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About Varied / Hobbyist Jair GetsemaniMale/Mexico Groups :iconpnf-cronicas: PnF-cronicas
 
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Isabella as Marceline x3 by heeyjayp17

as always an amazing job! is beautiful in many ways, the texture of the pants is amazing, like that of the sweater that has thus shadow...

Phineas and Ferb: My Style :3 by heeyjayp17

is very interesting, the characters can immediately know who they are, very good care of the details that make each character the same ...

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imagen capitulo 2 by jgeg123
imagen capitulo 2
bien, aqui les dejo la imagen que remata esta primera entrega de este nuevo fic.
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El reencuentro.

 

Candace, es decir, la comandante Candace disfrutaba mucho de su trabajo, mantenía funcionando su barco como si se tratara de un reloj, nadie tenía tiempo para aburrirse o quejarse de lo espartano del trato, ver a los hombres de mar en su ambiente natural es un gran espectáculo, digno de algún escenario de Brobway, no faltarían los sosos que lo calificarían de aburrido, aunque habrá que admitir que al ser solo un espectador o más bien un triste pasajero de un viaje sin itinerarios al paso de una semana resultara un tanto monótono, apenas ha comenzado el viaje y el pelirrojo ya había memorizado de la roda al codaste cada clavo, tuerca, tornillo, tubo y cable del buqué, si se lo propusiera bien habría podido construir otro barco igual a ese en el transcurso del viaje, claro está, que ya tenía sus propias ideas para poder hacer que el barco fuera más eficiente en su locomoción y los motores más poderosos, aunque el constante ojo vigilante de la comandante Candace sobre cada tripulante había evitado que el pelirrojo en su aburrimiento "destrozara" su hermosa nave, y era por eso que Phineas, perdón, Ohaio Flynn no le gustaba la idea de pasar meses abordo de un barco, prefería arriesgarse a hacer la travesía en un aéreo plano, para un aventurero como el, era como estar encerrado en una jaula bien pulida, allí estaba recargado sobre la barandilla de estribor mirando a los delfines saltando dentro y fuera del agua con singular alegría.

 

-Hola Phineas, ¿qué estás haciendo?-

 

-Hola Isabella, solo pensaba que si modificamos el espolón del barco para que tenga la forma de la nariz de esos delfines, navegaríamos mucho más rápidamente- contesto algo apagado el pelirrojo al saludo de su acompañante, aunque al levantar la mirada y verla elegantemente vestida le hizo cambiar de expresión -¿Isabella? ¿Pero qué te paso?- la sorpresa es entendible, pasar tanto tiempo juntos les había concedido ciertas libertades y confianzas que en la época eran consideradas indignas de una dama de sociedad, una pausa para las mentes perversas, al ser exploradores la vestimenta debía ser cómoda y ligera, así que para Phineas era más común verla en pantalones y con chaqueta que en un vestido de "dama" victoriana -es... Es decir. Te ves muy bien- y aparentemente también hizo desarrollar al pelirrojo cierto nivel de tacto al hablar con una dama.

 

-muy gracioso- contesto algo molesta mientras cerraba el estorboso parasol -Cuando Candace me vio salir de mi camarote me hizo regresar y ponerme esta cosa, dijo algo de la moral de los marinos o algo así que no quería perturbar-

 

-bueno, al menos no te obligo a usar un corsé, es algo que tu no necesitarías-

 

-¿De que estas hablando? Esta cosa es una verdadera tortura, no me deja resp...- un poco tarde entendió la pelinegra que se trataba de un intento de alago por parte del pelirrojo para hacerle más tolerable el mal trago, e hizo buen uso del abanico para esconder el rubor en su rostro, ambos no pudieron evitar sentirse un poco incomodos con el momento, pese a todo lo que se pudiera esperar, ambos pasaban tanto tiempo explorando y buscando tesoros que no habían tenido la oportunidad de convivir fuera de sus labores de aventureros lo suficiente -espera, ¿este barco tiene un espolón?-

 

-sí, así es Isabella, mira por allá- a las palabras del pelirrojo la chica se inclinó y miro a la parte de enfrente, allá un par de metros antes de la roda del barco un penacho de agua se levantaba a la misma velocidad que el barco avanzaba.

 

-¿Para qué quieren un barco con esa cosa? El único barco en el que he visto uno de esos lo desenterramos juntos a orillas del Nilo- dijo al confirmar lo dicho.

 

-Aun construyen barcos así, barcos balleneros, los usan para embestir a las ballenas con el barco y partirlas por la mitad- contesto Flynn la sorpresa en el rostro de la chica fue grande -esta aventura científica en realidad disfrazaba una expedición de pura carnicería- dijo mientras golpeaba la barandilla -todo este barco esta armado para aniquilar al Narval, hay desde arpones de mano hasta rifles con balas expansivas, incluso terminaron la instalación de un cañón para arpones en la proa, uno de esos nuevos de carga posterior más rápida y eficiente- dijo Phineas mientras señalaba el lugar donde estaban terminando de instalarlo.

 

-¡Phineas! ¿No es ese?-

 

-sí, es él- los ojos de la pelinegra no fallaban, se trataba ni más ni menos de su antiguo compañero de aventuras, Rockilan Flecher.

 

-no puede ser, ha pasado tanto tiempo, ¿ya fuiste a saludarlo?- pero la expresión en el rostro de Phineas la hizo entender que las pequeñas diferencias que los hicieron separarse cordialmente se habían profundizado -¿pasa algo?-

 

-la comandante Candace me informo que fue contratado como arponero- al verlo poner un infame arpón de púas en el cañón no dejo duda alguna, la naturaleza misma de su presencia abordo era contradictoria e inconciliable, uno esperaba ver y estudiar en su habitad natural a un sobreviviente de las especies que se creían extintas, y el otro, ser el que acabara con una amenaza comprobada de los mares. Abran quienes piensen que "la belleza es una maldición" es una frase irrisoria, pero Isabella en la cubierta era como ver la luz de un faro en el horizonte, nadie puede evitar mirarla, el chico peliverde no tardo ni cinco segundos en ir a donde estaban ellos parados, al llegar hizo toda la etiqueta al presentarse ante una dama besando su enguantada mano, aunque sin cambiar ni un milímetro de su inexpresivo rostro.

 

-ha pasado un tiempo ¿verdad?- dijo nerviosamente Isabella ante la galantería de Flettcher, mientras disimuladamente tomaba su pañuelo y secaba su guante mientras sentía como el ambiente se hacía más tensó -y... ¿cómo has estado Rock...- una mano pidiéndole que se detuviera fue toda su respuesta.

