sentí escalofríos, las garras que los hicieron eran tan grandes como mi mano, saque el machete como un relámpago, me sentía como ratón acorralado, pero aún no podía ver al gato, revise el suelo, varios pares de huellas de esas enormes y deformes garras, parece que estuvieron aquí hace tiempo, y eran varios, según las huellas se trataba de cuadrúpedos, ¿un león o un tigre de algún zoológico que escapo? Definitivamente no, ningún felino o canino tiene solo tres garras, y menos en esa distribución, diría que puede trepar a los arboles con mucha facilidad, según mis cálculos, deben de ser al menos cuatro, luego de afilar sus garras en mi puerta, se dirigieron a la ciudad, si algo así de grande está rondando y no lo vi, definitivamente es el señor de las noches, las seis de la mañana en el viejo horario, abrí la puerta de piedra, y la cerré de inmediato, no quiero permanecer afuera mientras esas cosas estén rondando, sean lo que sean. 

 Cerré la entrada principal como pude, mis salidas al exterior se fueron haciendo más prolongadas, siempre procurando tener luz de día para regresar y cuidándome de cualquier pequeño ruido que escuchara, mis reservas se comenzaron a agotar, y tuve que tomar la decisión que prolongue durante una semana, ir a la ciudad para ver qué cosa podría encontrar, pero eso significaba tener que pasar una noche afuera de mi refugio, bien, esta vez no podría postergarlo más, tome mi mochila de 72 horas bien surtida con la que si me lo proponía podría sobrevivir tres días fuera de mi refugio, puse la caja de supervivencia en el fondo, el rifle en las correas de la mochila para poder alcanzarlo en un movimiento, el cuchillo en el cinturón, las municiones en una cangurera y salí poco después del amanecer, cerré mi refugio y comencé a caminar por la ruta más corta, la pendiente frente al refugio, un resbalón casi al final de la pendiente me hizo bajar mucho más rápido, cuando mi cuerpo golpeo el fondo levante la cabeza he hice mi recuento.

-“Brazos, bien, Piernas, Bien, ¿cabeza? En su lugar”- parecía que no me había lastimado, eran casi las once cuando llegue a las afueras de la ciudad, las casas estaban saqueadas, las puertas y las ventanas rotas, algunas se habían incendiado, todo se veía abandonado, mis ojos brillaron cuando pude ver una motocicleta custom tirada en un jardín, comencé a revisarla, la falla que tenía no era tan complicada de arreglar, solo necesitaría algunas refacciones, tome nota de ello y seguí caminando, debo de admitir que no era tanto un sentido práctico lo que me motivo, siempre me han gustado ese tipo de motos, solo que nunca había tenido para poder hacerme con una, y prefería no mojarme en días de lluvia, entre en algunas casas solo para confirmar, vacías, ni en las cajas de los retretes quedaba agua, a alguien se le había prendido el foco de que eran las reservas ideales de agua, o quizás la gente la desperdicio en una descarga, llegar al centro ya había agotado las mias, si tenía suerte, esta tarde llovería lo suficiente para captar agua, ya me dolían los pies de tanto caminar, tenía el deseo de quitarme las botas y descansar un poco, aunque el recuerdo de aquellas extrañas huellas me hacían levantarme y seguir caminando, siempre alerta de cualquier sonido que rompiera el monótono silencio de la ciudad abandonada, no puedo decir que estaba decepcionado por no encontrar nada de utilidad, sería sorprendente haber encontrado alguna cosa, pero bueno, decidí ir a buscar pistas o recursos en los campamentos de los rezagados, cuando llegue al primero el nauseabundo olor me hizo vomitar violentamente, el estómago me dolió un buen rato y la garganta me ardía por sacar todo lo que tenía dentro de forma tan violenta, pilas de huesos aquí y allá con huellas de dientes humanos dejaban muy en claro lo que había pasado con los últimos supervivientes, sin recursos ni alimentos, el hambre hizo añicos su salud mental, otros cuerpos plagados de moscas y el nauseabundo aroma de las diarreas hemorrágicas en medio de las cuales murieron, dibujo muy claramente como fueron los últimos días de aquellos desdichados, sin medicamentos ni alimentos preparados higiénicamente las enfermedades y la desesperación de hambre los mermaron rápidamente, aunque algo no cuadraba, a pesar de eso, debía de haber un buen número de personas que aún sobreviven, había contado una veintena de campamentos, al final solo quedaban cinco, y en esos cinco en el primero no encontré rastros de nadie, ¿les había entrado la razón y decidieron irse tras de los otros? Eso esperaba, decidí ir a buscar al que según mis cálculos era el más grande hasta el final, así tendría la oportunidad de evadirlos y pasar sin que me vieran, pero no hizo falta, en todo idéntico a los demás, solo que las pilas de huesos eran más grandes, sigo sin entender porque es que llegaron a esto tan rápido, las personas debían de haber logrado sobrevivir más de seis meses en una ciudad sin recursos, aunque me sentía feliz de no estar entre ellos, seguía intrigado de que es lo que les había pasado.

Prepper cap 2
saludos amigos, espero les guste esta segunda entrega, y le hechare mas ganas para comenzar a publicar mas regularmente.

Como siempre agradecere todas las observaciones que tengan sobre este trabajo (o escrito)
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¿Cómo empezar a escribir? Todos los escritores del pasado debieron experimentar esto al tener la hoja en blanco frente a ellos, puedo imaginarlos ahora, un escape más de mi mente a esta realidad, allí sentados en su estudio frente a sus infernales computadoras, con un montón de papeles de los meses o hasta años que estuvieron investigando para darle realismo a sus creaciones de fantasía y ensoñación amenazándolos con aplastarlos en cualquier momento, recordando tragedias que alimentaron sus títulos, averiguando sobre las cientos de enfermedades que aquejaban a la humanidad en aquel entonces, cáncer, SIDA, virus mortales transportados por esos pequeños agentes transmisores que eran los mosquitos, otros teniendo pesadillas sobre enfermedades nuevas que pasaban de persona a persona con el mero acto de tomar sus manos, besarse, hacer el amor, incluso al toparse con accidente con alguien infectado, o también pensando con desastres que acabarían en segundos con ciudades enteras, los más osados imaginaron eventos o fenómenos que destrozaran y rasgaran la tierra cambiándola para siempre.