 

-sí, ha pasado un tiempo sin verlos- dijo en una manera que se sintió como el frio del artico, aunque su rostro no expreso ni una pisca de emoción alguna, Isabella solo acertó a dar un paso atrás, atrás de Phineas, por alguna razón no parecía el mismo chico que había conocido antes, algo había cambiado, durante un rato permanecieron frente a frente los dos sin pronunciar palabra, el rostro de Phineas parecía cubrirse más con ira mientras que el de Flettcher permaneció impávido, quizás una minúscula gota de sudor trato de salir, pero el duro rostro del peliverde no debió dejarla escapar, -Ohaio- dijo dando media vuelta y regresando a sus labores.

 

-Rockilan Flettcher- fue la respuesta seca y cortante del pelirrojo.

 

-mi nombre ahora es Ferb Land- dijo el peliverde apenas girando la cabeza hacia ellos, allí se quedó parado un rato más el joven Ohaio como tratando de que las llamas se consumieran dentro de él antes de abrir la boca, Isabella nunca lo había visto así, hasta que finalmente un suspiro de tranquilidad salió del pelirrojo.

 

-¿qué fue lo que paso?- se animó a preguntar la preocupada Isabella.

 

-muchas cosas, no por narrar con tanta poesía una carnicería como si se tratara de la Ilíada de homero dejara de ser una carnicería, y de entre todas no puedo creer que quiera el cuerno del narval como trofeo, quiere hacerse una canoa con el para pescar en las montañas de Quebec en Canadá-

 

-¿cuándo dijo todo eso?- pregunto Isabella.

 

-¿cuando? Hace un momento, digo, tú estabas parada aquí con nosotros- dijo Ohaio a la sorprendida Isabella.

 

-nunca entenderé como lo haces- dijo intrigada.

 

--¿hacer? ¿a qué te refieres?-

 

-a eso que haces, una vez en medio de la selva hiciste lo mismo con el jefe de los cazadores de cabezas y no solo nos soltaron, también hicieron un banquete en nuestro honor, ¿porque nos pusieron sus vestimentas rituales y guirnaldas de flores? ¿cómo hablas con alguien sin hablar? ¿y que tanto les dijiste?-

 

-¿eso? haaaa pues veras, yo, yo, esa vez confundí un vocablo y en lugar de decir "tenemos que ir a la boca del rio"  dije "tenemos que ir a nues... bod  aa"aaaaaay ya casi es la hora de cenar- Phineas trato de salirse lo más rápidamente por la tangente que pudo caminando hacia el comedor mientras una Isabella aun deseosa de saber el secreto del "lenguaje poderoso" como ella lo había nombrado caminaba atrás de él.

 

Esa noche entraron al canal de Panamá y a la mañana siguiente se encontraban en las aguas del pacifico a la espera del esquivo animal, en realidad Phineas deseaba que aquella magnifica creatura pudiera eludirlos, aunque las cosas parecían complicarse para el pobre animal justo a la hora del desayuno.

 

-¡escuchen marinos!- grito la comandante Candace para llamar la atención de todos los que desayunaban en el comedor -me ha llegado el informe de que el monstruo fue visto bajando las costas de américa, hoy mismo podríamos atraparlo! Al salir del canal prácticamente ¡viene a nuestro encuentro!- los gritos de todos los marinos llenaron el comedor -todo el mundo son lo mejor de lo mejor de la marina, esfuércense para que puedan esta noche comer ¡carne de ballena!- y así siguió Candace y su discurso motivacional a sus marinos, aunque habían dos o tres personas que no le hacían mucho caso.

 

-vamos, levanta esa cara larga, veras que todo terminara bien, es poco probable que logren encontrarlo, es un inmenso mar y nosotros solo somos un pequeño barco con un pequeño número de vigías buscando un único individuo de una especie desconocida, los números están en nuestra contra, la única manera de que lo pudieran ver, seria si todos los marinos disponibles miraran al mar y por pura casualidad nos lo encontráramos durmiendo en la superficie- decía Isabella a su decaído amigo.

 

-sí, sí, tienes razón Isabella, es poco menos que imposible que lo encontremos-

 

-Escuchen bien, para el primer marino que lo vea, 2,000 Dólares de recompensa!- al oír eso Phineas enderezo la cabeza, al mirar al rededor encontró el comedor vacío

 

-Afortunadamente una recompensa como esa no es suficiente para hacerme ir a buscar a tu narval Phineas- dijo con orgullo Isabella, a lo que el pelirrojo le sonrió agradecido.

 

 -con eso podrán comprar un hermoso anillo de compromiso a su novia- remato Candace al ver quiénes eran los únicos que quedaban, bueno, el único, ahora Phineas contemplaba el espacio vacío que antes ocupaba Isabella a su lado, resignado, Phineas se levantó y salió a buscar a Isabella, dos pares de ojos ven más que uno.

 

-Funciono su treta del anillo jefa- dijo el cocinero que levantaba los platos.

 

-no tanto- contesto algo amargada Candace -yo esperaba que fuera el quien corriera afuera- con eso la comandante se levantó y se dirigió al puente de mando sin notar que Ferd Land seguía sentado en su lugar disfrutando su sopa.

 

Y así fue como la U.S.S. Lindana subió hasta california, sin encontrarse a la bestia, comenzaron a recorrer toda la zona donde suponían se encontraba su presa y ni un marino dejaba de usar su tiempo libre para explorar la superficie del mar, muchos se subían a los mástiles y cuerdas cuando sus pies desnudos no podían soportar el calor de las duelas de la cubierta, todos entusiasmados por la recompensa, pero así pasaron los días, y finalmente las semanas sin novedad hasta que finalmente las costas de Japón fueron las más cercanas, todos se habían comenzado a agotar, antes los marinos acaparaban cada lugar libre desde donde pudieran buscar al narval, ahora solo hacían rondines cada vez más espaciados, incluso el entusiasmo de Isabella decayó, alli estaba ella apoyada en la barandilla alumbrada con los últimos rayos del sol y los primeros de una luna en cuarto creciente con unos binoculares colgándole del cuello, cuando un frio vaso de jugo en su frente vino a sacarla de sus pensamientos.

 

-¿una refrescante bebida por tus pensamientos?- dijo un tanto divertido Phineas.

 

-creo que me deje llevar por la emoción de todos- dijo la pelinegra mientras tomaba el jugo que le habían ofrecido.

 

-¿y bien?-

 

-¿Bien?-

 

-sí, te ofrecí un jugo por tus pensamientos, ¿en qué pensabas cuando comenzaste a buscar al narval?- ¿se atrevería Isabella a contarle la verdad? Al oír la palabra sortija su mente se nublo y solo se vio dándole una cajita a Phineas "¿¡Isabela!? ¿Es para mí? No, no es lo tradicional, pero acepto" el chasquido de dedos de Phineas la trajo de regreso.

 

-¿Isabella? ¿Estas bien?

 

-bueno, veras, yo...- no era por el jugo por lo que se sentía atrapada, si no por el hecho de que en un instante había traicionado sus palabras ante Phineas de no querer cooperar con la cacería del narval, tenía que haber una buena razón para ello, aunque, ¿sería el momento de decirla? Comenzó a abrir lentamente sus labios, le diría en verdad lo que paso, Phineas sabía que ella no se dejaba impresionar fácilmente por las jemas de joyeros que aun están vivos luego de haber tenido las joyas del Nilo entre sus dedos y los más exquisitos collares mesoamericanos de oro, plata, platino y piedras preciosas que inspiraban leyendas al ser mencionadas sobre sus hombros, aunque esta joya en especial tiene un peso en particular que no se puede negar, el aire comienza a pasar por sus labios para producir los sonidos deseados, está a punto de admitir que en algún punto su amistad sincera se convirtió en algo más.

 

-Phineas... Yo estoy...-

 

-¡¡EL MONSTRUO!! ¡¡¡FERB-LAND VIO AL MONSTRUO!!!- los gritos de los marinos no permitieron a Isabella decir lo que tenía que decir y sin notarlo ya corrían a buscar al narval junto a todos los marinos.

 

-Isabella! ¿¡Que dijiste!? No pude escucharte- gritaba Phineas en medio del alboroto de los marinos, Isabella no podía tampoco escucharlo porque se había adelantado bastante, regreso y lo jalo del brazo para ir lo más al frente posible.

 

-¡Phineas! Es tu ballena, es la ballena que tu descubriste!- al verla tan emocionada por el animal que Phineas había teorizado, el pensó que no necesitaba explicaciones, ella también ardía en deseos de conocer aquel magnifico animal que nadie conocía, quería ver con sus propios ojos aquel ser que permaneció tantos años oculto de la mirada de los humanos y que por fin saldría a la luz, Phineas apretó el paso y corrió a la par, tampoco se quedaría atrás, ambos verían juntos a tan extraordinario ser, ya casi llegaban a la proa, podían ver la punta del barco, y sobre ella, Ferb-land, con su arpón en la mano listo para hacer su trabajo.

 

A Ohaio no le importaba ya la magnífica puntería de Ferb Land, ni su envidiable y superior sentido de la vista capaz de contar las pulgas de un gato de un vistazo, aunque aún hoy es un mal recuerdo el cómo le quitaba las pulgas a su gato, algo positivo es que había descubierto los secretos de la acupuntura por cuenta propia. Comenzó a buscar en la dirección donde apuntaba el peli verde, aun nada, eso solo podía significar que la bestia aún estaba lejos, tendrían oportunidad de observarlo a una distancia prudente sin ser una amenaza para el animal, y al finalmente desaparecer todo rastro de luz de día, sus pupilas se dilataron y apretó la mano de Isabella que aun sostenía, se acercó a ella y le susurro.

 

-Mira, allá esta- la chica comenzó a buscar allá a donde los ojos de Flynn miraban, quizás tardaría un poco en ver lo que el estaba...

 

-¿qué es eso?- ¿qué fue lo que la sorprendería tanto? El hecho de que casi no tardo nada en encontrar lo que buscaba, o en aquel manchón de luz dorada que se movía lentamente bajo la superficie del mar, la luz del sol lo había ocultado, pero ahora la tenue luz de la luna no servía para confundir aquel fulgor.

 

-posiblemente sea bioluminiscencia- le dijo emocionado Ohaio -esa es una prueba definitiva de que es un ser de las profundidades, muchos de los "peces monstruosos" de las profundidades tienen órganos bioluminicentes, quizás los usen para atrapar a sus presas- Isabella estaba muy entusiasmada, era la primera vez que veía un espectáculo tan impresionante, pero su sentido práctico la saco de su trance, recordó que solo ellos dos querían observarlo, miro al rededor, y no fue una decepción tan grande, aunque la luz de la avaricia brillaba en algunas pupilas, muchos marinos estaban encantados con la visión, como ellos, se dejaron llevar por el increíble espectáculo y olvidaron su sed de sangre, mas confiada busco a Ferb Land, pero su rostro cambio, la mano de Ferb Land apretaba con fiereza el arpón, podía escuchar como crujía la madera bajo la poderosa mano del peliverde, a pesar de ser el primero en verla, aun se encontraba muy lejos como para lanzar su arpón, y según sus cálculos, también del cañón.

 

-¿Pero que creen que están haciendo?- dijo molesta la comandante Candace en el puente -¡A todo vapor!- grito por el sistema de comunicación de aire comprimido, en la sala de máquinas ignorantes de lo que ocurría arriba solo obedecieron y aumentaron la presión del vapor al máximo -¡Timonel! ¿Acaso está durmiendo? Todo a estribor! Debemos de acercarnos lo suficiente para que el maestro Ferb Land pueda arponear a la bestia!-

 

-¡Si comandante! Fue la respuesta de los marinos a la orden de Candace, la fragata comenzó a acelerar y se dirigió directo a la luz, Ferb Land no perdió el tiempo, se fue a parar justo atrás del cañón y los marinos se apresuraban a limpiar el rango de tiro del peliverde, Ohaio e Isabella se habían quedado atrás y los marinos no los dejaban pasar para detener a Ferb que ya saboreaba el triunfo.

 

-Un poco mas- decía entre dientes -solo un poco más- lo que él consideraba el lomo del animal entro en su linea de tiro -aun no, un poco más cerca- Ohaio como pudo paso en medio de los marinos y trato de evitar que accionara el cañón, los ojos de Ferb Land brillaron, y su mano jalo la cuerda para disparar, el arpón salió silbando por el aire en medio de una nube de humo gris describiendo una parábola mientras había comenzado a girar más rápidamente para al golpear la piel entrar como un taladro, Ohaio apretó los ojos para no recordar este nefasto momento, ¡CLAN! quizás su oído lo engaño, rápidamente busco el lugar donde debería estar el arpón clavado en el lomo del cetáceo, y el arpón deformado como una gran "V"  golpeo pesadamente el agua a varios metros adelante de donde se suponía debía caer.

 

-¿Revoto?- dijo Isabella que no cerró los ojos ni un instante.

 

-¿Revoto?- repitió Flynn, la emoción inundo su rostro, seguramente se trataba de algún espécimen de reptil acorazado como los excavados en california y otras regiones del mundo que tenían una gran cantidad de placas óseas en sus lomos que los protegían como las cotas de malla a los caballeros medievales -No importa cuanto lo traten de arponear, ¡su coraza ósea lo protegerá!- su espíritu de investigador le soltó la lengua -Solo así se explica que sobreviviera a la extinción de sus compañeros, tiene una armadura que lo protege de los depredadores!- para Ohaio era una revelación magnifica, en los especímenes que había descubierto, todos los acorazados son creaturas herbívoras, gigantes gentiles que no hacen mal a nadie, mientras no los ataquen -Comandante Candace!-grito el pelirrojo -¡Es inofensivo! ¡Retirémonos antes de que lo hagamos enojar!- ahora tenía pruebas de que no será una amenaza, no hacía falta cazarlo, solo dejarlo en paz.