Me resulta imposible imaginar que dirían ellos de esto, de esta realidad que supero sus más febriles creaciones, ¿de qué hablo? Es estúpido solo pensarlo, ¿Quién que pueda encontrarme no sabe de eso? ¿Algún ser humano no se dio cuenta de aquello? Bueno, paso y muy pocos se dieron cuenta, incluso yo mismo no me di cuenta de cómo ocurrió, solo espero que quien pueda encontrar esto sabrá más que yo de aquella cosa que nos dejó dónde estamos, ¿Encontrarlo? si, no tengo la seguridad de legarle a alguien lo que este viejo lapicero y este puño de papel tendrán escrito, al menos estoy seguro que  la única esperanza es que alguien en algún momento logre encontrar estas páginas que me encargare de ir guardando conforme las termine de escribir en mi caja de supervivencia al fondo de mi mochila, hoy está vacía y comenzaba a considerar el abandonarla por allí, después de todo, una caja capaz de soportar golpes, caídas, el sol y la lluvia no es para nada útil si no tienes que ponerle adentro, ahora solo guardo un estetoscopio y un baumanometro, tienen tanto espacio libre que no les vendría mal algo de compañía.

Recuerdo que antes, cuando el mundo era aquel lugar donde cada cinco segundos te topabas con alguien, había comida en cada esquina, las ciudades eran tan grandes que abarcaban varios de kilómetros que podíamos subir a un vehículo para ir de un lado al otro, el agua potable era una realidad cotidiana para la mayoría de las personas no había lugar en ella para nada, cerillos, vendas, mantas térmicas, luces de emergencia, férulas de todo tipo, pedernal, medicamentos, un equipo modesto de cirugía junto a un manual de emergencias médicas que hacia poner verde de envidia a las guías telefónicas, pastillas potabilizadoras, hasta pastillas anti radiación guardaba en ella, la envidia de cualquier rescatista de alta montaña o de zonas especiales, siempre lista en el bolsillo del fondo de mi mochila por si algún desastre natural me atrapaba, si algo ocurría que me hiciera quedarme a la suerte del cielo, tendría las herramientas necesarias para esperar a que me ayudaran, me convertí en la burla del barrio cuando un niño, extrañas creaturas capaces de despertar tanto encono como ternura en los más rudos de los rudos, en uno de sus juegos la encontró y la comenzó a pasear sintiéndose un soldado de las fuerzas especiales gritando que los mataría a todos zangoloteando un embace de gel con alcohol como si fuera una granada, usando el bastón de montañismo como si fuera un rifle de asalto, aunque un simple bastón de montaña es más que dañino en las manos de quien cree que es un juguete, aún recuerdo la risa de la mayoría de ellos, de aquellas señoras que se reunían todas las mañanas a soltar veneno de quienes no estaban presentes, de aquellos vecinos que me repetían hasta cansarse “tienes que ubicarte en la realidad” era hasta cierto punto ridículo, la realidad que señoreaban y me restregaban en la cara no era más familiar para mí que los valles de marte para ellos, y a pesar de eso la entendía a la perfección, solo una ilusión colgada de un delgado hilo que todos pensaban era de acero, licores traídos desde el otro lado del mundo los emborrachaban cada fin de semana, todos alardeaban de sus “viernes sociales” que comenzaban a ensayar desde el Jueves, “viernes chico, vaso chico, ensayo general” decían burlonamente para los que no podíamos permitirnos gastar nuestro dinero en licores exóticos, aunque no era ajeno a ellos y los disfrutaba, quizás más, en especial los orientales, curiosamente nunca pude imitar de nuevo el sabor del Sake, una bebida alcohólica de un lejano país llamado Japón, dentro de mí, espero que aun exista por allá algún sabio artesano que nos regrese el secreto de su preparación, la nostalgia me está arrastrando, recordar cómo era todo es un hermoso sueño del que es difícil salir cuando te atrapa, ¿Qué no daría yo por volver a ver a ese vecino gordo, pálido y mal encarado que se sentía el rey de la colina solo por tener unas cuantas monedas más que los demás, lo que le ocurrió no fue un misterio, lo encontré, o más bien lo que quedaba de él en los restos de su casa, una pila de huesos aun abrazada a una bolsa de dinero en efectivo, con un rifle al que termine dándole buen uso aun colgando de su hombro, aun puedo recordar el chasquido que hizo su hombro cuando arranque el rifle, su familia, eso sí fue un misterio, no encontré nada de ellos, los closets de la esposa y las hijas estaban llenos de sus cosas, nada útil en realidad, ropa y zapatos caros que no serían cómodos para las largas caminatas que les esperaban, quizás fueron más listas que la cabeza de su familia y escaparon cuando la demencia de aquel hombre fue evidente, esperanza, si, es una bonita palabra, pero es un más bello sentimiento, eso fue lo que me permitió ignorar el cuerpo medio comido por las ratas, hacía mucho que hasta los roedores se habían batido en retirada, después de todo, siempre serán las primeras en abandonar el barco condenado, para mi desgracia la bolsa apestaba a carne putrefacta, y lo que tenía adentro, no existe nadie que le dé un valor a las aleaciones de las monedas, y el material de los billetes, en realidad es muy útil para iniciar un fuego, pero ese olor, nadie querría caminar a campo abierto oliendo a carroña, siempre atrae a esas cosas que parecen gritar a los cuatro vientos “aquí hay algo que comer” antes, tomar un baño era considerado un mero acto de higiene, ahora, si tienes un olor muy penetrante estarás jugando una apuesta muy arriesgada entre ser cazado o cazar.