 

-¡Jamás!- grito la voluntariosa pelo naranja -¡Voy a ATRAPARLA! ¡¡Señor Ferb Land!! Iremos tras ella, prepárese a atraparla!- el peliverde se dirigió lo más que pudo sobre la proa y desde allí usaría su arpón de mano, se guindo de un cabo y quedo colgando al frente de la proa con su confiable arpón en su mano, la información que dio sin querer Ohaio le bastaba para pensar en un plan, todas las tortugas tienen una coraza que las protege, pero toda armadura tiene fallos, fallos mortales, si en un caballero las uniones son su talón de Aquiles, en las tortugas igual, pero el mejor lugar para enterrar su arpón es...

 

-¡El ojo!- dijo Ferb Land al ver el lugar de donde salía la luz, los poderosos músculos de su brazo lanzaron a toda velocidad su arpón al lugar donde había localizado el ojo de la bestia y, un sonido hueco salió del agua, la cuerda de su arpón se aflojo y de tres jalones lo recupero, la punta, completamente doblada -Imposible- dijo al ver su querido arpón -¿Acaso no era su ojo?- si mi vista no fallara, habría jurado que en el rostro de Ferb Land había una brisa de sorpresa, o quizás seria de espanto, Ohaio sintió como un frio sudor recorrió su espalda, sus piernas comenzaron a moverse por si mismas buscando a Isabella, su instinto, el que todos los humanos desarrollamos a través de milenios de ser predados para avisarnos de un peligro mortal gritaba fuerte y claro.

 

-¡TODOS ALERTA! ¡NOS VA A ATACAR!- le gritaba a todo el que encontraba a su paso el pelirrojo, la Comandante Candace no cabía en su asombro, parecía que aquella bestia ni siquiera se había dado cuenta que estaban allí, ¿acaso dormía y vinieron a interrumpir su sueño? La luz bajo el agua comenzó a moverse lentamente, cualquiera con dos gramos de sensatez daría marcha atrás y se alejaría inmediatamente de allí en sentido opuesto.

 

-¡NO LA DEJEN ESCAPAR!- aun es un misterio porque dio esa orden, los marinos estaban asustados, pero la distancia entre la bestia y nosotros no cambio.

 

-¡Esta huyendo!- grito alguien envalentonado por la relativa distancia segura, el ánimo contagio rápidamente a los marinos y corrieron por sus rifles, otros se apoderaron del cañón y lo cargaron, una lluvia de plomo caía sobre la creatura, sin hacerle ningún daño, finalmente pudieron accionar el cañón y otra vez su bala reboto en la coraza ósea de aquel extraño animal, pero esta vez una extraña turbulencia se vio en la aleta caudal del animal, y comenzó a ganar velocidad.

 

-Ni creas que te dejare escapar- dijo la Comandante Candace -ingeniería, ¡FUERCEN LAS CALDERAS!- la nave comenzó a temblar por la potencia generada por las calderas, pero la distancia no disminuyó, Ohaio e Isabella estaban atrás de todos, solo observando como aquellos hasta hace unas horas "civilizados" hombres se comportaban de esa manera tan ajena a sí mismos, aquel ser parecía solo querer que lo dejaran en paz, que lo ignoraran y siguieran su camino, ante esta señal de nobleza de parte de un animal Ohaio por un segundo llego a odiar a la humanidad, nuevamente abrieron fuego al cañón, sin ninguna suerte, pero esta vez aquella creatura comenzó a dar vueltas alrededor de la U.S.S. Lindana manteniéndose siempre a distancia segura del fuego del cañón, la comandante Candace se vio imposibilitada de "seguir a la bestia" ya que a diferencia de ella, su buque no podría virar con suficiente rapidez, por lo que el monstruo solo tomaría la dirección contraria y escaparía sin agotarse.

 

-¿Te das cuenta Phineas?- dijo Isabella que aun permanecía aferrada al brazo de Ohaio

 

-Sí, lo estoy viendo, ¿No es fascinante Isabella?-

 

-está haciendo lo mismo que hacen las tortugas cuando son perseguidas por un tiburón- para los que ansiaban conseguir un trofeo de cacería la noche fue un total y desesperante cero, pero para ellos dos fue una fascinante noche, llena de apuntes y comparando su comportamiento con el de otras creaturas marinas, incluso Phineas ya preparaba una nueva clasificación para la bestia, un reptil marino acorazado emparentado con los peces torpedo, el nombre será aún más difícil de dárselo, para la comandante Candace, un fracasó, para Ohaio e Isabella, un éxito sin precedentes, pero, Flynn aun tenia esta aterradora sensación en su nuca, como si en este momento estuviera siendo blanco de la ira desenfrenada de alguien, más que eso, una abrumadora sed de venganza que no encuentra aún  al responsable de su odio, y no, no eran los marinos celosos de la poca distancia entre ambos chicos, llego la media noche y parecía que finalmente todo terminaría, incluso Ferb Land estaba sentado en la proa terminando de enderezar la punta de su arpón mirando como aquella luz se mantenía lejos de su alcance, siempre a la distancia exacta en la que no podría tocarla.

 

-¡Esto aún no termina!- grito la comandante Candace mientras tomaba el cañón y le metía una doble carca de pólvora.

 

-¡ALTO! ¡No haga eso comandante! ¡El cañón no lo soportara!- pero Candace no escucho, halo de la cuerda y el cañón prácticamente se reventó en su cara, la bala voló al doble de la velocidad y fuerza, y, solo reboto sobre el lomo de la bestia una vez mas, la cual en unos segundos desapareció bajo el agua tan misteriosa como apareció.

 

-¡Aja! La tengo! Marinos prepárense para subir a bordo los restos- dijo Candace orgullosa de casi matar a todos por un tiro de suerte, sin saber porque, todos se pusieron de pie sintiendo esa carga de electricidad que subía desde sus pies hasta la punta de sus cabellos, incluso de los calvos, Ohaio miro a Isabella, y luego una total obscuridad, un extraño sonido en sus oídos le indico que estaba sumergido en el agua, comenzó a patalear buscando la superficie, cuando su rostro salió del agua pudo llenar sus pulmones del vital oxígeno y finalmente respirar, busco por todos lados y por allá veía a la U.S.S. Lindana, el barco estaba escorando a babor y los gritos de los marinos tratando de organizarse para ponerla nuevamente derecha resonaban en la noche estrellada que le ayudo a notar que el timón había desaparecido.