Que locura, en aquel entonces yo solo pensaba en algún sismo, un huracán, o una inundación, quizás una caída de la economía que nos dejara sin poder comprar alimentos durante una temporada aceptable, mi casa, la que era mi casa, tenía un huerto donde tenía árboles frutales y un pequeño invernadero donde todo el año tenia tomates, lechugas, zanahorias y otras legumbres, si eso pasaba, yo solo tendría que preocuparme por mantenerme oculto y solo salir a re abastecerme, y “hacerme cargo de quien me quisiera robar” para mi fortuna tenia conservas escondidas y suficientes semillas para unos años, o eso pensaba, cuando la gente se dio cuenta de que era lo que pasaba, ni siquiera las raíces de los arboles dejaron, en menos de tres meses acabaron con todo lo que podían, y entre ellos, de nada sirvió que estuviera bien escondido mi invernadero en un pequeño bosque a las afueras de la ciudad, el pánico se apodero de todos, no dejaron piedra sin voltear, tanto que hasta temí descubrieran mi refugio, aunque fue un acierto de mi parte esconder la puerta usando concreto y piedras, aun me siento orgulloso de que quien pasara junto a ella pensaría que no era más que una pared rocosa, use una cueva natural para construir mi refugio, “mi casa del árbol con asteroides” como lo llamo despectivamente la que era mi novia y prometida, claro que después de descubrir mi “pasatiempo” se alejó de mi como si tuviera la peste bubónica, bueno, con eso logre que mis suministros duraran el doble de lo que habrían durado, aunque la soledad no deja de pesarme, quizás sea que por eso aún me siento humano, por ese deseo de sentirme acompañado, aunque, quizás sea más el deseo genético de “perpetuar la especie” el que me quiere controlar, el que me hace añorar cada noche el suave cuerpo y calor de una compañera, aunque en realidad sería bueno un perico con quien poder hablar, si es que aún recuerdo cómo hacerlo bien, aun es confuso y se siente que han pasado muchos años aunque en realidad solo es mi fatiga la que habla por mi, ¿Cómo inicio todo? Si después de mi hay más personas, será su misión averiguarlo.

Aunque siempre alardee de una gran mente científica, me es insuficiente para explicarme lo que paso, solo puedo hacer conjeturas, y nada más, recuerdo que el primer día salí corriendo como era mi costumbre para ir a trabajar, un mal habito que se me arraigo desde que había logrado comprar un auto, las luces de la calle seguían encendidas, el tráfico de los demás que también se dirigían a trabajar era el normal, las mujeres llevaban a los niños a clases como cada mañana, nada parecía estar fuera de lugar, o más bien casi nada, me detuve en un paso de la vía al escuchar un tren que se aproximaba, me tranquilice, por lo obscuro que estaba, no me había quedado dormido de nuevo, puse la palanca de cambios en neutral y jale el freno de mano, oprimí el encendedor y saque un cigarro, abrí mi ventanilla mientras el tren comenzaba a pasar frente a mi con el acostumbrado ruido del metal de los vagones al rozar los rieles, aún recuerdo ese habito, todo el mundo me decía que me estaba matando, que era tantas cosas que me aburre solo tratar de recordarlas, saque el humo y recargue mi cabeza sobre el asiento.

–Que hermosas estrellas- dije al ver el hermoso cielo lleno de estrellas, claro y despejado, sin una sola nube. 

–Madrugaste, empiezas a trabajar a las ocho- dije al ver esas hermosas estrellas, tan claras que parecían ser irreales, un hermoso camino de luz recorría el cielo de norte a sur, y esa enorme y hermosa nebulosa casi sobre mi cabeza tan grande y brillante como la luna llena, el cigarro debió caer de mi boca en quien sabe qué lugar, mire mi reloj 8:30 AM.

-¿Dónde está el sol?- me repetía sin parar en la cabeza, baje de mi auto y comencé a ver como loco a todas partes, buscando entre las estrellas alguna que me fuera remotamente familiar, nada.

-¿Qué demonios está pasando?- buscaba y buscaba alguna señal de que solo me había despertado muy temprano y que mi reloj no tenía ya batería, ¿sería mala o buena suerte que fuera un reloj mecánico? las constelaciones, tan familiares para los que acostumbramos ver el cielo con un telescopio habían desaparecido, no se trataba de un eclipse, simplemente el sol no estaba en su lugar, ni las estrellas, ni yo, “¡muévete inútil!” me gritaban los que estaban atrás de mí, los mire y quizás el pánico en mi rostro los hizo pensar que estaba desquiciado, subí rápidamente a mi auto, di la vuelta en U y corrí al primer centro comercial que encontré, vacié mi cartera y el dinero que tenía escondido debajo del asiento comprando más agua y comida enlatada de la que podría cargar en mi carcacha, cuando intente hacer un cargo a mi tarjeta de crédito, fue cuando mi paranoia se disparó.

–No pasa, creo que no tiene señal el aparato- me dijo la cajera sin mucho encanto, le sonreí y pague lo que pude, al final solo le di prioridad a la comida enlatada, “municiones” brinco en mi cabeza esa palabra, nunca me gustaron ni me gustaran las armas de fuego, pero en ese momento mi instinto me dijo “carga con todo” por fin llegue, no a mi casa, a mi refugio, vacié mis compras de pánico y regrese a casa, solo por costumbre encendí la televisión, mientras metía todo lo que encontraba en un costal comencé a escuchar como la reportera señalaba la extrañeza de que “aún no hubiera amanecido” me maldije.