 

-¡Auxilio!- comenzó a gritar -¡¡Hombre al agua!!- era inútil, por más que se esforzaba no podían escucharlo, y sin timón, deberán de mandar un bote salvavidas por el -AUXILIO!! ¿¡ALGUIEN ME ESCUCHA!?- grito nuevamente desesperado por ser escuchado.

 

-¡Phineas! ¡Ayúdame!-

 

-¡Ho no! ISABELLA! Isabella, ¿donde estas?- donde estaba, de donde venía su voz?

 

-¡Phineas! ¡Me hundo!-

 

-Isabella!- grito Ohaio desesperado mientras comenzaba a dar brazadas lo más rápido que podía directo a donde había escuchado a la peli negra, cuando comenzó a escuchar el desesperado chapoteo de su amiga su corazón se aceleró, la tenue luz de la luna lo dejo ver una pálida mano que luchaba por salir del agua -Isabella! Isabella! Ya llegue- dijo mientras la jalaba hacia arriba, pero algo estaba mal, era inusualmente pesada, logro sacar su cabeza fuera del agua pero su respiración era anormal -¡El corsé!- su mente se ilumino al recordarlo, pero no solo era el corsé el problema, toda esa estorbosa indumentaria de la alta sociedad mojada pesaba como si fuera de plomo, y los estaba arrastrando a los dos al fondo del mar -No es el momento para pensar en esas cosas- haciendo a un lado su timidez y pena comenzó a quitarle las ropas a Isabella volviéndola más ligera, finalmente rompió las cuerdas del Corsé y el color fue regresando a las mejillas de la chica.

 

-¿Phineas?- dijo débilmente la pelinegra.

 

-Sí, soy yo Isabella, ya estoy aquí-

 

-hay, hay algo que tengo que decirte Phineas, yo... Yo te...-

 

-No, aun no, no te rindas bella no, no te preocupes Isabella, ya estoy aquí, todo saldrá bien- le decía para reconfortarla, pero la lucha contra el peso extra la había agotado muy rápidamente, si hubiera dudado un poco, no, no debía pensar en eso, tiene que buscar donde está la Lindana y nadara hasta ella, sí, eso hará, tiene que encontrarla, tiene que estar... Ya no está, no la ve por ningún lado, ha desaparecido, quizás hundida, quizás averiada, no, no, no, no, ¡no! era un gran barco, soportaría esa entrada de agua aun sin timón, rayos, eso era, sin timón tienen que regresar a puerto de inmediato, no regresaran por ellos -escombros, debe haber escombros que pueda usar para, para...- nada, ni una astilla en el agua, Isabella estaba medio dormida medio despierta, debía de nadar por los dos, él debe de, tiene que, no puede desesperarse -¿¡HAY ALGUIEN QUE ME ESCUCHE!?- fue su grito de desesperación, ¿su último grito acaso?

Phineas y Ferb y el Misterio del mar, cap 2.
bien, valio la pena la espera, creo, aquí tienen la segunda parte de esta historia que espero les guste
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 Océano Pacifico, cerca de las costas de Panamá

 

Cerca de la media noche, un pequeño barco rompía las olas haciendo que las gotas que saltaban brillaran como diminutas luciérnagas plateadas gracias a la luz de la luna llena, el silencio del mar solo era roto por el sonido de la caldera de vapor, el subir y bajar de los pistones en sus cilindros que movían la hélice...y los constantes quejidos del marino.

 -sabes algo Baljeet, me estoy dando cuenta que en nuestra sociedad soy el que hace todo el trabajo aquí- decía el fortachón marino mientras alimentaba la caldera con carbón.

 -ya te he dicho que me llames Capitán mientras estemos en el barco Byuford- le contesto el chico hindú sin soltar el timón.

 -Si, si, como quieras "capitán" pero en serio, ¿cuándo me tocara a mi manejar?-

 -estamos trazando una nueva ruta a través del pacifico gracias al nuevo canal, debemos de aprovechar el momento y la oportunidad de comerciar por esta nueva ruta, es una operación muy delicada, así que la respuesta por sexagésima vez es NO-

 -si, como sea, ¿al menos cinco minutos?-

 -no es posible que te del timón Byuford, para navegar un barco en altamar es necesario una gran cantidad de información, tomar en cuenta las corrientes y el viento para poder calcular una ruta y hacer las correcciones necesarias y no perdernos en el mar, cinco minutos a 20 nudos podrían significar salirnos de ruta, nunca podrían encontrarnos si eso pasara, además de que es necesario tener una gran concentración para poder estar al ti...- la larga charla del capitán Baljeet fue totalmente ignorada por su compañero que parecía perdido en el horizonte.

 -¡hey! ¡Mira allá! ¿Qué es eso?- decía mientras señalaba al horizonte, a lo que Baljeet golpeo su frente con la mano lleno de frustración.

 -y es por eso que no puedes tomar el timón, fácilmente terminaríamos en la Patagonia aunque nos dirijamos al norte- con resignación, Baljeet dirigió la mirada a donde señalaba su compañero -mmmm, que interesante- allá a lo lejos se veía como las olas reventaban sobre el mar, algo en verdad imposible de ocurrir, a menos que -debe de tratarse de un escoyo velando- dijo el capitán Baljeet mientras disminuía la marcha y ponía la proa al viento para detenerse -ahora veras lo importante que es ser un capitán, ese escoyo no esta marcado en las cartas náuticas, así que es mi deber el marcarlo para que sepan donde esta- al sacar el sextante del baúl Byuford miraba a su amigo completamente confundido.

 -Heeee, sí, claro, eso es, importante- nuevamente Jeet se golpeó la frente.

 -no sabes lo que significa un escoyo velando, ¿verdad?- Byuford miro a un lado y a otro como buscando a alguien más.

 -¿y si para fines prácticos suponemos que alguien más nos está viendo como en esos programas de televisión?- dijo el fortachón mientras jugaba con sus pulgares, Jeet solo suspiro y se dispuso a tomar la posición del escoyo.

 -Aún no se inventa la "televisión" Byuford, un "escoyo velando" significa que hay o un arrecife o un bajo muy cerca de la superficie, y si no tomamos nota de su posición podría poner en peligro a cualquier barco que...- la explicación de Jeet fue interrumpida por un abrumador soplido llegado desde aquel escoyo que dejaba escapar dos grandes chorros de agua y vapor a una muy considerable altura -esto es... Esto es imposible! No hay actividad volcánica submarina en esta zona! Eso no es un geiser!- dijo mientras corría al timón y aceleraba el motor girando la punta de su barco directo a tierra firme arrojando a Byuford contra el pasamanos de popa que quedo mirando directo a aquello que asusto a su capitán, solo para contemplar como una intensa luz aparecía bajo las aguas como si un enorme ojo se abriera.