-Si no consigo cosas ahora, ya no encontrare nada- rodé con los últimos de mis ahorros de tienda en tienda buscando cualquier cosa que me pudiera ser útil, deje para el final la tienda donde siempre compraba mis “juguetes” al entrar, los dependientes Don Goyo y Nicolás se me quedaron viendo, ya me conocían y eran un poco más abiertos de mente, no hizo falta mucho, bajaron las cortinas y mientras Nico cargaba la 4X4 de Don Goyo con todo el stock de la tienda, yo tomaba un arco y varias cajas de flechas, ellos tenían un refugio donde acostumbraban llevar de vez en cuando a algunos amigos a pescar, las truchas de ese lago eran deliciosas, Don Goyo me ofreció un rifle y varias cajas de munición, le señale que no tenía suficiente para pagarlas, apretó el rifle contra mi pecho y señalo un montón de cajas de munición en un rincón.

–Sabes que eso ya no será útil- nos despedimos con un saludo militar que cualquier comandante nos reprocharía por usar, y tomamos caminos separados, no sé qué fue de ellos, quizás estén como yo, viajando al norte, buscando algún lugar que esté libre de “langostas” como llame a los grupos que se organizaron en las primeras semanas de la crisis, grandes nubes de gente que avanzan arrasando con todo a su paso, si, la masa da seguridad, pero quita los rastros de civilización muy rápidamente, se comportan como si estuvieran infectados de la plaga esa enfermedad que, no, las cosas tendré que contarlas como fueron ocurriendo, el mundo se convirtió en un caos que muy pocos podrán entender, aunque, esos pocos que logren sobrevivir habrán visto quizás mas que yo.

durante las primeras horas la gente ni siquiera noto que algo había pasado, solo unos cuantos fueron notándolo conforme avanzaron las horas, para el “medio día” ya todos habían entrado en pánico, los accidentes eran en cada esquina, padres o madres de familia desesperados por ir a rescatar a sus hijos de las escuelas provocaban gritos de terror a su paso mientras arroyaban a los que no tenían un vehículo pesado, yo estaba parado en mi refugio mirando hacia abajo como comenzaban a elevarse las llamas de muchos incendios en la ciudad, una gran explosión ilumino la noche por poco tiempo, y finalmente, el sol comenzó a subir, a las siete de la noche, no tardarían en comenzar a buscar la seguridad fuera de las ciudades, regrese a mi refugio, y cerré la puerta poniendo una gruesa tranca para cerrarla por dentro, si alguien se le ocurría golpearla, sería solo un muro de roca, al principio me senté en la obscuridad, no quería que el ruido de mi generador fuera a ser escuchado, así que revise si aún había suministro eléctrico, prender el televisor fue casi terapéutico, las noticias eran confusas, aunque hacían su mejor esfuerzo por evitar que la gente entrara en pánico, no sirvió de mucho, en las calles nadie tenía nada inteligente siguiera que decir, muchos gritaban sobre biblias y libros sagrados, otros perdían el control por la “psicosis del cambio de horario” pero como siempre no faltaron los que aprovecharon el caos para extraer todo lo que podían, televisiones, DVDs, refrigeradores, autos deportivos, llantas, rines, etc, tirando al suelo y pisoteando los alimentos en su loca carrera por la ultima pantalla de Tv o articulo de “moda” al verlos comencé a reír de manera extraña, como aquel villano de las historias cuando ve su plan salir perfecto y los héroes no tienen la más mínima oportunidad de ganar, sentí miedo de mí mismo, estaba sintiendo todas las emociones juntas, miedo, incertidumbre, lagrimas, risa, y una condenada autosatisfacción que no sentí fuera buena ante los acontecimientos, sentía culpa de estar allí encerrado en mi cuarto de pánico personal, pero no salí de allí.
Prepper
Saludos amigos!

como siempre a destiempo, pero este es un proyecto que decidi empezar este año nuevo, espero les guste y pueda seguirlo hasta el final
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los siguientes días fueron hasta cierto punto algo aburridos, para quien no tenga un corazón científico, medir las concentraciones salinas de las diferentes capas del mar estaba matando la paciencia de Ferb Land, mientras que Flynn lograba calmar su corazón, increíble para él, pero tenía algo más que lo hacía suspirar y sentir sobresaltos en el pecho que no era por esta misma aventura en las entrañas del mar, aunque sentía que es en vano tratar de alejarse de sí mismo encerrado en las entrañas del Nautilus haciendo que su mente divagara entre las maravillas del mar y la tempestad que crecía dentro de él, quince días después algo extraño paso, el Nautilus se detuvo de improvisto, no solo paro sus hélices, toda actividad abordo se detuvo, todo, las luces se apagaron, el zumbido eléctrico natural de la nave desapareció, permanecía sumergido entre dos aguas siendo arrastrado por la corriente ante el asombro de sus pasajeros que en ese momento se encontraban en la biblioteca.

 

-¿Qué ocurre Phineas?- pregunto Isabella confundida por el apagón del submarino.

 

-Posiblemente estén haciendo mantenimiento al núcleo del Nautilus- dijo Phineas mientras comenzaba a caminar en las penumbras de la biblioteca, él mismo se maravilló de conocer tan bien el lugar como para poder moverse en la obscuridad total, curiosamente los diafragmas estaban corridos, era curioso por poder ver el mar de ese modo, justo como lo debían de ver sus habitantes, sin la ayuda de luces artificiales en la obscuridad de la noche sin luna, poco a poco comenzaron a acostumbrarse sus ojos a la negrura, las siluetas de los peces moviéndose con suavidad comenzaron a hacerse más nítidas, y en un segundo todo se ilumino de nuevo.

 

-Phineas, eso, no es el faro, ¿verdad?- Isabella estaba en lo correcto, esa luz tan intensa no era causada por los faros del Nautilus, era como si el agua de mar se hubiera transmutado, si se hubiera convertido en leche brillante, no hizo falta pensarlo mucho.

 

-¡Hermoso! ¿no es así mis amigos?- la voz de Nemo trono en la obscuridad -se trata de un hermoso fenómeno causado por millones de microscópicos seres bioluminicentes- dijo parándose atrás de ellos mirando al exterior cruzado de brazos, Flynn se quedó fascinado, ya conocía este fenómeno, lo había logrado ver antes, pero, estar literalmente entre ellos era fantástico, la luminiscencia se intensificaba cuando los minúsculos seres chocaban contra el cristal y el metal del casco, era sorprendente ver como habían relámpagos entre las capas del mismo, aunque estos eran en una hipnótica cámara lenta, parecía como si fuera una colada de plomo fundido, increíble que a pesar de tanta luz, pudieran reconocer sombras y tonos de gris en medio de aquel brillante manchón, como si vieran un cuadro viviente mientras se mantenían a la deriva en ese elemento lechoso y palpitante, así son los días a bordo del Nautilus, cuando crees que lo has visto todo, tienes que pellizcarte para saber que no estas durmiendo, que no vives sumergido en un sueño, que solo estas sumergido en el mar, los motores eléctricos del Nautilus comenzaron a trabajar y las hélices perezosamente comenzaron a batir las aguas, durante más de una hora navegaron aquel mar de leche antes de dejarlo atrás, subieron a la superficie, y los tres se apresuraron a buscar aquel manchón blanquecino en el horizonte, admirados vieron el cielo como pintado por la luz de una blanca aurora boreal.

 

Phineas e Isabella trabajaban fascinados en sus estudios, no había momento para detenerse a aburrirse, Ferb Land siempre buscaba como variar la comida de abordo, los días pasaban rápidos y ya no se molestaban en contarlos, como verdaderos caracoles se habían acostumbrado a vivir en una concha, y el propio Phineas admitía que resultaba muy fácil acostumbrarse a ser un perfecto caracol en esa cómoda concha llamada Nautilus, de esta manera pasaban los días y ya se habían hecho a la idea de esta forma de vida, cómoda, fascinante, llena de espectáculos naturales y misterios desvelados para cada atardecer, y todo ello a pesar de las quejas de Ferb Land, quien no lo admitiría, pero también comenzaba a dejarse llevar por la fascinación de la exploración, y a eso le sumaba que ya contaba con una mesa llena de suculentos y delicados manjares por los que se odiaba así mismo por no haber querido darles una oportunidad antes, comenzaban a sentir que no pudiera haber una vida distinta en la superficie de las aguas, mucho menos, mejor, o al menos eso habían comenzado a creer, hasta que cierto incidente les recordó lo peculiar de su situación.

 

Una noche Flynn fue despertado por las fuertes sacudidas que mecían al Nautilus con violencia inusual, logrando tirarlo de su cama, el pánico inicial era comprensible, ¿qué cosa era capaz de sacudir de esta manera a la nave que ni los cañones ni las tempestades podrían perturbar? Flynn corrió o trato de correr a la biblioteca, evitando azotarse contra los muros que parecían cerrarle el paso, sujetándose del marco de la puerta finalmente llego a la biblioteca, Ferb Land e Isabella no habían salido de sus camarotes, estaba solo, los diafragmas estaban abiertos y lo que vio por ellos lo sorprendió, ¡las olas azotando contra el cristal! ¿¡Cómo era posible eso!? Reviso la profundidad, estaban en la superficie, pero eso no era suficiente para que las olas azotaran contra el cristal, el mar debía estar salvaje, levanto la mirada, todos los instrumentos marcaban irremediablemente la misma respuesta, y las centellas que iluminaban en intervalos irregulares no dejaban duda alguna, había una tormenta, y una muy grande.

 

-¡CAPITAN!- Grito Flynn mientras se dirigía al camarote de Nemo.

 

-¿Que ocurre Phineas?- pregunto Isabella sujetándose como podía desde su puerta.

 

-No lo sé, pero voy a averiguarlo, ¡espérame allí!- quizás aún no la conoce bien, ella no se quedaría esperando, comenzó a seguirlo, los dos llegaron al mismo tiempo al camarote de Nemo y sin preguntar abrieron la puerta luchando para mantenerla abierta, estaba vacío.

 

-¿Qué hacemos?- pregunto Iza.

 

-¡Iremos al puente!- dijo el pelirrojo con voz firmé, aunque sus pasos no lo fueran, desde hacía mucho sabían cómo llegar al puente de mando, pero no habían entrado en él por las interminables recomendaciones de Ferb Land, siguiéndose subieron por la escalinata que daba al puente, estaba en total penumbra, vagas formas difíciles de definir, aparatos extraños, pero apagados, parecía que nada funcionaba, las centellas los deslumbraban y no podían acostumbrarse a la obscuridad -¡toma mi mano!- grito el pelirrojo mientras se sujetaba de lo que sintió era una tubería firmemente atornillada, Isabella lo obedeció, ambos se ayudaron a mantenerse en pie frente a las violentas sacudidas causadas por la tormenta, no había nadie, el puente estaba abandonado, ¿acaso algo había causado esto? ¿El Nautilus corría peligro? ¿Dónde estaban todos? ¿La tripulación sabiendo la nave condenada los había abandonado a su suerte? Tantas preguntas corrían por la mente de Flynn tratando de encontrar el modo de echar a andar el motor y regresar a las profundidades en las cuales se sentía irónicamente a salvo.

 

-¡Phineas! ¡Mira!- la morena había llegado al domo donde el timonel debía estar, Phineas se paró a su lado, ambos quedaron algo apretados por las constantes sacudidas, pero al ver al exterior olvidaron lo apretado de su situación, si sus ojos no los engañaban, había alguien allá afuera.

 

-¡Nemo!- dijo Flynn perdiendo el aliento, allá afuera estaba la negra figura de Nemo parado sobre el casco del Nautilus.