 -¡UN MONSTRUO MARINO!- y así fue como inicio aquel rumor, al principio solo eso, un rumor de tantos que cuentan los marinos al calor de las copas en un bar y bajo la sombra de la soledad de pasar meses en el mar, pero los reportes fueron creciendo uno tras otro, por allá lo habían visto en Sudamérica, otros lo reportaban en Australia, unos más en las costas de california, todos rumores sin fundamento hablando de abordajes, choques accidentales con la bestia, y avistamientos, otros que decían que media más de cien metros de largo, ya que sus barcos median esa cantidad y aun así los superaba en tamaño, habían quienes lo cronometraban en una velocidad de más de 50 millas por hora, una verdadera fantasía, eso serían unos 96 kilómetros por hora en el mar, las naves más rápidas apenas alcanzan las 20 millas, y con el riesgo de hacer explotar al buque, por lo mismo los rumores de que se trataba de algún barco de nación hostil fueron rápidamente desechados, no hay artilugio hecho por el hombre que pueda viajar a esa velocidad, mucho menos, bajo el agua, sería un suicidio encender calderas en un buque de ese tipo, y así siguieron los rumores por un largo año, hasta que ocurrió lo inevitable, un buque de bandera americana se encontró con la bestia y cometió la imprudencia de darle caza, aquellos desdichados deberían dar gracias porque su nave soportara la embestida de aquella creatura de las profundidades, al llegar por fin a puerto su barco parecía el más patético de los ebrios, dando tumbos e incapaz de mantenerse derecho por más de cinco segundos, ya en el dique seco las risas dieron paso al miedo, en el costado, cerca del compartimiento de máquinas, había un boquete perfectamente triangular de dos metros de altura, esa era la causa del navegar como ebrios, lo único que los salvo fueron los siete compartimientos estancos en los que estaba dividido el casco, la gente comenzó a asustarse y hubo quienes al calor del licor exigían a sus gobiernos que le dieran caza a la creatura, en ese ambiente de incertidumbre y miedo a lo desconocido fue el regreso a Nueva York del renombrado arqueólogo independiente Ohaio Flynn de su última expedición a las tierras de california donde había descubierto nuevas creaturas  prehistóricas fosilizadas, pero en lugar de su increíble aventura en tierras sin explorar, todas las preguntas eran iguales.

 -! Doctor Ohaio Flyn! Queremos su opinión profesional sobre la gran bestia!- decía un reportero en medio de los empujones que recibía de otros reporteros que luchaban por oír lo que el conocido aventurero tenía que decir, aunque parecía que muchos ignoraban a propósito su gesto de desagrado por la pregunta, de entre las manos que se estiraban ante él, tomo un papel con una fotografía del encuentro con la nave de los ebrios, miró fijamente el tamaño del hueco, y le regreso el documento a su dueño.

 -no es otra cosa que un narval gigante- dijo con desdén el pelirrojo.

 -¿Un Narval?- dijeron en coro los reporteros.

 -sí, un narval, es un miembro de los mamíferos marinos, normalmente visto en los polos, y tiene un enorme colmillo que sale de su maxilar superior hacia al frente como si fuera un cuerno que usa como ariete, en la antigüedad vendían ese colmillo como si fuera un cuerno legítimo de unicornio- los reporteros parecía que trataron de digerir la información, pero de inmediato lo escribieron en sus libretas y salieron a toda prisa a escribir para sus diarios dejando al aventurero completamente solo parado en las escaleras de su hotel -monstruos marinos, bueno, yo he visto a un ornitorrinco antropomórfico bailando y con coristas, usando un fez en Sudamérica, hay cosas aún más locas en el mundo- dijo mientras entraba al hotel rascándose la cabeza, allí nadie lo molesto, finalmente entro a su cuarto y se derrumbó sobre el sillón a leer el periódico, para su mala suerte si que eran eficientes los periodistas americanos, o al menos eso esperamos, a lo largo del encabezado decía claramente "El Dr Ohaio Flynn asegura que el monstruo del pacifico es un Narval gigante" prácticamente todo el articulo hablaba del monstruo y sus apariciones, una nota marginal de su comentario, y nada de su último viaje de exploración, resignado, se dispuso a tomar una taza de café, cuando el intenso tocar a su puerta lo sobre salto, apenas se disponía a articular una palabra cuando bajo la puerta se deslizo una carta, la tomo, y distinguió el remitente, se trataba de la oficina del secretario de la marina americana, reprimió su impulso de arrojarla a la basura, y la abrió, nada perdía con leerla, después de todo, el y la disciplina militar no se llevaban bien, para un espíritu emprendedor y aventurero, el ejército no le ofrecía nada, menos la marina, pero ni siquiera termino de leerla cuando sus ojos ya se veían inundados con la emoción de una nueva y magnifica aventura, aunque ahora no contaba desde hacía un tiempo de la invaluable ayuda de su amigo Rockiland Flecher, ya que él se había marchado por un camino diferente a buscar nuevas experiencias mas practicas y redituables que la búsqueda de tesoros semi-miticos para donarlas a algún museo, al final, la triste realidad del capitalismo los había separado, aun así Flynn ya era llevado por sus pasos a la habitación que usaba como estudio y biblioteca, abrió la puerta y comenzó a buscar en el interior de la habitación.

 -Necesito un consejo- dijo en voz alta mientras caminaba, pero de una manera tan descuidada que no podía evitar toparse con todas las cajas en el suelo hasta finalmente terminar sentado sobre una de ellas, entonces se escuchó que alguien no había podido evitar dejar escapar una tímida y corta risita.

 -Hola Phineas, ¿qué estás haciendo?- Flynn levanto la mirada y allí estaba ella, sentada sobre una escalera mientras cerraba un libro que seguramente estaba leyendo.

 -Hola Isabella, estaba buscándote porque necesito un conse... oye, espera un segundo, ya sabes que me debes de llamar Ohaio- dijo el pelirrojo mientras se levantaba.

 -Es que me gusta tu nombre Phineas- dijo ella mientras sacaba otro libro -no tiene nada de malo-

 -no tendría nada de malo si mi papa no le hubiera puesto el mismo nombre a su caballo, aun no se porque lo tenía en el librero, eso debería de ser considerado maltrato animal- se quejó Phineas, a lo que Isabella solo se limitó a sonreír.

 -Si es sobre los paquetes, ya casi todo esta listo, la colección esta empacada y mañana temprano vendrán por ella para embarcarla a Paris- dijo la morena mientras acomodaba los libros en una caja y bajaba de la escalera.