 

-¿¡Acaso está loco!?- grito Isabella tratando que su voz sobresaliera de la furia del mar, ¿quién en su sano juicio se pararía en la plataforma en medio de una tormenta? Y en una en la que no hay ningún lugar de donde sujetarse, los dos lo veían sin saber si asustarse o admirarse, las olas lo golpeaban sin moverlo, el viento y la lluvia azotaba sobre su cuerpo como si se tratara de una estatua de hierro atornillada al casco, ambos lo veían esperando, temiendo por la ola que arrancara a Nemo del Nautilus y el mar lo tragara, los relámpagos iluminaron una gigantesca ola que se aproximaba desde atrás, Isabella y Phineas se abrazaron al darse cuenta de la muralla de agua que los golpearía, el Nautilus fue tragado en un instante regresando a las profundidades dando tumbos y vuelcos, ambos soportaron las sacudidas abrazados muy fuertemente sujetándose de unos pasamanos y del Timón, regresar a la superficie paso sin que se dieran cuenta, solo las centellas los hicieron darse cuenta de que la tormenta estaba pasando, ambos comenzaron a buscar a Nemo, más preocupados de como avisar a los Nemonautas de la pérdida de su comandante, que en la infructuosa labor de una misión de rescate, cuando el mar desea algo, nada ni nadie puede negárselo, aun el hombre más fuerte seria devorado sin misericordia, aunque estuviera atado a los mástiles más gruesos, el aliento escapo de sus bocas, un relámpago ilumino la negra silueta de Nemo agachado con una rodilla clavada al suelo y los brazos cruzados sobre el pecho, como si hubiera estado listo para ser reclamado por el mar, se levantó lentamente como un espectro que sale de su tumba al sonar las campanas de la media noche, miro al cielo con furia como si este le hubiera fallado en llevárselo con la tormenta al más allá, un grito expulsado de su cuerpo con violencia y salvajismo desfiguro su rostro mientras su cuerpo se arqueaba hacia atrás como si su columna vertebral fuera de goma, para finalmente dejarse caer sobre sus rodillas con los brazos sueltos carentes de la fuerza que lo caracterizaba, los ojos los engañaban, sí, eso debía de ser, la lluvia debía escurrirle por el rostro a Nemo haciendo parecer que lloraba amargamente, con la desesperación y soledad que solo el mar abierto puede comprender o compararse en tamaño, que se inclinaba a golpear con sus puños cerrados el casco del Nautilus, los obligaba a pensar en aquel dolor que taladraba su alma, pero no querían pensar en qué pena sería tan grande que solo el mar enfurecido podía enmudecer, pero no borrarla, ni menguarla.

 

Al día siguiente ver a Nemo fue una extraña mezcla de sensaciones, aunque parecía haber vuelto a la "normalidad"

 

-Buenos días mis amigos- saludo como cualquier día, Flynn e Isabella lo miraron algo confundidos, con una pregunta que sabían aunque hicieran no tendrían respuesta, así era aquel personaje, cada vez que estaban seguros que lo comprendían o creían hacerlo, los sorprendía con alguna faceta de su personalidad que lo hacía diferente a cualquier persona que hubieran conocido, pero todo se resumía en una sola frase, el pasado el pasado de aquel sujeto era lo que más los intrigaba, las maravillas submarinas que los rodeaban los hacían olvidar por temporadas el enigma detrás de Nemo, ¿Qué cosa podía hacer que su curiosidad por aquel enigmático ser desapareciera? Ustedes dirán cual les parece más adecuada, el túnel arábigo, una caverna submarina que une al mediterráneo con el mar negro descubierto por Nemo con un metodo bastante simple, arillos marcados en la cola de unos pequeños peces capturados en el mar negro por el, tan grande que el Nautilus pudo atravesarlo sin muchos problemas, claro está, ayudado por el sonar diseñado por Nemo para poder atravesar las zonas más obscuras y estrechas del mar sin correr peligro alguno, un maravilloso invento que le permitía ver a través de las aguas más turbias sin temer a una colision, las caminatas nocturnas sobre los ríos de lava derretida que aun circulan por los antiguamente bellos valles de la Atlántida, si, la verdadera Atlántida de la que hablo Platón, Phineas puso sus plantas sobre las empedradas calles de la capital atlante, sus manos se apoyaron sobre los muros ciclópeos del templo de Poseidón, el más grande que Flynn ha visto en sus viajes alrededor del mundo, perdió el aliento al contemplar en monte Atlante que aun derramaba lava fundida por el borde de su cráter, los muelles que en alguna época debieron estar atiborrados de barcos aun mostraban restos de los antiguos almacenes, los saltos sobre los desfiladeros que dejaron el continente partido en pedazos de algún gigantesco rompecabezas, los tenebrosos bosques petrificados bajo las aguas desaparecieron antes que aquel fulgor rojizo de la lava volcánica bajo el agua, aquel brillo que quedo como una llama eterna en memoria de todos aquellos que perdieron la vida en aquel mítico desastre, los secretos de las bóvedas de Nemo que cada vez que lo deseaba podía hacer retiros de cientos de kilos en monedas de oro y plata, que luego fueron testigos del uso que le daba a esas monedas, todo gracias a un griego buceador que parecía pasar tanto tiempo como Nemo en el mar, solo que a fuerza de sus piernas y brazos, sin la ayuda de ningún barco cruzaba de una isla a otra entre tantas que hay en Grecia, quien al parecer se hacía cargo de llevar los correos de Nemo a sus destinatarios, misteriosos destinos que sospecharon se trataba de grupos revolucionarios que buscaban la independencia del yugo de las naciones explotadoras de Europa, dos de ellas son las que más frescas están en la memoria de quien esto escribe, aquella en el banco de perlas donde Phineas y compañía fueron testigos de cómo Nemo se puso a combatir con cuchillo en mano a un fiero tiburón solo para salvar a un pobre pescador de perlas que se había adelantado a la época de la pesquería para lograr sacar unas cuantas monedas más para alimentar a su familia, aquel día conocieron el lado humanitario de Nemo, y aquellas palabras que pronuncio cuando se le cuestionó por qué salvar a un habitante de los continentes que el tanto detesta, aquel infeliz es un ciudadano del país de los desposeídos, aquella nación a la que aun pertenezco, y como tal no podía dejarlo a su suerte aunque quizás la que los llevo a todos mas cerca de la muerte sea la que mas merece ser contada.