 -sobre eso, Isabella, veras, yo...- Phineas le mostro la carta a la morena y ella la leyó en voz alta

  -"Del escritorio del secretario de marina, señor Ohaio Flynn, debido a la amenaza que representa el Narval gigante para la navegación segura de bienes y personas, el gobierno de la unión lanzara una expedición para darle seguimiento y estudiar mas detalladamente al titan del mar, debido a su experiencia y conocimientos en el tema, me veo honrado de invitarlo a participar en dicha expedición para que una vez localizado el monstruo proceda a catalogarlo y estudiarlo adecuadamente, ya que finalmente hemos tenido noticias de su última ubicación, una fragata zarpara del muelle 3 de Brokling esta noche a las 8:00 pm para cruzar por el canal de panamá y darle fin a esa amenaza"- Isabella levanto la mirada, seria mentir si dijera que Flynn no lo noto, en los ojos de ella había cierto aire de decepción, ansiaba este viaje a Paris desde que les pidieron ir como curadores de la colección que habían reunido, también para Flynn era una decisión difícil, a pesar del alejamiento de Rockiland Flecher, no termino por extrañarlo, Isabella era quizás más intrépida que ellos dos juntos, y su lema era literalmente "estar siempre preparada" Flynn podía contar para todo con ella, ya sea una excursión a las altas montañas, al frio ártico o al infernal desierto, Isabella daba el primer paso junto a el, o incluso antes si se descuidaba, ya se consideraban grandes amigos, al grado de confesarle su nombre verdadero y la razón de porque lo escondía, pero en esta ocasión si había algo diferente, no solo se trataba de posponer un ansiado y bien pagado trabajo como curadores de un museo parisino, de hecho, que se involucraran en esta aventura les daría aún más renombre como intrépidos investigadores corriendo detrás de cada misterio que  aun oculta el mundo, pero desde que ella se unió a sus aventuras, había perdido contacto con su querida madre, y ahora que finalmente se reunirían de nuevo en la ciudad luz, una nueva aventura tocaba a su puerta, una que bien podría ser la última.

 -Isabella?- el sonido de una torre de maletas golpeando el suelo fue toda la respuesta que tuvo.

 -¿qué es todo esto?-

 -son tus maletas, ya tenía todo listo para que partiéramos la próxima semana a Paris- dijo la pelinegra evidentemente molesta.

 -¿estas enojada?- a veces los hombres hacemos preguntas bastante estúpidas

 -no, no estoy enojada- ¿porque son así hombres y mujeres?

 -Isabella, perdona, pero por eso quería tu consejo, se lo importante que es Paris y...-

 -no es que estuviera emocionada con los románticos cafés parisinos, los románticos paseos por el Sena, la romántica mirada desde la torre Ifel antes de que la demuelan, tener una cena en una romántica noche, o la romántica- la lista de "románticas" opciones siguió mientras ella le daba la espalda al pelirrojo, sinceramente hasta Phineas tiene que darse cuenta que era otra cosa lo que emocionaba a Isabella de Paris, el camino y pone sus manos en los hombros de ella.

 -¿y si hacemos un trato Isabella?- dijo Phineas -si llegamos a una costa al otro lado del mundo sin ver al narval, cobraremos nuestra parte y desde allí viajaremos a parís atravesando todo el oriente, visitaremos Japón o china, de allí a la india, y por el ferrocarril seguiremos hasta París, ¡Sera un romantico viaje al rededor del mundo!- escuchar a Isabella repetir tantas veces la palabra "romance" hizo imposible que Flynn no la dijera sin querer, cuando se dio cuenta y quería corregirlo, ya era arrastrado con todo y maletas por una entusiasta Isabella que lo llevo hasta el taxi que los esperaba en la entrada del hotel, subió las maletas al techo y a Phineas a dentro del coche (que bueno que en ese orden) y emocionada le indico al cochero a donde ir.

 -he? Espera Isabella, ¿y tus maletas? ¿y cómo conseguiste el taxi?- Phineas se quedó callado al ver a Isabela tan seriamente sentada a su lado, sin un cabello fuera de su lugar -¿Isabella?-

 -como ya las tenía preparadas solo las arroje por la ventana y cayeron encima del taxi que nos esperó a que bajáramos- dijo mientras lo miraba a través del reflejo del espejo de su polvera.

 

-¿arrojaste tus maletas por la ventana?- dijo sorprendido Phineas

 

-no, las tuyas- dijo Isa mientras cerraba su polvera y la guardaba en su bolso.

 

-menos mal que no me lanzaste a mí- dijo Phineas medio en broma.

 

-menos mal que dijiste "romántico viaje al rededor del mundo"-dijo coquetamente Isabella como respuesta, a lo que Phineas comenzó a sentirse extrañamente asfixiado como si estuviera en el interior de un horno, quizás no logre entenderla a veces, y otras le dé una extraña mescla de admiración y terror mortal, pero no puede negar que tiene a la mejor para este tipo de viajes a su lado.

 

Muy cerca de las 8:00 el taxi llego al muelle donde se encontraba anclada la fragata de la unión "U.S.S. LINDANA" mientras era cargado con todo lo necesario para su largo viaje, era difícil subir a bordo y también caminar gracias al movimiento de los hombres, en uno de tantos un marino que cargaba unos costales paso golpeando a Isabella arrojándola a los brazos de Flynn.

 

-¡Hey! ten más cuidado! ¿estás bien Isabella?- al estar por un momento tan cercanos lo mejor fue el silencio, una pequeña sonrisa de parte de ambos y.

 

-ustedes dos, no se queden allí parados, mis hombres necesitan usar la rampa- una fila de marinos algo molestos (o quizás envidiosos) esperaba a que la pareja dejara libre el paso, apenados se tuvieron que separar y dejar libre el paso mientras seguían sin saber que decirse -si va a subir a este barco despídanse ya y dejen de estar distrayendo a mis hombres- fueron interrumpidos nuevamente por aquella familiar pero irritante voz desde lo alto de la tabla usada para subir a bordo, aunque la silueta de la que provenía era más y más familiar.

 

-Ho, lo, lo ciento ¿Candace?- dijo Phineas al ver quien hablaba.

 

-Debí suponer que serían ustedes, ha pasado mucho tiempo- dijo la chica de cabello naranja al verlos en el muelle, aunque ahora vestía el uniforme de un oficial de marina.

 

-sí, así es- dijo Phineas -la última vez fue cuando buscábamos la ciudad perdida en Australia, ¿estas encubierta para una nota?-

 

-¿he? ¿Esto? No, me di cuenta que el periodismo de investigación no es lo mío, y de que me gustaba más dar órdenes y tener el control, es más, satisfactorio para mí, la marina es lo mío, reciben mis órdenes y nadie me las da a mi- Candace los vio de arriba a abajo antes de seguir hablando -veo que aceptaste la invitación, y ¿viniste a despedirlo Isabella?-

 

-¿despedirnos? No, creo que estas equivocada, Isabella vendrá conmigo como mi asistente, en realidad estamos tomando este viaje como un rodeo para ir a Paris- dijo el pelirrojo sin prestar atención al tono de voz de Candace.

 

-Encantador- dijo algo molesta la peli naranja, bajo la rampa y tomo la mano izquierda de Isabella con ademan de besarla -bienvenida a bordo del U.S.S. Lindana señorita Isabella, soy la comandante de esta misión- pero en lugar de besar la mano de la chica, Candace observo con mucha atención los dedos de mano de la pelinegra -Mmmmmm aún no hay sortija- murmuro Candace, se incorporó y dijo a uno de sus hombres -¡Hey tú! Lleva las maletas de ellos, y ¡ASEGÚRATE QUE SEAN CAMAROTES SEPARADOS! los bebes vienen de parís, no van para allá- dijo lo último con un murmullo aunque todos al rededor lo escucharon fuerte y claro.

 

-¿qué crees que quiso decir con eso Isabella- pregunto Phineas a una sonrojadisima Isabella, ¿o no entendió o trataría de fingir demencia? los preparativos estuvieron listos apenas terminaron de subir al barco, la rampa se retiró, las chimeneas comenzaron a soltar dos torres de humo negro, los pistones de vapor comenzaron a moverse en sus cilindros, las paletas de las ruedas comenzaron a girar y el sonido de la cadena arrancando el ancla del fondo fue la despedida del puerto, pequeños remolcadores y yates fueron los últimos que despidieron a la U.S.S. lindana de las riberas de nueva york, en una hora las luces de la gran ciudad desaparecieron en el horizonte y las estrellas se apoderaban nuevamente de la noche, la triangular silueta del pelirrojo se distinguía en la proa, ahora viajaba de nuevo a una emocionante gran aventura.

 

 


Phineas y Ferb y el misterio del mar.
saludos!! lo prometido es deuda, les traigo a ustedes (algo tarde) un nuevo fic que espero les guste
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saludos amigos!

antes que nada quiero disculparme por perderme tanto, pero cosas de la vida, hoy vengo a agradecer a todos los que me han dado Whatch recientemente y a toda mi familia en DA por esperar, ya tengo preparada una nueva historia que espero les guste, aun no puedo dejar mi adicción al Phinbella, pero, si todo sale como debe les tendré una nueva historia esta próxima semana que espero les guste, como gracias a que ha decaído un poco los seguidores, les traeré una historia mas enfocada en Ohaio Flynn y Rodilan Flettcher que espero sea de su gusto, también tratare de subir finalmente el final del thomarie que deje colgado, una disculpa por eso, bueno, por el momento es todo y luchare por traerles todo lo prometido este próximo domingo, y los tags atrasados, nos veremos pronto amigos!!!
Nautilus by jgeg123
Nautilus
Saludos a todos, una disculpa por perderme tanto, pero no es por gusto sino por una mala racha de falta de inspiración, acá un ejemplo de como ando, la cosa es que aunque se me ocurren ideas, las dejo a la mitad, como este Nautilus que aun no termino, pero tampoco tengo suficiente paciencia para esperar a poder terminarlo, (mas bien esperar a tener compu libre) aunque el hecho de que este a este punto me parece un buen momento para preguntar que puede mejorar, (ademas del fondo)

aun sigo trabajando en mas detalles que me parecen interesantes del diseño de esta mítica nave, que tantas veces ha sido homenajeada llevandola a navegar incluso entre las estrellas, y que sento las bases para todas las operas espaciales (#DificilDeCreer) (aunque esta es la versión de Disney, si no la han visto en realidad vale la pena) creo que debería de recomendarselas, una trama que muestra mucho la naturaleza trágica del a mi gusto el primer anti-heroe que conocí, un hombre sin nacion peleando para que su pueblo pueda sobrevivir a la tragedia de perder su independencia, que apesar de repugnarle la vida en tierra firme, aun se preocupa por aquellos que son pisoteados por una sociedad a la que solo le importa obtener riquezas y ostentarlas, ver al Capitan Nemo llorar a sus camaradas caidos, su valor o locura al enfrentar al mar enfurecido el solo parado sobre la cubierta del Nautulus, en términos generales es muy buena y aunque el diseño del Nautilus no es tan apegado al original es una obra maestra del diseño y la creatividad, tiene alrededor de unos 80 metros de eslora (de punta a punta) tres cubiertas mas el puente de mando, y es un submarino totalente electrico, como escritor y lector es uno de los libros que mas adoro, aun no sé si por la historia o por lo adelantado que estaba a su epoca.

bueno, por el momento es todo por hoy, pero espero sus criticas y opiniones sobre este intento a medias de homenaje a una de mis naves favoritas.

nos vemos pronto!!
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amigos, ultimamente he estado teniendo problemas con mi cuenta de Facebook, y solo queria decirles a todos que si llegaron a recivir archivos de mi parte sin que yo les dijera o comentara algo sobre lo que se les mando, les pido una disculpa, pero ya tome las medidas para corregirlo.

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jgeg123
Jair Getsemani
Artist | Hobbyist | Varied
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:icondraoptimusstar2:
draoptimusstar2 Featured By Owner Apr 28, 2015
hola amigo como estas bueno te he tag gracias por tu atencion
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:icondarkstarelsolito:
Darkstarelsolito Featured By Owner Feb 9, 2015
bro que has sabido de :iconevaaaaaaaa:
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:iconjgeg123:
jgeg123 Featured By Owner Feb 16, 2015  Hobbyist General Artist
no he sabido nada, lo ultimo que supe fue que no tenia compu
Reply
:icondarkstarelsolito:
Darkstarelsolito Featured By Owner Feb 16, 2015
on :c
Reply
:icondarkstarelsolito:
Darkstarelsolito Featured By Owner Jan 24, 2015
esta e smi cuenta de resspaldo
Reply
:iconhijadedios8d:
HijadeDios8D Featured By Owner Jan 1, 2015  Hobbyist General Artist
Hola Hermanito!:hug:
Pasaba por aqui para ponerme al dia con tus ultimos capitulos de contactoo y no los encontre en tu galeria!Lamentablemente por alguna razon tambien la hoja en donde tenia escrito por cual capitulo iba ahora tiene un numero ilegible sabra Dios por que o que le habra pasado.Pudieras ser tan amable de pasarme el link de la alguna parte de tu galeria en donde se encuentra la historia?
Gracias:3
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:iconjgeg123:
jgeg123 Featured By Owner Jan 16, 2015  Hobbyist General Artist
hola! creo que aca te saldra la lista de los caps, creo que DA los oculto, no se porque, o solo necesitas buscar en mi galeria contacto en la barra de busqueda y ya salen todos.

jgeg123.deviantart.com/gallery…
Reply
:iconhijadedios8d:
HijadeDios8D Featured By Owner Jan 31, 2015  Hobbyist General Artist
Muchas gracias hermano;Intentare como te dije ponerme al corriente a traves de la app pero sadly es super complicada o al menos no es tan cómoda como concebí que seria 
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