 

 

En búsqueda del mar Antartico.

 

El Nautilus luego de abandonar el atlántico con rumbo al sur nos había internado en el océano de hielo, aunque nadie padecia del frio que suelen sufrir los que se aventuran a esas latitudes, se comenzaba a extrañar el delicioso sabor de un chocolate caliente, ya Nemo les había expuesto su certeza de la existencia de tierra firme del otro lado de las barreras de hielo, después de todo, los Iceberg no se forman si no es sobre tierra firme, aunque al lograr observarlos desde abajo Flynn tenia fuertes dudas sobre ello, es verdad que los cálculos de Nemo decían que la barrera de hielo no podía estar mas debajo de unos 300 metros de profundidad, las inquietantes marcas como heridas causadas por el rose de gigantescos tempanos de hielo sobre el fondo marino parecían sugerir que estos eran mas grandes de lo que los optimistas cálculos de Nemo marcaban, no le importo que lo tranquilizaran diciendo que esas marcas son demasiado antiguas, de cuando los mares eran pequeños, pero para dejar marcas en el fondo mas grandes que el propio gran cañon donde Ferb Land había tenido la oportunidad de explorar, ponían a cualquiera a cuestionarse la valides de esa teoría.

 

-Hemos llegado- les anuncio Nemo.

 

-¿finalmente topamos con la gran barrera de hielo?- pregunto Flynn.

 

-Asi es, podrán verla dentro de poco cuando comencemos a descender, pero primero, podrán verlas justo como las han visto todos los exploradores antes de nosotros, reabasteceremos el aire antes de sumergirnos- vestidos con ropa polar los tres subieron a la plataforma, desde allí la vista era expectacular, aunque el frio no les molestaba tanto por las ropas, aun tenían la inquietud de si lograrían llegar al mar polar un teorico mar que debía abrirse detrás de los muros de hielo que hasta la fecha nadie había logrado siquiera observar.

 

-¿crees que lograremos hacerlo Phineas?- pregunto Isabella mientras frotaba sus manos.

 

-bueno, si existe algún modo de lograr pasar la barrera de hielo, es por abajo-  dijo Phineas repitiendo las palabras de Nemo, solo que sin lograr el mismo efecto tranquilizador que había logrado en él despues de todo, si algo sale mal, podremos dar la vuelta, y contamos con suficientes reservas de aire dentro de los depósitos para tres días- aunque el rostro de sorpresa de Ferb Land señalando a sus espaldas un viejo barco dentro de un gigantesco Iceberg fue de menos ayuda, el sonido de las bombas llegando al tope de los depósitos los hizo regresar al interior del submarino, cada uno en sus acostumbrados puestos en la biblioteca comenzaron a tomar notas de esta nueva aventura, al llegar a la profundidad indicada por Nemo, la barrera de hielo no desaparecio, continuaron el descenso hasta llegar a los 400 metros de profundidad, y alli encontraron el final de los hielos, la tranquilidad los inundo al ver el paso tan amplio que existía bajo los hielos, e Isabella se dedico a bosquejar el paisaje, tan extraño y ajeno a todo lo que conocían, parecía desierto, pero no lo estaba, grupos de ballenas los pasaban a intervalos regulares, quizás Nemo los estaba siguiendo en su búsqueda del mar artico pero entre mas se adentraban bajo el grueso hielo, el fondo marino comenzaba a verse mas cerca, las ballenas seguidas por Nemo habían entrado en una serie de cuevas de hielo que les permitían subir a la superficie a tomar aire, tuneles que el Nautilus por su tamaño no lograría seguir, quizás el mar antartico solo sean lagunas de agua salada, aunque eso no parecio desanimar al comandante que continuo su marcha, al comenzar a tener el fondo marino mas cerca, pudieron observarlo con mas detalle, estrellas marinas blancas como la nieve, pequeños peces, hasta lo que jurarían era una nueva especie de tiburon artico, una nueva rama de la biología se estaba abriendo ante sus ojos, ¡animales que logran sobrevivir a temperaturas bajo cero en el mar! Los Icebergs poco a poco se fueron convirtiendo en estalagmitas gigantes que incluso llegaban a tocar el suelo haciéndolos pensar que no se encontraban ya en mar abierto, sino que se encontraban dentro de una gigantesca caverna de hielo, la marcha del Nautilus se comenzó a hacer mas lenta, quizás habían llegado al ansiado final del viaje, la pausa les hizo mirar con mas detalle a su alrededor, los animales parecían vivir muy pegados al fondo del mar

 

-¿¡Phineas!? ¡Mira eso!- grito Isabella mientras con su dedo señalaba lo que parecía ser un tornado bajo el agua, un tornado de hielo estaba descendiendo desde la superficie hasta tocar el fondo congelando a todo a su paso, estrellas de mar y peces por igual.

 

-si una de esas cosas nos toca estamos perdidos- pensó Phineas mientras veía como arrazaba con todo a su paso, el timonel se debio dar cuenta de la amenaza porque comenzaron a avanzar alejándose de aquel tornado de hielo lo justo para ver como se combertia en una nueva estalagmita de hielo.

 

-parece ser que asi es como se forman los icebergs mar adentro- Dijo Ferb Land, esa respuesta fue suficiente para ellos, a nadie debían de quedarle ganas de seguir en un lugar donde una cosa asi los podría dejar atrapados sin remedio, ese dia no se subio a la superficie para renovar la provicion de aire, en la noche el aire comenzó a sentirse viciado, los depósitos entraron en acción renovando la atmosfera de abordo, a la mañana siguiente el aire nuevamente se estaba viciando, Phineas despertó respirando dificultosamente, se vistió y fue a la biblioteca, Isabella y Ferb Land ya lo esperaban, aunque no tenían un buenos días para èl, veian por el ventanal como el hielo pasaba a unos metros de ellos.

 

-¿estamos en una caverna de hielo?- Dijo el pelirrojo mientras se aproximaba a la ventana, pero al ver el suelo marino bajo ellos sintió como se hacia un nudo en su garganta, el hielo se había cerrado tanto alrededor de ellos en la noche, la angustia se reflejo en sus rostros, no tenían ojos para nada y solo esperaban el fatídico golpe que los dejaría para siempre enterrados en una tumba de hielo, los motores del Nautilus se escuchaban diferente, como si fueran a marcha máxima, pero el paso del hielo era mas bien lento, no había nada que demostrara que corrian a toda velocidad no, no es una caverna de hielo- dijo Flynn.

 

-entonces, ¿Qué esta pasando?- pregunto la pelinegra.

 

-¡miren los muros! ¡también el suelo! Presentan desgaste por erocion, ¡Estamos en un rio subterraneo!-

 

-¿un rio? Phineas, no crees que es posible que-

 

-no hay otra opción, el Nautilus esta forzando sus maquinas contra una poderosa corriente de agua, y ya que nunca lo hemos escuchado trabajar asi antes, debe ser porque las aguas en las que navegamos, ¡no son saladas!-

 

-¿¡un rio de agua dulce bajo el hielo!?- dijo incrédula Isabella.

 

-Si, no debe de ser otra cosa que el deshielo de los icebergs que están sobre nosotros, mira, toca el cristal, no esta tan frio como ayer- dijo mientras llevaba las manos de sus amigos al hielo, que al principio estuvieron incrédulos ante lo que sentían, si, estaba frio, pero el dia anterior bien podían haber quedado pegados contra el cristal, justo en ese momento, la cueva en la que navegaban se hizo gigantesta, acabavan de salir de una de muchas cuevas que daban a esa cueva principal, el Nautilus lucho para no ser tragado por alguna de aquellas cuevas y busco subir buscando aguas mas tranquilas, y las encontró, ¡en la superficie! La escotilla se abrió dejando entrar un aire raro pero menos viciado que el del interior, Phineas fue el primero en salir para respirar aquel aire con ciertos toques de azufre, cuando recupero la compostura, se puso a examinar los alrededores, no se encontraban exactamente en el esperado mar artico sino que estaban dentro de lo que parecía ser una gigantesca cueva de hielo, en el centro se alzaba lo que parecía ser una isla alrededor de la cual giraban las aguas, lo que esperaban fuera el mar interno en realidad se trata de una inmensa laguna subterránea, solo que a primera vista tan grande como la mitad o un tercio de Italia, ¡un continente bajo el hielo! el techo de la misma parecía ser liso, y la temperatura no era tan baja como lo esperaba, tanto que apenas se daba cuenta que no se había puesto su ropa polar, sus amigos mas prudentes que el ahora pagaban caro su precausion, el calor los obligaba a despojarse de sus ropas.

 

-¿Dónde estamos?- dijo la pelinegra al percatarse que no estaban en la superficie que esperaba.

 

-¡en el mas grande descubrimiento geológico de toda la historia!- grito Nemo.

 

-¿ha?- dijo Isabella sin entender la emoción de Nemo, ¿Por qué le emocionaba el descubrimiento de un nuevo continente enano como ella lo llamo, incluso dijo que deberían de considerarlo solo como una isla en mitad de un lago, solo que más grande

 

-Vengan mis amigos, busquemos un lugar donde el Nautilus este asalvo de las corrientes, y acompáñenme ¡a explorar este nuevo mundo!- gritaba Nemo con entusiasmo, tanto que no lograban reconocerlo.

 

-¿acaso usted no buscaba un nuevo mar que dominar Capitan?- Dijo Ferb Land.

 

-¿dominar? Quizás explorar sea lo mas adecuado- dijo Nemo -¿que sentido tiene la vida si no tenemos una meta que perseguir?-

Phineas y Ferb y el misterio del mar cap 8
una disculpa por la tardansa, pero espero que les guste esta parte, espero saludarlos a todos de nuevo pronto.

anterior: fav.me/d97cte6
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amigos, ultimamente he estado teniendo problemas con mi cuenta de Facebook, y solo queria decirles a todos que si llegaron a recivir archivos de mi parte sin que yo les dijera o comentara algo sobre lo que se les mando, les pido una disculpa, pero ya tome las medidas para corregirlo.

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jgeg123
Jair Getsemani
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:icondemsip:
Demsip Featured By Owner 5 days ago
Saludos 
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:iconjgeg123:
jgeg123 Featured By Owner 5 hours ago  Hobbyist General Artist
saludos amigo
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:iconartie-stico17:
Artie-stico17 Featured By Owner Aug 25, 2015  Hobbyist Traditional Artist
Hola
Vengo a darte un avance de mi sig. historia "The Rebels-Los Rebeldes", para que me puedas dar tu opinion acerca de esto. Aqui esta:
artie-stico17.deviantart.com/a…

Y tambien este, porque sera una comedia tambien.
fav.me/d94fntf

Pero quiero que seas honesto con esto.
Ciao! ;)
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:icondraoptimusstar2:
draoptimusstar2 Featured By Owner Apr 28, 2015
hola amigo como estas bueno te he tag gracias por tu atencion
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:icondarkstarelsolito:
Darkstarelsolito Featured By Owner Feb 9, 2015
bro que has sabido de :iconevaaaaaaaa:
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:iconjgeg123:
jgeg123 Featured By Owner Feb 16, 2015  Hobbyist General Artist
no he sabido nada, lo ultimo que supe fue que no tenia compu
Reply
:icondarkstarelsolito:
Darkstarelsolito Featured By Owner Feb 16, 2015
on :c
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:icondarkstarelsolito:
Darkstarelsolito Featured By Owner Jan 24, 2015
esta e smi cuenta de resspaldo
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